Ese mismo día, después de las clases, Blanca salía del instituto pensando todavía en lo de la mañana.
—“Para mí esto es lento”… —murmuró—. Martín es increíblemente raro…
El cielo empezaba a oscurecer y casi no quedaban estudiantes en la calle.
De repente, alguien apareció delante de ella.
Era un chico alto, con ropa oscura. Sus ojos tenían un brillo extraño.
—Hola, Blanca —dijo con una sonrisa que no parecía amable.
Blanca frunció el ceño.
—¿Te conozco?
El chico negó con la cabeza.
—Pero yo sí te conozco a ti… y también conozco a Pablo y Martín.
Blanca sintió un pequeño escalofrío.
—¿Quién eres?
El chico inclinó ligeramente la cabeza.
—Digamos… que soy como ellos.
En ese momento, sus ojos se volvieron completamente rojos.
Blanca retrocedió un paso.
—Un… vampiro…
El chico sonrió más.
—Exacto.
Justo cuando parecía que iba a acercarse más…
una sombra cayó entre ellos.
—Aléjate de ella.
Blanca levantó la vista.
—¡Pablo!
Pablo estaba delante de ella, serio, con los ojos brillando también.
—No deberías estar aquí —le dijo al vampiro desconocido.
El otro vampiro soltó una pequeña risa.
—Vaya… así que tú eres Pablo.
Lo miró de arriba abajo.
—He oído hablar de ti… pero pensaba que eras más fuerte.
En un instante, se movió a una velocidad increíble.
Pablo reaccionó y lo bloqueó, pero el golpe lo empujó varios pasos hacia atrás.
Blanca se quedó paralizada.
—¡Pablo!
El vampiro volvió a atacar.
Pablo intentó defenderse, pero cada golpe del desconocido parecía más fuerte.
Uno de los ataques hizo que Pablo chocara contra una pared.
El vampiro sonrió.
—Qué decepción… pensé que sería más divertido.
Pablo volvió a levantarse, aunque parecía cansado.
Se colocó otra vez delante de Blanca.
—No… te acerques… a ella.
Blanca lo miró sorprendida.
Pablo sabía que no era lo suficientemente fuerte…
pero aun así seguía defendiendo.
El vampiro desconocido avanzó un paso.
—Entonces… tendrás que apartarte.
En ese momento…
se oyó otra voz detrás de ellos.
—Creo que hoy no.
Blanca giró la cabeza.
—¡Martín!
Martín estaba allí, con una expresión muy distinta a la de siempre.
No estaba sonriendo.
Sus ojos brillaban con una intensidad que Blanca nunca había visto.
El vampiro desconocido lo miró con curiosidad.
—Ah… así que tú eres Martín.
Y entonces dijo algo extraño:
—Ahora esto sí se pone interesante
—Cállate-respondió Martín-.
La pelea aún no había terminado.
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Editado: 09.06.2026