Sangre y luna, parte 1, libro 2.

Capítulo 14: rescate

El vampiro desconocido miraba a Martín con una sonrisa peligrosa.

—Así que tú eres Martín… he oído historias sobre ti.

Martín no respondió. Solo se colocó al lado de Pablo.

Blanca miró a los dos.

—¿Estáis bien?

Pablo respiraba con dificultad, pero asintió un poco.

—Sí… pero este tipo es fuerte…

El vampiro dio otro paso hacia ellos.

—Tranquilos… solo vine a ver si las historias eran ciertas.

De repente…

se oyó un ruido entre los árboles del parque cercano.

Algo se movía entre las sombras.

El vampiro frunció el ceño.

—¿Quién está ahí?

Un joven salió lentamente de entre los árboles.

Tendría unos 25 años, con pelo oscuro y una mirada muy seria.

Blanca no lo había visto nunca.

Pero Martín y Pablo se quedaron completamente quietos.

—No puede ser… —murmuró Pablo.

Martín sonrió un poco.

—Cuánto tiempo…

El chico miró primero al vampiro desconocido… y luego a ellos.

—Hola, chicos.

Blanca parpadeó.

—¿Lo conocéis?

El vampiro desconocido soltó una risa.

—¿Otro amigo vuestro?

El joven dio un paso adelante.

—No exactamente.

Se giró hacia Blanca.

—Tú debes ser Blanca.

Ella lo miró sorprendida.

—¿Quién eres?

El chico respondió con calma:

—Guillermo.

Blanca abrió mucho los ojos.

—¿El escritor?

Pablo suspiró.

—Sí… pero eso no es lo único que es.

El vampiro desconocido parecía aburrido.

—Esto se está llenando demasiado…

Intentó moverse hacia Blanca otra vez.

Pero en ese momento…

Guillermo cambió de expresión.

Sus ojos brillaron.

—No deberías haber venido aquí.

De repente, su cuerpo empezó a transformarse.

Sus manos se volvieron garras.
Su espalda se curvó.
Y en segundos…

un enorme lobo apareció donde antes estaba Guillermo.

Blanca dio un paso atrás.

—¡¿UN LOBO?!

El vampiro desconocido apenas tuvo tiempo de reaccionar.

El lobo saltó sobre él con una velocidad brutal.

La pelea duró solo unos segundos.

Un golpe.

Un gruñido.

Y el vampiro cayó al suelo, sin moverse.

El silencio llenó la calle.

El lobo respiró profundamente… y luego volvió a transformarse en humano.

Guillermo se sacudió un poco la ropa como si nada hubiera pasado.

Blanca lo miraba completamente sorprendida.

—Tú… tú eres…

—Un hombre lobo —dijo Guillermo tranquilamente.

Pablo se acercó un poco.

—Siempre tan dramático…

Guillermo sonrió ligeramente.

—Dice el vampiro.

Martín cruzó los brazos.

—Sigues llegando justo a tiempo, como siempre.

Blanca miró a los tres.

—Esperad… ¿vosotros ya os conocíais?

Guillermo asintió.

—Claro.

Miró a Pablo y a Martín con una pequeña sonrisa.

—Digamos que… hemos tenido algunas aventuras juntos.

Blanca no podía creer lo que estaba oyendo.

—¿Vampiros… y un hombre lobo… amigos?

Martín se encogió de hombros.

—A veces pasan cosas raras.

Guillermo miró el cuerpo del vampiro en el suelo.

Su expresión se volvió seria.

—El problema es… que si él vino…

Entonces levantó la vista hacia ellos.

—Significa que otros también vendrán.

El silencio volvió.

Porque todos entendieron lo mismo.

Esto solo acababa de empezar.




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