Aquella misma noche, Guillermo estaba caminando por el bosque cerca del pueblo. El aire era frío y el silencio del lugar solo se rompía con el sonido de las hojas bajo sus pasos.
De repente, se detuvo.
—Tres… —murmuró.
Sus sentidos de hombre lobo detectaban algo claro: tres vampiros estaban cerca.
Guillermo frunció el ceño.
—Esto no es normal…
Se movió entre los árboles en silencio hasta llegar a un pequeño claro. Allí vio algo que no esperaba en absoluto.
Los tres vampiros estaban de pie… pero no estaban solos.
Delante de ellos había otro hombre.
Alto, fuerte, con barba corta y una chaqueta oscura.
Guillermo se quedó paralizado un segundo.
—No puede ser…
El hombre levantó la cabeza lentamente.
Sus ojos brillaron ligeramente bajo la luz de la luna.
—Hola, Guillermo.
Guillermo salió de entre los árboles, serio.
—Darío.
Los vampiros miraron con curiosidad, pero no intervinieron.
Guillermo apretó los puños.
—¿Qué estás haciendo con ellos?
Darío suspiró.
—Colaborando.
El silencio cayó como una piedra.
Guillermo no podía creer lo que estaba escuchando.
—Eras mi amigo.
Darío se encogió de hombros.
—Las cosas cambian.
—¡Los hombres lobo no trabajan con vampiros! —gruñó Guillermo.
Darío sonrió ligeramente.
—Tal vez tú no.
Uno de los vampiros habló entonces:
—¿Este es el famoso Guillermo?
Darío asintió.
—Sí. El que mató a uno de los nuestros hace unos días.
Los tres vampiros miraron a Guillermo con interés.
Guillermo entendió en ese momento algo importante.
—Tú los trajiste al pueblo…
Darío no lo negó.
—Solo estamos buscando algo.
Guillermo entrecerró los ojos.
—¿El qué?
Darío respondió con calma:
—La chica.
Guillermo sintió un golpe en el pecho al entenderlo.
—Blanca…
Darío sonrió.
—Exacto.
El viento movió los árboles alrededor del claro.
Guillermo sabía que esto era mucho más grave de lo que pensaba.
Un hombre lobo traicionando a los suyos…
Y tres vampiros cazando a Blanca.
Darío dio un paso adelante.
—No te metas en esto, Guillermo.
Guillermo respondió con voz baja:
—Demasiado tarde.
Sus manos empezaron a transformarse lentamente.
—Ella está bajo mi protección.
Los tres vampiros sonrieron.
Darío también.
—Entonces… esto se va a poner interesante.
La guerra entre vampiros y hombres lobo estaba a punto de empezar.
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Editado: 09.06.2026