Santa Marta

Capitulo 5- ¿casualidad?

Los días siguientes pasaron lentos en el convento.
El enojo de las demás niñas no desaparecía y Anne y Alma seguían sintiéndose apartadas del resto.
Pero aquella mañana algo era diferente.
Las monjas caminaban apuradas de un lado a otro, limpiando ventanas, acomodando manteles y obligando a todas a peinarse correctamente y que estén con sus mejores prendas

-Compórtense y mantengan la boca cerrada -repetía la hermana Inés-demuestren lo bien educadas que son que hoy recibiremos visitas muy importantes

Eso bastó para despertar la curiosidad de todas.

Cerca del mediodía, el ruido de vehículos entrando al convento hizo que varias niñas corrieran hacia las ventanas. Un camión comenzó a descargar cajas y más cajas: bolsas de comida, mantas, ropa nueva, cuadernos, lápices y juguetes entre ellos un par de juegos de plazas

Los murmullos emocionados llenaron el lugar.

Detrás del camión apareció un automóvil oscuro del que descendió un hombre acompañado por otras personas.

Las monjas lo recibieron enseguida con sonrisas tensas y un respeto que casi parecía miedo.

-Deben ser muy ricos... -susurró la niña narigona y todas estaban de acuerdo

Anne observó a una persona en particular un señor alto había algo extraño en él. Caminaba despacio, mirando cada rincón del convento como si buscara algo específico.

Las niñas fueron alineadas para agradecer las donaciones. Alma así como el resto ,apenas prestaba atención; estaban todos fascinados mirando los juguetes nuevos.

Pero Anne sintió algo incómodo.

Mientras las monjas hablaban, el hombre levantó la vista recorriendo el lugar como buscando a alguien hasta que sus ojos se cruzaron con los de ella.

Solo un instante.

Aun así, Anne sintió un escalofrío subirle por la espalda.fue una sensación muy extraña ,.el aparto la vista visiblemente nervioso y bajo la mirada

ese señor tenía los mismo ojos que ella azul con tonalidades verdes y marrones tirando a un dorado , una particularidad muy rara según le había dicho una vez el curita que vivía antes en el convento

Cuando volvió a observarlo, él seguía conversando con la madre superiora pero ahora se había puesto gafas oscuras , ella se dió cuenta que la miraba cada tanto como si no pudiera creer lo que veia, ella no podía sacar la sensación de que la observaba

-¿Qué pasa? -preguntó Alma notando su expresión.

Anne dudó.

-Nada...

Pero mintió.

Porque durante el resto del día no pudo quitarse de encima la sensación de que aquel hombre ya la había visto antes, y peor aún sentía en su pequeño ser que había un algo en esas miradas que le daba

Lo observo ala la distancia como queriendo gravarselo en la memoria

Era alto tenía el pelo ondulado y rojizo , le llamaba la atención ya que tenía una particularidad similar ala de ella , esas pecas Parecidas ala de ella , o quisas , exageraba había visto personas pelirrojas antes aunque no tantas ,ese tono de pelo sumado sus pecas y sus ojos habían echo que muchas veces el blanco de burlas

Más tarde, ya entrada la noche, ambas permanecían despiertas en sus literas mientras las demás dormían

-Sigo pensando en la cocina -murmuró Alma. Quien con la emoción de las donaciones nunca reparo en ese señor ,
personas pelirrojas habría muchas , pero con ese tono de ojos tricolor no creía , pensó Anne pero decidió apartar esos pensamientos por el momento , serían solo suyos por ahora

Anne giró lentamente hacia ella.

-Yo también.

-Nosotras no hicimos todo eso...

El silencio volvió a instalarse entre las dos.

Entonces Anne habló más bajo todavía.

-Tal vez alguien entró después de nosotras.

Alma se incorporó un poco.

-¿Y si descubrimos quién fue?

Anne miró hacia la puerta del dormitorio, pensando unos segundos.

Y por primera vez desde el castigo, una pequeña sonrisa traviesa apareció en su rostro.

-Entonces tendremos que empezar a investigar.

-Empezando por volver a la cocina -continuó la otra-
se complementaban tanto que era asombroso




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