Santa Marta

Capítulo 7-Resos.y murmullos

La mañana despertó suave y sin demasiados apuros fuera de lo habitual.
Las niñas comenzaron a levantarse una a una, todavía adormiladas.

Solo dos seguía durmiendo.

Acurrucadas una al lado de la otra en la misma litera.
Algo completamente prohibido.
Las demás internas, todavía resentidas con ellas por el castigo de la noche de las frutillas , decidieron dejarlas allí. Después de todo, sabían perfectamente que las monjas serían severas cuando las descubrieran.
...Y no tardaron en hacerlo.
Sor Ángeles apareció caminando por el pasillo del dormitorio y apenas las vio frunció el ceño.

-¡Arriba ustedes dos!

Anne y Alma despertaron sobresaltadas.

La monja comenzó a regañarlas de inmediato, diciendo que después del desayuno buscarían al padre Ignacio para confesarse por su mal comportamiento.

Pero entonces recordó que todavía faltaba casi un mes para que hicieran la primera comunión.

-Entonces rezarán un rosario completo en la capillita conmigo.

Ambas soltaron pequeñas muecas de sufrimiento.

Porque si había algo que las niñas odiaban más que los castigos... era pasar horas rezando.

Mas tarde durante el desayuno la madre superiora les comunico una gran noticia
Tendrian una excursión al teatro del pueblo .

Se estaba estrenando una versión de la bella y la bestia de Disney Word y habian sido invitadas junto a otras instituciones
Era un notición que causo furor en todas , gritos de emoción y aplausos se levantó en todo el comedor
Tanto que la madre superiora amenazó con suspenderla si continuaban gritando

- basta chicas , si siguen gritando voy a suspender las salidas - aunque intentaba verse estricta era evidente que la alegria de las niñas la hacia feliz -aprovechen para usar las ropa nueva , las quiero en punta en blanco .
Manaña saldremos alas 9 horas, don Gómez vendrá para esa hora así que las quiero lista sin retrasos ya que no debemos llegar tarde por qué se habré una función especial para nosotros y otras instituciones .
Los aplausos estaban conteniendose a duras penas para no enojar ala superiora ,aunque sabían que era incapaz de dejarlas sin esa experiencia .

Luego del desayuno las niñas estaban yendo al patio aprovechando que ese día no había clases por reformas en el salón principal ; cuando Sor Ángeles apareció y, con solo una mirada, llamó a Anne y Alma para recibir su castigo:El rosario.

Resignadas ,siguieron ala monja hasta la pequeña capilla , preparandose mentalmente para pasar toda la mañana ahi.

el lugar olia a sera derretida y madera vieja , tenia unos santos de tamaño natural que las intimidaba
si lo pensaban bien era un lugar terrorifico , oscuro y sobretodo muy viejo alos ojos de un niño era espeluznante
Hubo un momento durante los rezos en que la monja dejó solas a las niñas porque Sor Ester la requería para algo.

Ellas aprovecharon enseguida para conversar un poco, ya que todavía no habían hablado de lo sucedido la noche anterior.

-Qué terrorífico lo de anoche... Yo no sé vos, pero me dio tanto miedo que alguna hermanita nos llamara la atención por el ruido cuando volvimos -dijo Alma hablando bajito y completamente seria.

-Siiii, yo también tuve miedo... pero esos ruidos eran de algo. ¡Eran voces! Y no de las hermanas.

-¿Vos decís? Pudimos haber sido descubiertas y eso es lo peor que nos puede pasar.

-No, eso no sería lo peor -Anne negó enseguida-. Lo peor sería que sean personas y nos hagan daño.

Anne parecía completamente convencida.

-Pero si fueran personas malas ya lo habrían hecho, ¿no te parece?

-Puede ser... no sé. Solo sé que no podemos quedarnos de brazos cruzados cuando algo nos puede pasar a todas.

Alma jugueteó nerviosa con el rosario.

-Entonces, ¿por qué no le contamos a Sor Ester? La directora seguro lo resolvería en un santiamén. Nadie podría con ella... ¡es la superiora!

Alma veía a la directora como alguien tan intimidante que hasta el peor criminal retrocedería ante ella.

-Aunque a mí me pareció que era el fantasma de la monjita... -murmuró después.

Anne soltó una pequeña risa.

-No, eso no. Eran voces de personas. Los fantasmas no hablan.

-¡¿Cómo que no?! Claro que hablan.

-Me imagino que ya están terminando de rezar, ¿no?

Las dos dieron un pequeño salto al escuchar la voz de Sor Ángeles detrás de ellas.

-Claro, hermana -respondió Anne rápidamente.

La monja volvió a sentarse junto a ellas y continuaron rezando un rato más, hasta que Anne volvió a interrumpir.

-Hermanita... ¿le puedo preguntar algo?

Sor Ángeles la miró como reprendiéndola por interrumpir el rosario, aunque finalmente hizo un pequeño ademán para que continuara.

-¿Usted cree en fantasmas?

-¡Niña, qué preguntas son esas! Claro que no. Dios, en su infinita misericordia, nos tiene reservado el paraíso para nuestro descanso eterno. Y como ya saben, si son malas, les espera el infierno. Ahora continúen, que ya casi terminamos.

-Una más, porfi... -imploró Anne.

La monja no pudo evitar revolear los ojos. Conocía a esa niña desde que había llegado al orfanato siendo apenas un bebé de pocos meses. Muchas veces ella misma la había cuidado, y aunque jamás lo admitiera, le tenía un cariño especial.

-Decime.

-¿Qué posibilidades hay de que entren asesinos acá?

-¡Jesucristo! ¿Qué clase de pregunta es esa?

-Es que verá... la otra noche...

-¿Salieron de sus cuartos? -preguntó Sor Ángeles inmediatamente.

-¡No! -intervino Alma antes de que Anne empeorara todo-. Es que tenía sed y no tenía más agua en mi botella. Queríamos ir a buscar, pero no nos animamos...

-Claro, eso... y escuchamos ruidos -agregó Anne rápidamente, agradecida por la ayuda de su amiga.

La monja las observó sin verse demasiado convencida. Desde que esas dos se habían conocido no dejaban de meterse en problemas.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.