Sao [novela Ligera]

14

Un largo y agudo grito fue escuchado. Pero la mayoría de los jugadores no podían creerlo, o se negaban a creer lo que les habían dicho y se quedaron simplemente parados con la boca abierta, o con una sonrisa retorcida en sus rostros.

Mi cabeza trató de negar lo que Kayaba había dicho. Pero mi cuerpo la traicionó y mis rodillas comenzaron a temblar violentamente.

Tropecé unos cuantos pasos para atrás con mis débiles rodillas y me las arreglé para no caerme..

Klein cayó de espaldas, su expresión exánime.

213 jugadores ya han…

Esta frase retumbó una y otra vez en mi cabeza.

Si lo que dijo Kaya es verdad ¿Más de 200 personas han muerto hasta ahora?

Entre ellos pudieron haber jugadores beta iguales a mí. Pude incluso haber conocido algunos de sus seudónimos y avatares. A estas personas se les ha quemado el cerebro y… murieron, ¿Esto es lo que Kayaba estaba diciendo?

— No lo creo… no lo creo.

Klein, quién aún estaba sentado en el suelo, empezó a hablar con voz afectada.

— Solo está tratando de asustarnos, ¿Cómo podría él hacer tal cosa? Deja de bromear y déjanos salir de aquí. No tenemos tiempo de jugar en tu enferma ceremonia de inauguración. Seeh… todo esto es simplemente un evento. Un espectáculo de inauguración, ¿cierto?

Dentro de mi cabeza, yo estaba gritando lo mismo.

Pero como si fuese para disipar nuestras esperanzas, la formal voz de Kayaba continuó su explicación.

— Jugadores, no hay necesidad de preocuparse sobre los cuerpos que han dejado al otro lado. En este preciso momento, todas las televisoras, radio e internet, todos ellos, están informando repetidamente sobre esta situación, incluyendo el hecho de que ha habido numerosas muertes. El peligro de que les quiten su Nerve Gear ya ha desaparecido. En unos instantes, haciendo uso de las dos horas que he dado, todos ustedes serán trasladados a hospitales o instituciones parecidas y les será dado el mejor tratamiento. Por lo que pueden relajarse… y concentrarse en pasar el juego.

— ¿Qué…?

Entonces, por fin, violentos gritos escaparon de mi boca.

— ¡¿Qué estas diciendo?! ¡¿Pasar el juego?! ¡¿Quieres que juguemos en una situación como esta?!

No dejé de gritar, viendo con ira a la túnica roja que se supuró desde la parte inferior del piso superior.

— ¡¡ Esto ya no es un juego!!

Entonces, Kayaba Akihiko empezó a anunciar tranquilamente con su monótona voz.

— Sin embargo pido que todos ustedes comprendan que «Sword Art Online» dejó de ser un simple juego. Es una segunda realidad… desde ahora en adelante, cualquier manera de revivir en el juego no funcionará. El momento en que su HP llegue a cero, su avatar ya no existirá nunca más, y al mismo tiempo…

Podía adivinar lo que él iba a decir con demasiada claridad.

— Sus cerebros serán destruidos por el Nerve Gear.

De repente, el impulso de reírme fuertemente me subió desde las profundidades de mi estómago.

Lo contuve.

Una larga línea horizontal estaba brillando en la parte superior derecha de mi campo de visión. Al concentrarme en él, vi que los números 342/342 lo cubrían.

Hit Points. Mi energía vital.

En el momento que llegue a cero, moriré. Las ondas electromagnéticas freirán mi cerebro, matándome instantáneamente. Esto es lo que Kayaba había dicho.

Esto es indudablemente un juego, un juego en el que apuestas tu vida. En otras palabras, un juego de muerte.

Debo haber muerto, por lo menos, unas 100 veces durante los dos meses de prueba beta. Fui regenerado con una sonrisa levemente avergonzada en el rostro, en el castillo que esta al norte de la plaza principal, el «Castillo de Hierro Negro», y corrí hacia los lugares de caza otra vez.

Ese es lo que debería ser un RPG, un tipo de juego en el que continúas muriendo, aprendiendo y subiendo de nivel. Pero ¿Ahora no puedes? Una vez que mueras, ¿Perderás tu vida? Y, para añadir… ¿Ni siquiera puedes dejar de jugar?

— De ninguna maldita forma.

Murmuré suavemente.

¿Quién, en su sano juicio, saldría bajo esas condiciones? Por supuesto que todos se simplemente se quedarían en la ciudad, donde era seguro.

Entonces, como si leyera mi mente, y tal vez las de todos los demás jugadores, fue dado el siguiente mensaje.

— Jugadores, hay sólo una manera de ser liberados de este juego, como ya he dicho anteriormente deben llegar a la cumbre de Aincrad, al centésimo piso y vencer al jefe final que reside allí. Todos los jugadores que sigan con vida para ese entonces saldrán inmediatamente del juego. Les doy a todos ustedes mi palabra.

Diez mil jugadores se quedaron parados en silencio...



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En el texto hay: comedia, romance, aventura

Editado: 18.02.2026

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