Saturn [#1 Cerises] Primera Edicion

Capítulo 9

Agosto 

“Es normal perder a las personas que amamos, ¿Sino como sabríamos lo importantes que ellos eran?”

“El extraño caso de Benjamín Button” (2008)

Mucho se dice que enfrentarse a la muerte es un proceso muy duro, sin embargo, existen personas que ven a la muerte y el proceso de duelo como un ingreso a una nueva etapa de su vida y a un crecimiento personal.

El duelo suele definirse como la respuesta emocional que tiene una persona cuando experimenta una pérdida.

Para los que ya han vivido un proceso de duelo, el revivirlo es enfrentarse a aquellas heridas del pasado, que, si bien se ha sabido vivir con ellas, el vivir nuevamente con un evento relacionado a la muerte es como reabrir y profundizar dichas heridas.

Cuando una persona experimenta una perdida, suele ser envuelto en millones de sentimientos, tristeza, negación, depresión, impotencia, enojo, culpa, en fin…

Lorena vivió por primera vez el proceso de duelo cuando perdió a sus padres, tuvo que aprender a aceptar la realidad de haberlos perdido cuando más los necesitaba, adaptarse a la ausencia física de estos y encontrar una nueva forma de conexión con ellos.

§

Una mañana más se hacía presente en la ciudad de Nueva York, inicios del mes de agosto, en esta época el clima solía ser grato en la ciudad, sin embargo, aquel día en específico se sentía, como definirlo… ¿triste? ¿sombrío?

Lorena despertó como cada mañana escuchando el molesto sonido de su alarma, pero algo diferente sucedía, lo primero que notó, fue la presencia de un cielo gris que le transmitía terror, y lo segundo, nana Sophie no había entrado a iluminar el espacio donde Lorena dormía, no había llegado a abrir las persianas como era costumbre y no había animado a Lorena para que saliera de la cama.

Lorena detuvo el sonido de la alarma, sentándose a la orilla de su cama, tratando de ver si su nana se encontraba ahí, a lo mejor había entrado, pero sin hacer ruido.

Extrañada, salió de su habitación…

—¿Nani…? — llamó mientras bajaba las escaleras.

Buscó y vociferó el nombre de la mujer, adentrándose a cada espacio de la planta baja, hasta que finalmente decidió probar suerte en la habitación donde descansaba. Subió nuevamente las escaleras y una vez frente a la puerta dio un par de golpecitos, esperando respuesta, la cual no obtuvo, abrió lentamente y vio a la mujer recostada en la cama de aquella habitación, sonrió y se adentró sonriendo.

—Nani, te quedaste dormida, despierta… — camino y la abrazó por la espalda como cuando era pequeña y buscaba el calor maternal. — Nani…

Su sonrisa desapareció cuando acarició la mano de aquella mujer y sintió el frío contacto de esta, inmediatamente se incorporó moviendo el cuerpo de la mujer y se encontró con un pálido rostro, para entonces su ser era invadido por el pánico.

—NANI —gritó con fuerza moviendo el cuerpo. — NANI DESPIERTA, DESPIERTA NANI… — sollozó fuertemente.

Logró escuchar un leve ritmo cardiaco cuando colocó su oreja en el pecho de su nana, por lo que tomó su teléfono y de inmediato llamó a una ambulancia, desesperada siguió hablándole al moribundo cuerpo…

—No puedes dejarme nani, te necesito… — murmuró con la voz entrecortada, aferrándose a su nana.

En cuanto escuchó el timbre de su pent-house abrió la puerta y dio paso a los paramédicos, que de inmediato siguieron a Lorena para atender a la emergencia, Lorena lloraba mientras veía que revisaban a Sophie.

—Tiene el pulso muy débil. — informó uno de los paramédicos mientras subían a la mujer en la camilla, con oxígeno y realizando RCP, tratando de mantener en estabilidad a la mujer el mayor tiempo posible.

—Por favor hagan algo… — pedía Lorena con lágrimas corriendo por sus mejillas sin consuelo alguno.

—La trasladaremos al NewYork-Hospital ¿viene en la ambulancia con el paciente? — preguntaron a Lorena.

La cual solo pudo asentir rápidamente y los siguió, subiendo después a la ambulancia en donde durante todo el camino sostuvo la mano de su nana, rogando porque se pusiera bien, que nada malo le pasara.

Luego de lo que para ella pareció una eternidad la ambulancia se detuvo frente al hospital, rápidamente bajaron la camilla y se adentraron al edificio con Lorena siguiéndolos de cerca.

—¡Mujer, 77 años, con ataque cardiopulmonar, saturando a 30 porciento con ritmo cardiaco casi inexistente! — informaba el paramédico a las enfermeras y médicos.

Lorena no soltó la mano de su nana, hasta que una de las enfermeras la detuvo.

—No puede pasar señorita…

—¡Tengo que estar con ella, no la puedo dejar sola! — gritó desesperada, intentando zafarse del agarre de la enfermera para poder entrar a donde sea que llevaran a su nana.

—Lo siento, pero a partir de aquí no la puedo dejar pasar, haremos todo para que la señora este bien… — decía viendo con pesar a Lorena. —  …por favor espere aquí, el médico saldrá a informarle todo en cuanto termine de examinar a la señora.

Lorena no tuvo más remedio que acatar la orden de la enfermera, quien al notar que ya intentaría pasar, corrió para auxiliar a sus compañeros con el caso.




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