Saturno (ten cuidado con lo que deseas)

El escape 

El aire lo sentía pesado, mis oídos se taparon, no tenía idea de que me podía pasar, nunca he violado las reglas y ahora estoy aquí, saliendo de debajo de una mesa donde tengo prohibido entrar con uno de los guerreros más poderosos de este planeta.

Alzo la cabeza y está el mirándome sin expresión en su rostro, no sé si me va a golpear, va a gritarme o simplemente me matara.

—No te voy a preguntar qué haces aquí, porque creo saber qué es lo que buscas, te quieres ir y no entiendo por qué.

—Quiero volver con mi familia.

—Sabes que a Saturno no le gustara lo que quieres saber.

—Saturno es solo un planeta, no va a sentir mi ausencia. —Al decir eso sonríe como si se estuviera burlando de mí.

—Como se nota que no sabes nada, vives casi 400 años terrestres aquí y no sabes nada.

—No sé por qué nadie me cuenta, esta es mi oportunidad de escapar, Elithar no está, quiero irme, solo ayúdame a escapa, te juro que no me volverás a ver en tu vida, te caigo mal y eso será lo mejor para los dos.

—Cállate, eres tan molesta, tu voz me fastidia. —Inmediatamente de quedo callada, se levanta y camina de un lado a otro. —No tienes idea de porque estás aquí, no sé si eso es bueno o malo, tampoco si debería decirte si huyes de aquí ¿Dónde irías? A la Tierra, no creo que sea lo mejor.

—Es mi planeta, mi hogar. —Agacha la cabeza y da un golpe fuerte sobre el escritorio.

—La Tierra es el lugar menso seguro al que puedes ir, ella mismo dejo que todo esto pasara, eres solo una maldita hormiga para ella. —No entendía a que se refería.

—No entiendo.

—No sabes nada, ya te lo he dicho muchas veces, eres una completa ignorante, ir a tu planeta no te va a liberar de Saturno, la ira por ti, llegaras allá y después de un tiempo volverá, tienen que pasar 1000, años para que pueda regresar, ya van 500, en poco tiempo podrá regresar.

—500 años es mucho tiempo un humano promedio vive 90 años.

—Si, pero tú no morirás, eres inmortal. —No tomé en cuenta eso.

—Ok, no puedo regresar a la Tierra, aunque sea mi hogar, tampoco entiendo porque soy importante para este planeta, soy una persona simple.

—Eso es lo que tú crees, lo poco que me han contado de ti es que tu llamabas todas las noches a Saturno, deseabas conocerlo, verlo, ahora que no lo tienes en frente no sabes ni quien es, tampoco deseas quedarte, ¿Qué quieres de tu vida? —Sabia de mi deseo, como.

—¿Como sabes eso?

—Saturno te fue a buscar.

—Elithar me recluto como a cualquier otra persona, incluso iba a traer a mi hermano.

—Tu hermano fue la estrategia, siempre fuiste tú el objetivo, Saturno sabía que él era tu debilidad, al igual que tu hijo. —Mi Aurelio, ¿Qué es lo que sucede?

—Hijo, Saturno fue en busca de Tierra, quiere raptar a....... —Titan ingresa a la biblioteca y al verme se queda callada.

—Majestad, creo que es hora de que ella se entere de todo, más ahora que fue en busca de su familia. —¿Que mi familia? Mi corazón se detiene al escuchar eso.

—¿Que?

Titán camina hacia la mesa donde antes me escondí, toma entre sus manos el libro que estaba viendo hace un rato y me mira fijamente.

—Creo que ya lo sabes.

—¿Saber qué? Perdón si soy estúpida pero no entiendo que debo saber, Elithar me dijo que vendría aquí a luchar y ahora me dicen que llevo 500 años terrestres aquí y no he peleado con nadie, quiero saber la verdad.

—Querida, siento todo lo que te ha pasado pero la culpa de todo esto es tuya, tu deseaste desde pequeña a Saturno, lo deseabas tanto que nunca dejo de pensar en ti.

—Tanto así que fue a buscarte. —Las cosas sin sentido que decían, quiero respuestas.

—Hablen claro.

—Saturno, siempre te observaba, a través de tus sueños, decía que tú lo llamabas, que serias su esposa, te empezó amar desde que eras una niña, cuando se cumplió los 1000 años fue enseguida a buscarte.

—¿Saturno?, dijeron que fue un holograma, el planeta no puede moverse.

—El cuerpo celeste no se puede mover, pero la forma humana si, aunque eso desestabiliza el otro planeta, en otras palabras, si puede moverse solo que el otro planeta se vuelve como loco, aunque si vas por las puertas del palacio no sucede eso, o me equivoco madre. —¿Madre? Ahora estoy más confundida.

—Te voy a contar una historia Illianis.

“Los planetas como tú los conoces, son cuerpos celestes pero cada uno tiene su versión humana por así decirlo, aunque no son humanos, son seres que están conectados al cuerpo celeste, para que me entiendas, Saturno tiene su forma humana, Tierra, incluso yo, soy la forma humana y la superficie donde estas tu ahora y la fortaleza es mi cuerpo celeste, a la cual estoy conectada, para que me entiendas, en el libro que estaba observando está el planeta y su forma humana”

Titán me da el libro, aun mi mente tarda en procesar la información, reviso cada página de ese libro observo a la Tierra es una mujer muy hermosa, sus ojos negros, su cabello largo se puede notar que le llega a la cintura, su piel impecable, realmente hermosa, sigo pasando las páginas hasta llegar a Saturno, Elithar es su forma humana, ósea que él es Saturno, me sentí engañada, siempre se refería a el planeta como su amo cuando él era el mismo planeta, me conoce sabe que quiero irme y no le importo, fue tras mi hermano, reacciono y cierro el libro de golpe.

—Fue tras mi hermano, tengo que ayudarlo, el no mi hermanito.

—No puedes hacer nada, Tierra no dejara que se acerque, no puede si eso sucede va a ocasionar un desgaste muy fuerte para ella.

—Madre, Tierra no es de fiar, ella es una traicionera.

—Nereus, ellos tienen reglas.

—Madre, Saturno matara a su hermano y su madre a esa no le va a importar, no le importo antes nadie de su pueblo, menos ahora, mejor dile quien tuvo la culpa de la muerte de su padre y su esposo. —Titán me mira sin saber cómo responder.




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