Scream

Cp 6

Tomás corrió sin mirar atrás. El aire frío de la noche le quemaba la garganta cada vez que respiraba, pero no disminuyó la velocidad. Sus pasos golpeaban el asfalto húmedo mientras atravesaba las calles silenciosas del pueblo. Las palabras del asesino todavía resonaban en su cabeza como un eco imposible de ignorar.

“La tengo conmigo… tu hermanita.”

La imagen apareció de inmediato en su mente.

Paloma.

Su hermana menor.

Pequeña, testaruda, siempre siguiéndolo a todos lados cuando eran chicos. La idea de que estuviera en manos del asesino hizo que Tomás sintiera un nudo en el estómago que lo empujó a correr todavía más rápido.

Al final de la calle apareció la vieja casa de sus tíos.

Durante años había sido un lugar lleno de recuerdos: cumpleaños familiares, tardes de verano en el patio, el olor a comida saliendo por las ventanas abiertas. Pero ahora se veía distinta… como si el tiempo hubiera pasado sin piedad por ella.

Abandonada.

Oscura.

Un cartel torcido colgaba de la reja oxidada.

SE ALQUILA.

El viento lo movía lentamente, haciendo que golpeara contra el metal con un sonido seco y repetitivo.

Tomás se detuvo frente a la entrada. Su pecho subía y bajaba con violencia mientras intentaba recuperar el aliento.

Miró la casa en donde todas las ventanas estaban negras, no se dejaba ver ninguna luz y ningún movimiento.

—Tiene que ser acá… —murmuró.

Empujó la reja. El chirrido metálico rompió el silencio de la noche.

El patio estaba cubierto de hojas secas que crujían bajo sus pasos. La fachada de la casa parecía más grande de lo que recordaba, como si la oscuridad la hubiera estirado hacia arriba.

Subió lentamente los escalones del porche encontrándose que la puerta estaba entreabierta provocando que su corazón le diera un salto.

Tomás apoyó la mano en la madera haciendo que la empuje lentamente para encontrarse al gran salón.

Era amplio, con el techo alto y los muebles cubiertos por sábanas llenas de polvo. La luz de la luna entraba por algunas ventanas rotas, dibujando sombras largas sobre el suelo de madera.

El aire estaba cargado con ese olor cerrado de las casas abandonadas provocando que Tomás avance con cuidado haciendo que en cada paso hacía que el piso crujiera.

—¿Paloma? —llamó con voz baja.

No hubo respuesta provocando que diera unos pasos más y entonces la vio en el centro del salón. Una silla y en esa silla… Tomás se quedó paralizado dejando ver como Paloma estaba atada.

Sus manos estaban sujetas detrás del respaldo con una cuerda gruesa. Sus piernas también estaban amarradas, y un pedazo de cinta cubría parcialmente su boca. Su cabello estaba desordenado y sus ojos brillaban de miedo.

Cuando vio a su hermano, comenzó a moverse desesperadamente.

—¡Mmm! ¡Mmm!

—¡Paloma!

Tomás corrió hacia ella haciendo que se arrodille frente a la silla y le quitó la cinta de la boca.

Paloma inhaló aire con desesperación.

—Tomás… —dijo con la voz temblorosa.

—Tranquila, tranquila… ya estoy acá.

Sus manos temblaban mientras empezaba a desatar las cuerdas.

—¿Te hizo algo?

Paloma negó rápidamente con la cabeza, pero sus ojos seguían mirando hacia un punto oscuro de la casa.

—Está acá…

Tomás se detuvo un segundo.

—¿Dónde?

—No lo sé… pero me dijo que ibas a venir…

En ese momento el silencio de la casa se volvió pesado dejando escuchar algunos pasos provocando que Tomás gire la cabeza y vea el pasillo provocando que se apure en desatar a su hermana para tratar de levantarse, pero al ver el pasillo aparece el asesino con el cuchillo en la mano.

Paloma agarró el brazo de su hermano.

—Tomás…

Y desde detrás de la máscara de ghostface salió una voz distorsionada.

—Sabía… que vendrías.

El corazón de Tomás latía tan fuerte que parecía que todo el salón podía escucharlo, pero esta vez no retrocedió provocando que se interponga entre el desconocido y su hermana.

—Se terminó —dijo con firmeza.

El asesino soltó una risa baja.

—No, Tomás…

Dio un paso más hacia adelante.

—Recién empieza el último acto.

El cuchillo brilló otra vez en la oscuridad.

—Después de todo…

La cabeza del asesino se inclinó un poco más, observándolo fijamente.

—Vos sos el final boy de esta historia.

La figura se detuvo a unos metros de ellos.



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En el texto hay: misterio, suspenso, asesino

Editado: 08.04.2026

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