Capítulo 3: "La Fortaleza y la Lluvia"
ESCENA 1 (La Opción B) INT. CASA DE LOS HERNÁNDEZ - PLANTA BAJA - MAÑANA
La casa huele a lavanda y a comida casera, un intento deliberado de borrar el olor a hospital que Irumi traerá impregnado en la ropa.
La sala de estar ha cambiado. El sofá grande ha sido movido para acomodar una cama clínica provisional cerca de la ventana que da al jardín, ya que Irumi no podrá subir las escaleras por un tiempo.
NOELIA (32) alisa las sábanas con una perfección casi obsesiva. La ABUELA (80s) coloca un rosario de madera en la cabecera de la cama. El ABUELO (80s) está sentado en su sillón, supervisando todo como un general retirado, aunque sus manos tiemblan sobre el bastón.
LEILA (15) entra cargando una pila de libros y almohadas de la habitación de arriba. Se detiene al ver la cama clínica en medio de la sala. Es un recordatorio visual brutal de la enfermedad.
NOELIA Ponlos allí, en la mesita. Que tenga sus cosas a la mano. ¿Trajiste el reproductor de música?
LEILA (Con la voz apagada) Sí. Y sus audífonos.
Leila deja las cosas. Su mirada cae sobre uno de los libros: "Técnicas de Actuación Moderna". Es el mismo libro que piden en la bibliografía de la beca en Honduras. Siente una punzada en el estómago.
ABUELA Leila, hija, tienes mala cara. Deberías estar contenta. Tu hermana vuelve hoy.
LEILA Lo estoy, abuela. Es solo que... (Mira la cama clínica). Todo va a ser diferente, ¿verdad?
ABUELO (Golpea suavemente el suelo con el bastón) Diferente no significa malo, muchacha. Significa nuevo. Nos adaptaremos. Los Hernández siempre nos adaptamos.
NOELIA (Nota la ansiedad de Leila y se acerca, bajando la voz) Leila, sé en qué estás pensando. No dejes que la culpa te coma antes de tiempo. Hoy enfócate en ella. Mañana... mañana nos preocupamos por el resto.
Leila asiente, tragándose el nudo en la garganta. Suena el teléfono de la casa. Leila salta, nerviosa.
LEILA ¡Yo contesto!
Corre al teléfono fijo, agradecida por la distracción.
LEILA ¿Hola? ... Ah, hola tío Rojas. ¿Ya vienen? ... ¡Entendido!
Cuelga y se gira hacia la familia, con una mezcla de emoción y pánico en los ojos.
LEILA Ya salieron. Están en camino.
ESCENA 2 (La Opción A) EXT. HOSPITAL CENTRAL - ENTRADA PRINCIPAL - MEDIODÍA
El sol de mediodía brilla, pero el aire es fresco. Las puertas automáticas del hospital se abren.
MIGUEL empuja la silla de ruedas. En ella va IRUMI. Lleva ropa de calle holgada, el gorrito rosa de lana y una mascarilla quirúrgica por precaución. Se ve pequeña en la silla, pero sus ojos escanean el mundo exterior con avidez, como si quisiera beberse el sol.
AMELIA camina al lado, llevando los bolsos. ÓSCAR va detrás, cargando los regalos y flores como un escudero fiel.
IRUMI (Inhalando profundo a través de la mascarilla) Huele a escape de autobús y a ciudad... Huele a libertad.
MIGUEL (Tenso, mirando a todos lados) No hables mucho, no te agites. El auto está aquí mismo.
Miguel acelera el paso hacia el vehículo familiar estacionado en la zona de "Ascenso y Descenso".
Al otro lado de la calle, junto a una parada de autobús, hay una figura que rompe el paisaje.
RAÚL.
Lleva la misma ropa de hace tres días. Tiene ojeras profundas, barba de varios días y el cabello revuelto. Parece un náufrago urbano. Está de pie, inmóvil, con las manos en los bolsillos de su sudadera. No intenta cruzar. No grita. Solo mira.
Irumi, al ser subida al auto, gira la cabeza instintivamente. Sus ojos encuentran a Raúl a través del tráfico y la distancia.
El tiempo se detiene un segundo. Raúl saca una mano del bolsillo y hace un gesto pequeño, casi imperceptible: el signo de "amor y paz" o un saludo militar discreto, el saludo de Aztariuz.
Irumi sonríe bajo la mascarilla y levanta débilmente la mano para responder, pero...
MIGUEL (Bloqueando la visión con su cuerpo mientras le cierra la puerta) Vamos, adentro.
Miguel cierra la puerta del copiloto con firmeza, cortando la conexión visual. Mira a Raúl con furia a través de la calle, le sostiene la mirada un segundo como advertencia, y luego se sube al auto.
El vehículo arranca y se aleja, dejando una estela de humo.
ESCENA 3 (La Opción C - Adaptada) EXT. CALLE FRENTE AL HOSPITAL - CONTINUO
El auto de los Hernández desaparece en la avenida.
Raúl se queda mirando el punto donde se perdió el coche. Sus hombros se relajan por primera vez en días. La ha visto. Está fuera. Está viva.
ÓSCAR, que no se subió al auto porque no cabían todos, cruza la calle hecho una furia, directo hacia Raúl.
ÓSCAR ¿Contento? Ya la viste. Ahora lárgate a bañar, apestas a desesperación.
RAÚL (Sin mirarlo, con voz ronca) Se veía bien. Un poco pálida, pero bien.
ÓSCAR No gracias a ti. Si fuera por ti, seguiría llorando. Escúchame bien, "rockstar": que haya salido del hospital no significa que tengas pase libre. La casa de los Hernández es una fortaleza. Y yo soy el perro guardián. No te acerques.
RAÚL (Se gira, encarando a Óscar. A pesar del cansancio, su mirada es intensa) ¿Crees que te tengo miedo, Óscar? Me he peleado con mis propios demonios estos meses. Tú eres solo un niño enojado.
ÓSCAR (Empujándolo) ¡Y tú eres un...!
IRENE ¡Basta!
Un claxon suena fuerte. Un auto negro elegante se ha detenido junto a la acera. IRENE baja de la parte trasera, impecable como siempre, pero con una expresión de hartazgo total.
Editado: 06.01.2026