Capítulo 6: "Acordes y Claridad"
ESCENA 1 INT. BAR "EL PUERTO" - ESCENARIO - NOCHE
El último acorde de la canción retumba en las paredes de ladrillo y se desvanece poco a poco.
Hay un segundo de silencio absoluto, seguido de aplausos y silbidos entusiastas. No es un estadio lleno, son solo los clientes habituales del bar y el personal, pero para Raúl, suena como un rugido.
RAÚL está de pie en el centro, con la guitarra acústica en la mano. Está sudando, el cabello se le pega a la frente, y su pecho sube y baja con rapidez. Pero sus ojos... sus ojos ya no están muertos. Brillan.
HINA se acerca a él, con una sonrisa de oreja a oreja, radiante de satisfacción. Le da un golpe amistoso en el hombro, casi tirándolo.
HINA ¡Eso! ¡Sabía que no estabas oxidado! ¡Estuviste increíble!
Raúl suelta el aire, bajando la guitarra. Una sonrisa genuina, la primera en meses, se dibuja en su rostro.
RAÚL (Ríe, sin aire) Tus chicos son rápidos. Casi no pude seguirlos en el puente.
HINA Pero lo hiciste. Y le diste el alma que le faltaba a la canción.
Los miembros de Zargon empiezan a desconectar sus instrumentos, felicitando a Raúl con gestos de cabeza y puños.
Hina hace una seña a Raúl para que bajen del escenario. Caminan hacia la barra, donde IRENE los espera.
Irene, con su chaqueta de parches y su corte rapado, se ve como la reina del lugar. Le tiende una botella de agua a Raúl.
IRENE Toma. Antes de que te desmayes.
RAÚL (La toma y bebe con desesperación) Gracias... "Rebelde". Todavía no me acostumbro a tu pelo.
IRENE (Se encoge de hombros) Te acostumbrarás. Sonaste bien, Raúl. De verdad. Hacía mucho que no te veía disfrutar.
Hina se apoya en la barra, mirando a Raúl con esos ojos verdes inquisitivos.
HINA Ahora que la adrenalina bajó, dime la verdad. Ayer me cerraste la ventana en la cara. Hoy estás aquí, tocando como si la vida te fuera en ello. ¿Por qué aceptaste, Raúl?
Hina se apoya en la barra, mirando a Raúl con esos ojos verdes inquisitivos.
HINA Ahora que la adrenalina bajó, dime la verdad. Ayer me cerraste la ventana en la cara. Hoy estás aquí, tocando como si la vida te fuera en ello. ¿Por qué aceptaste, Raúl?
Raúl deja la botella en la barra. Pasa un dedo por la condensación del vidrio, pensativo.
RAÚL No fue por ti, Hina. Fue por tu padre.
Hina pierde un poco de su sonrisa triunfante, sorprendida por la honestidad.
RAÚL Él fue quien me puso una guitarra en las manos por primera vez. Él me enseñó a escuchar, no solo a oír. Aceptar tocar esa canción... fue mi forma de pagarle esa deuda. Un último homenaje.
Se gira para mirarla a los ojos. Su mirada ya no tiene el rencor infantil, sino una calma madura.
RAÚL Tú te fuiste sin razón, Hina. Desapareciste y me dejaste creyendo durante años que me habías abandonado, que nuestra amistad no valía ni una despedida. Eso dolió. Pero la música que él me enseñó... esa nunca se fue.
HINA (Baja la mirada, aceptando el golpe merecido) Lo sé. Y lo siento.
RAÚL (Suspira, soltando tensión) Ya no importa. Porque después de tocar hoy... algo cambió. (Mira sus manos). Mi mente se aclaró. El ruido, el miedo por Irumi, la ansiedad... todo se apagó mientras estaba ahí arriba.
IRENE Te lo dije. La música es tu motor. Sin ella, solo eres un chico triste en una silla de hospital. Con ella... eres tú.
RAÚL Sí. He recuperado algo de confianza. No significa que me olvide de Irumi, ella sigue siendo mi prioridad, pero... necesito esto. Necesito la música para no volverme loco.
HINA (Recupera su compostura y alza su botella) Entonces, brindemos por el maestro. Y por que hayas encontrado tu motor de nuevo.
Chocan las botellas. Cling.
Raúl bebe. Se siente más ligero, como si hubiera perdonado al pasado y se hubiera armado para el futuro.
De repente, el celular de Raúl vibra en su bolsillo.
Lo saca. Es un mensaje de Óscar.
Óscar: Irumi preguntó por ti tres veces hoy. Le dije que estabas ocupado. ¿Dónde diablos estás?
ESCENA 2 INT. BAR "EL PUERTO" - BARRA - CONTINUO
Raúl bloquea la pantalla de su celular rápidamente y lo guarda en el bolsillo, como si el aparato quemara. El mensaje de Óscar ("¿Dónde diablos estás?") sigue resonando en su cabeza, pero su expresión intenta mantenerse neutral.
Hina, que no pierde detalle, inclina la cabeza, estudiando la reacción de Raúl con la precisión de un halcón.
HINA Esa cara... es por ella, ¿verdad? Por la tal Irumi.
Raúl toma un trago largo de agua, ganando tiempo.
RAÚL Es complicado, Hina.
HINA (Se acerca un poco más, bajando la voz, genuinamente intrigada) Tiene que ser más que "complicado". Escuché los rumores, Raúl. Dicen que el líder de Aztariuz prácticamente acampó en un hospital por tres meses. Dejaste la banda, dejaste tu casa, dejaste tu imagen... todo por ella.
Hina hace una pausa, buscando los ojos de Raúl.
HINA ¿Quién es ella? ¿Por qué tiene tanto poder sobre ti? No pareces el tipo de chico que deja la música por un amor adolescente cualquiera.
Raúl abre la boca para responder. La verdad está en la punta de su lengua: "Tiene cáncer. Es la persona más valiente que conozco. Es mi fan número uno".
Pero entonces, siente una mano firme, decorada con anillos de plata y uñas negras, posarse sobre su antebrazo.
Es Irene.
IRENE (Con voz fría y cortante) Suficiente interrogatorio, Hina.
Hina mira la mano de Irene y luego sube la vista hasta sus ojos verdes, que brillan con una advertencia clara bajo el maquillaje afilado.
HINA Solo estoy preguntando, "Rebelde". Ahora somos socios musicales, ¿no? La confianza es básica en una banda.
IRENE (Retira la mano, pero mantiene su postura defensiva, interponiéndose sutilmente entre ellos) Socios musicales. Exacto. Eso significa que compartimos acordes, escenarios y quizás ganancias. No compartimos secretos personales.
Editado: 06.01.2026