Capítulo 8: "Ecos de una Invasión"
ESCENA 1 INT. CASA DE LOS HERNÁNDEZ - SALA DE ESTAR - TARDE (MEDIADOS DE NOVIEMBRE)
La puerta principal sigue abierta, dejando entrar el viento frío.
LEILA (15) está parada en el umbral, con las bolsas del supermercado en las manos, mirando la escena como un forense en la escena del crimen. Sus ojos van de Irumi (pálida en el sofá) a Noelia (nerviosa) y terminan en Irene (la "guardia de seguridad" metalera).
AMELIA (la madre) entra detrás de Leila y rompe el silencio con un jadeo genuino al ver a Irene.
AMELIA ¡Ay, Jesús! Irene, hija... ¿te pasó algo en el cabello? ¿Es... es moda eso de raparse solo un lado?
Irene se endereza, bajando la guardia militar y adoptando una cortesía forzada.
IRENE Buenas tardes, Doña Amelia. Es un cambio de imagen. Dicen que el cambio es bueno para el carácter.
AMELIA (Tratando de ser amable, aunque claramente horrorizada) Ah... bueno. Es muy... moderno. Muy impactante.
Leila no dice nada sobre el pelo de Irene. No le importa. Su atención está fijada en su hermana mayor en el sofá. Camina despacio hacia ella, dejando las bolsas en el suelo.
LEILA ¿Qué pasó realmente?
NOELIA (Interviene rápido) Se mareó, Leila. Se levantó muy rápido de la mesa para buscar algo y le bajó la presión. Irene tuvo que sostenerla para que no cayera. Pobre Irumi, todavía está débil.
Leila entrecierra los ojos. Mira a Irumi. La palidez es real. El sudor frío es real.
LEILA (Suavemente, pero buscando una fisura en la historia) ¿Te levantaste muy rápido? ¿Tú? Que te mueves como una tortuga desde que llegaste del hospital... ¿de repente decidiste correr?
IRUMI (Con voz débil, pero manteniendo la mentira) Tenía hambre, Lei. Iba por galletas. La gula me traicionó.
Irumi intenta sonreír, pero por dentro está rezando para que Leila no note su ritmo cardíaco acelerado.
Leila mantiene la mirada un segundo más de lo necesario. Sabe que algo no encaja. Irene está demasiado tensa. Noelia está demasiado explicativa. Pero Irumi se ve realmente mal, así que decide posponer el interrogatorio.
LEILA (Suspira) Ayúdame a llevar esto a la cocina, mamá. Irumi, no te muevas. Irene... gracias por "sostenerla".
Leila toma las bolsas de nuevo y camina hacia la cocina, pasando rozando el hombro de Irene.
IRENE (En voz baja, solo para Leila) De nada. Cuídala. Se ve que necesita menos estrés... y menos secretos.
Leila se detiene un microsegundo, tensa la mandíbula, y sigue caminando hacia la cocina sin responder.
ESCENA 2 INT. HABITACIÓN DE LEILA - MINUTOS DESPUÉS
Leila entra a su santuario. Cierra la puerta y se apoya en ella, respirando hondo.
Su corazón late fuerte. La presencia de Irene abajo, con ese look agresivo, la pone nerviosa. Siente que las paredes se cierran.
Deja su mochila en la silla habitual. Se quita el suéter del uniforme y va a doblarlo para guardarlo en el armario.
Entonces, se detiene.
Su mirada de halcón se clava en el suelo, cerca de la pata derecha de su escritorio.
Ahí, sobre la alfombra, descansa un lapicero azul.
Leila se queda inmóvil. Ella nunca deja cosas en el suelo. Su portalápices está sobre el escritorio. Ella recuerda perfectamente haber guardado ese lapicero en el portalápices antes de salir con su madre.
Se agacha y lo recoge lentamente.
Mira hacia la puerta cerrada. Mira hacia el lapicero.
LEILA (Susurrando) Alguien estuvo aquí.
Su mente trabaja rápido. Noelia estaba con los niños. Amelia estaba con ella. Irene estaba abajo (supuestamente). Irumi... se mareó.
Las piezas del rompecabezas encajan con un clic aterrador. Irumi se mareó porque subió las escaleras. Irumi entró a su cuarto. Irumi estuvo buscando.
Leila aprieta el lapicero con fuerza hasta que los nudillos se le ponen blancos.
LEILA Lo saben. O al menos... sospechan lo suficiente como para invadirme.
Va hacia su cama y levanta el colchón con dificultad. Debajo, pegado con cinta adhesiva al somier (un lugar que Irumi jamás hubiera revisado por su falta de fuerza), hay un sobre manila doblado.
Leila lo toca para asegurarse de que sigue ahí.
LEILA (Pensamiento) Tengo que ser más cuidadosa. Si Irumi se entera ahora... antes de su cumpleaños... la voy a destruir.
ESCENA 3 INT. SALA DE ESTAR - ATARDECER
Irene ya se ha ido (llevándose a su batallón de hermanos y prometiéndole a Noelia que no volvería a traer chocolate para los niños).
La casa está en calma de nuevo. Irumi sigue en el sofá, recuperando el color. Amelia está en la cocina preparando la cena.
Leila baja las escaleras. Ya no tiene el uniforme. Lleva ropa cómoda. Su rostro es una máscara perfecta de tranquilidad.
Se sienta a los pies de Irumi en el sofá.
LEILA ¿Mejor?
IRUMI Un poco. El mundo ya dejó de girar.
Leila toma la mano de su hermana. Juega con sus dedos distraídamente.
LEILA Sabes... falta menos de un mes para tu cumpleaños. 16 de diciembre.
IRUMI Lo sé. El día glorioso.
LEILA (La mira fijamente a los ojos) Quiero que para ese día estés bien. De verdad. Que puedas caminar, bailar, subir y bajar escaleras sin casi matarte.
Irumi traga saliva. ¿Fue una indirecta?
LEILA Así que... hagamos un trato. De aquí a tu cumpleaños, nada de esfuerzos tontos. Nada de "ir por galletas" corriendo. Solo descanso y recuperación. Yo me encargo de todo lo demás. ¿Trato?
Editado: 06.01.2026