11: "La Verdad en las Ruinas"
ESCENA 1 EXT. CALLES DE CARTAGO - TARDE (18 DE DICIEMBRE)
El cielo está gris, típico de diciembre, amenazando con una llovizna fría.
LEILA camina junto a IRUMI. Es la primera vez que Irumi sale a caminar "lejos" de casa sin la supervisión de sus padres. Van del brazo. Irumi lleva su abrigo favorito y la bufanda que le regaló la abuela. Leila lleva las manos en los bolsillos, apretando los puños con tanta fuerza que le duelen.
IRUMI (Respirando hondo el aire frío) Huele a libertad, Lei. Hacía meses que no sentía el viento en la cara sin una ventana de por medio. Gracias por invitarme a caminar.
Leila mira de reojo a su hermana. Se ve tan viva, tan esperanzada.
LEILA Necesitábamos salir. Las paredes de la casa a veces... asfixian.
IRUMI ¿Vamos por un chocolate caliente? ¿O a ver las decoraciones de la Plaza Mayor?
LEILA Vamos a las Ruinas primero. Quiero sentarme un rato. Hay... hay algo que necesito decirte donde haya espacio para respirar.
El tono de Leila hace que Irumi detenga su sonrisa un segundo. Pero decide ignorar la punzada de miedo. Hoy es un buen día. Nada puede arruinarlo.
ESCENA 2 EXT. RUINAS DE SANTIAGO APÓSTOL - CONTINUO
Entran al recinto de las Ruinas. Los muros de piedra antigua, sin techo, se alzan majestuosos rodeando el jardín interior. Hay poca gente. El ambiente es solemne y hermoso.
Se sientan en una banca de piedra, frente a una fuente seca. Leila se queda mirando sus botas. El silencio se estira hasta volverse insoportable.
IRUMI Lei... me estás asustando. ¿Es sobre Thomas? ¿Te confesó algo en la fiesta y no me dijiste?
Leila suelta una risa amarga y corta.
LEILA Ojalá fuera sobre Thomas. Eso sería fácil.
Leila mete la mano en su bolso y saca un sobre doblado. No es una carta de amor. Es el itinerario de vuelo impreso. Se lo extiende a Irumi con mano temblorosa.
LEILA Léelo. Por favor.
Irumi toma el papel. Lo desdobla. Sus ojos escanean las letras negras. Pasajero: Leila Hernández. Fecha: 20 de Diciembre. Destino: Tegucigalpa, Honduras. Tipo: Solo ida.
Irumi relee la última línea. Solo ida.
Baja el papel lentamente. El mundo a su alrededor, los muros de piedra, el cielo gris, todo parece detenerse.
IRUMI (Con voz muy bajita, casi un susurro) ¿Qué es esto?
LEILA Me voy con Noelia, Irumi. Pasado mañana.
IRUMI ¿De vacaciones? ¿Por Navidad?
LEILA (Niega con la cabeza, y la primera lágrima cae) Me gané una beca. En la Universidad Nacional de Artes. Voy a estudiar allá. Voy a vivir allá con Noelia.
Irumi siente como si le hubieran arrancado el suelo bajo los pies.
IRUMI ¿Honduras? ¿Vivir? Pero... acabas de terminar el colegio. Tienes quince años.
LEILA Cumplo dieciséis en unos meses. Y es una oportunidad que no se va a repetir. Si no la tomo ahora... me quedo aquí para siempre.
Irumi aprieta el papel hasta arrugarlo. La tristeza inicial se convierte en una mezcla de pánico y traición.
IRUMI ¿Desde cuándo lo sabes?
Leila duda.
IRUMI (Alza la voz, resonando en las paredes de piedra) ¡Mírame y dime la verdad! ¿Desde cuándo?
LEILA Desde octubre. Antes de que salieras de cuidados intensivos.
Irumi boquea, herida de muerte.
IRUMI Me mentiste. Todos estos meses... cuando hablábamos del futuro, del concierto, de mi recuperación... tú ya tenías la maleta hecha en tu cabeza. Me mirabas a los ojos y sabías que te ibas a ir.
LEILA ¡Lo hice por ti! ¡Si te lo decía, te ibas a deprimir! ¡Tenías que concentrarte en sanar!
IRUMI ¡No decidas por mí, Leila! ¡Soy tu hermana mayor!
LEILA (Se levanta de golpe, explotando) ¡Sí! ¡Eres mi hermana mayor! ¡Y por eso mismo me duele tanto! He pasado mi vida entera siendo tu sombra, Irumi. Siendo "la hermana de la chica enferma", "la hermana inteligente que cuida a Irumi". ¡Te amo más que a nada en este mundo, pero me estoy asfixiando!
Leila llora abiertamente ahora, gritando su verdad a los cuatro vientos.
LEILA Necesito saber quién soy cuando no estoy preocupada por ti. Necesito saber si soy buena en algo más que en cuidarte. Esta beca... es lo único que es mío. Solo mío.
Irumi se queda petrificada en la banca. Las palabras de Leila son puñales, pero son puñales de verdad. Ve a su hermana menor, temblando, rota, pidiendo permiso para vivir su propia vida.
Irumi recuerda todas las veces que Leila le trajo agua, le leyó libros, le sostuvo el pelo cuando vomitaba. Leila le dio años de su vida.
Irumi respira hondo. El aire frío le llena los pulmones sanos. Esos pulmones que funcionan gracias, en parte, a los cuidados de Leila.
Se levanta despacio. Camina hacia Leila. Leila espera un grito, un reclamo.
Pero Irumi la abraza. Es un abrazo feroz, desesperado, donde ambas se aferran como si quisieran fundirse.
IRUMI (Llorando en el hombro de Leila) Te odio. Te odio por irte. Te odio por dejarme.
Leila solloza más fuerte.
IRUMI Pero tienes razón. Tienes toda la maldita razón. Este lugar te queda pequeño, Lei. Eres demasiado brillante para quedarte aquí solo cuidándome.
Se separan un poco, ambas con los rostros empapados, los ojos rojos, mirándose con una honestidad brutal.
IRUMI ¿El 20? ¿Pasado mañana?
Leila asiente, incapaz de hablar.
IRUMI Entonces... tenemos 48 horas. No voy a pasarlas llorando en mi cuarto.
Editado: 06.01.2026