Secretos de una fan 2

Capítulo 13: Beso bajo las estrellas

"El Beso bajo las Estrellas"

ESCENA 7 INT. BAR "EL PUERTO" - SALIDA DEL BACKSTAGE - NOCHE

El concierto ha terminado. La gente empieza a salir, zumbando de energía. RAÚL baja del escenario, sudado, con la guitarra al hombro y una sonrisa que no le cabe en la cara. IRUMI lo espera cerca de las escaleras laterales.

Raúl corre hacia ella. La adrenalina lo tiene eléctrico.

RAÚL ¡Lo hicimos! ¿Viste eso? ¡Thomas casi incendia la guitarra! Y la gente... ¡estaban gritando!

Irumi sonríe, contagiada por su alegría, pero sus ojos se desvían involuntariamente hacia el escenario, donde HINA (la chica de pelo morado) está desconectando su equipo, riendo con Irene. Se ven... cómplices. Conectados.

IRUMI Estuvieron increíbles, Raúl. De verdad. Fue mágico.

Raúl nota que la sonrisa de Irumi no llega del todo a sus ojos. Se detiene, bajando un poco la intensidad.

RAÚL ¿Pasa algo? ¿Te sientes mal? ¿Mucho ruido?

IRUMI No, no... estoy bien. Es solo que... (Se arma de valor). Esa chica. Hina. Tienen mucha química en el escenario. Se nota que se conocen bien.

Raúl sigue la mirada de Irumi hacia Hina. Su expresión se suaviza, volviéndose nostálgica.

RAÚL Ah, Hina. Sí... nos conocemos de toda la vida. Bueno, de la niñez. Éramos vecinos. Solíamos jugar a tener una banda con ollas y sartenes en el patio de mi casa.

Irumi siente un pinchazo en el pecho. Vecinos. Toda la vida.

RAÚL (Continuando, sin notar el efecto de sus palabras) Su papá murió cuando éramos niños. Fue... muy duro. Un día, simplemente se fue. Su mamá se la llevó sin despedirse. No supe nada de ella en años hasta que volvió hace poco. Fue como ver a un fantasma. Por eso fue tan fuerte tocar con ella hoy. Es como cerrar un ciclo.

Irumi baja la mirada. Para Raúl es "cerrar un ciclo". Para Irumi, suena a "destino". Hina no es solo una rival musical; es la amiga de la infancia, la que comparte un dolor profundo, la que se fue y volvió. Es una historia de novela. Y Irumi... Irumi es solo la chica que conoció en un hospital hace unos meses.

La inseguridad, alimentada por la reciente partida de Leila (su propia seguridad), la golpea fuerte.

IRUMI Entiendo. Es... una historia muy bonita, Raúl. Me alegra que la hayas recuperado.

Su voz suena pequeña. Se siente sobras en esa historia de reencuentros.

IRUMI Necesito aire. Te espero afuera.

Irumi se da la media vuelta y camina rápido hacia la salida, abriéndose paso entre la gente sudorosa y feliz, sintiéndose más sola que nunca en medio de la multitud.

RAÚL ¡Irumi, espera!

ESCENA 8 EXT. CALLEJÓN TRASERO DE "EL PUERTO" - NOCHE

Irumi sale al aire frío de la noche. El cambio de temperatura golpea su piel descubierta (por la blusa de hombros caídos). Abraza sus propios brazos, caminando rápido por la acera, alejándose del ruido del bar. Las lágrimas de inseguridad pican en sus ojos.

¿Qué hago aquí? piensa. Yo no tengo historia con él. Yo no soy músico. Soy solo una fan.

Pasos rápidos resuenan detrás de ella.

RAÚL ¡Irumi! ¡Detente!

Raúl la alcanza y le toma suavemente del brazo, girándola hacia él. Ha dejado la guitarra adentro. Solo lleva su camisa negra, ahora un poco desordenada.

RAÚL ¿Por qué te vas así? ¿Qué dije?

IRUMI (Con la voz temblorosa, sin poder mirarlo a los ojos) No dijiste nada malo, Raúl. Es solo que... ustedes tienen historia. Tienen música. Tienen un pasado. Yo solo soy... la chica enferma que conociste por casualidad. No puedo competir con eso.

Raúl se queda atónito. La suelta del brazo, pero no se aleja. Mira a Irumi: su peluca azul brillando bajo la luz de la farola, su blusa de rayas, sus ojos llenos de miedo a perderlo.

Entiende, por fin, que las palabras no van a ser suficientes. Ha pasado meses cuidándola, respetando sus tiempos, respetando su enfermedad, respetando a Óscar. Pero la enfermedad se fue. Óscar no está. Y el tiempo es ahora.

Raúl da un paso decidido, eliminando la distancia entre ellos.

RAÚL Irumi, mírame.

Irumi levanta la vista, sorprendida por la firmeza de su voz.

RAÚL Hina es mi pasado. Una amiga, sí. Pero tú... tú eres la razón por la que volví a tocar esa guitarra. Tú eres quien estuvo ahí cuando nadie más creía en mí. No me importa la historia de la niñez. Me importa quién está aquí, ahora, con el pelo azul y la mirada más valiente que he visto en mi vida.

Irumi abre la boca para replicar, para decir que tiene miedo, pero Raúl no la deja.

Raúl le toma el rostro con ambas manos, con esa delicadeza de músico, y se inclina.

El mundo se detiene. El ruido del bar desaparece. El frío desaparece. Raúl la besa.

No es un beso de despedida como el de Thomas y Leila. Es un beso de bienvenida. Es apasionado, real, cargado de meses de espera, de miedo a perderla en el hospital, de canciones escritas en secreto.

Irumi se queda rígida un milisegundo por la sorpresa, pero luego, su corazón explota. Cierra los ojos y se aferra a la camisa de Raúl, devolviendo el beso con la misma intensidad. Todas las dudas sobre Hina, sobre su talento, sobre su soledad... se disuelven en el calor de ese contacto.

Se separan lentamente, respirando agitados, con las frentes unidas bajo la luz naranja de la calle.

RAÚL (Susurrando contra sus labios) No hay competencia, Irumi. Nunca la hubo. Eres tú. Siempre has sido tú.

Irumi abre los ojos, brillantes. Ya no hay tristeza en ellos.

IRUMI Cállate y bésame otra vez, guitarrista.



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En el texto hay: humor, drama, amor

Editado: 06.01.2026

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