Capítulo 15: "Dos Cielos, Un Mismo Sol"
ESCENA 1 INT. HABITACIÓN DE IRUMI - MAÑANA (24 DE DICIEMBRE)
El sol de la mañana de Nochebuena entra por la ventana, iluminando la habitación. IRUMI está recostada en su cama, con una energía que no tenía hace meses. Lleva puesta su blusa de rayas y, en un acto de rebeldía cómoda, tiene las botas puestas sobre el edredón.
Sostiene el teléfono contra su oreja, riendo. Se ve llena de vida, con esa chispa de "ganas de vivir" que tanto le costó recuperar.
IRUMI (Al teléfono) ¡Feliz casi Navidad, Lei! ¿Cómo amaneció Tegucigalpa?
ESCENA 2 INT. APARTAMENTO EN TEGUCIGALPA - INTERCUT (PANTALLA DIVIDIDA)
LEILA está en una sala llena de cajas a medio desempacar, pero se ve tranquila.
LEILA Es preciosa, Irumi. La ciudad tiene cerros por todos lados, se parece un poco a Cartago pero más... caótica. Me encanta. Gabriel ya puso un arbolito pequeño. (Su tono se vuelve nostálgico). Pero te confieso algo... extraño la comida de mamá. El desayuno aquí es diferente y me hace falta el gallo pinto de Doña Amelia.
De fondo, NOELIA pasa caminando con una espátula en la mano. Escucha el comentario y se acerca al teléfono indignada (fingiendo).
NOELIA ¡Oye! ¡Que te escuché! Para que lo sepas, malagradecida, yo cocino igual o incluso mejor que mamá. ¡Espera a probar mi cena de esta noche!
Irumi y Leila estallan en risas al unísono. Esa risa compartida borra los kilómetros de distancia.
LEILA (Recuperando el aire) Vale, vale. Le daré una oportunidad a la chef Noelia. Pero cuéntame tú. ¿Sucedió algo durante el concierto? Me dejaste en suspenso con ese mensaje de texto anoche.
Irumi se gira en la cama, mirando al techo con una sonrisa soñadora.
IRUMI Pasó de todo, Lei. Conocí a la chica.
LEILA ¿La chica del pelo verde? ¿La "rival"?
IRUMI Ya no lo tiene verde, ahora es morado. Se llama Hina. Y Lei... estaba equivocada. Creí que sería una rival que lucharía por el amor de Raúl, una villana de telenovela. Pero fue todo lo contrario. Fue una guía. Me dio consejos cuando estaba llorando en el parque sin saber qué hacer.
LEILA Vaya. Las apariencias engañan.
IRUMI Y eso no es todo. Anoche me enteré de la verdad. Ellos... fueron novios. Cuando tenían 13 años. Eran vecinos, muy unidos. Pero el papá de ella murió y su madre se la llevó lejos sin despedirse. Fue una historia triste, de esas que dejan marca.
Leila se queda en silencio un momento al otro lado de la línea. Como escritora, entiende el peso de un "primer amor trágico".
LEILA (Con voz cautelosa) ¿Y eso no te molesta? Digo... es su ex, volvió, es talentosa...
Irumi se ríe, una risa clara y segura.
IRUMI No. No me molesta en absoluto.
LEILA ¿Ah, no? ¿Y por qué tanta seguridad, señorita Hernández?
IRUMI (Mordiéndose el labio inferior, sonrojada) Porque anoche, después del concierto... Raúl me dio un beso. Y luego me dio otro. Y luego enfrentó a papá para decirle que quería estar conmigo. Ya no hay dudas, Lei. Él me eligió a mí.
Leila suelta un grito de emoción que seguramente asustó a los vecinos hondureños.
LEILA ¡Por fin! ¡Ese guitarrista lento por fin se puso las pilas! Me alegra tanto, Iru. Te mereces que te quieran así.
IRUMI Y espera, que falta la cereza del pastel. ¿Recuerdas que no sabía qué hacer con mi vida? ¿Que me sentía perdida comparada contigo?
LEILA Sí...
IRUMI Pues ya no. Hina me hizo ver que la música entra por los oídos, pero la actitud entra por los ojos. (Se sienta en la cama, emocionada). Quiero diseñar, Leila. Quiero hacer ropa para grupos teatrales y para bandas de rock. Quiero crear la imagen de los artistas. Papá y mamá ya me dieron el visto bueno. ¡Voy a ser diseñadora!
Al otro lado de la línea, Leila siente cómo se le llenan los ojos de lágrimas de orgullo. Su hermana mayor, la que hace unos meses estaba conectada a máquinas, ahora tiene un novio, una amiga punk y una carrera por delante.
LEILA (Con la voz quebrada por la felicidad) Diseñadora de rock... suena perfecto para ti. Tienes el estilo, tienes el ojo... Irumi, de verdad puedo decir que soy tu fan número uno. Siempre me sorprendes con algo nuevo.
IRUMI (Acariciando el teléfono) Y yo la tuya, escritora.
La plática continúa. Hablan de todo y de nada, riéndose, planeando visitas, criticando la moda de los cantantes de la radio y prometiéndose que, aunque estén en países diferentes, siguen viendo el mismo sol.
ESCENA 2 INT. HABITACIÓN DE LEILA - TARDE (24 DE DICIEMBRE)
La casa huele a pierna de cerdo asada y tamales. Es media tarde. IRUMI camina por el pasillo. Se detiene frente a la puerta cerrada de Leila. La abre con suavidad, como si temiera despertar a alguien, aunque sabe que no hay nadie.
Entra. La habitación está inquietantemente ordenada. Ya no hay posters en las paredes, solo las marcas de cinta adhesiva donde solían estar. El escritorio está limpio, sin las montañas de papel y libros que Leila solía tener.
Irumi se sienta en el borde de la cama. El colchón chirría, el único sonido en el silencio. Pasa la mano por el cubrecama. Se siente frío.
IRUMI (Susurrando) Ni siquiera dejaste un calcetín sucio, Lei. Qué eficiente.
Irumi suspira, sintiendo un peso en el pecho. Mira hacia la mesita de noche vacía. Pero entonces, ve algo. En el fondo del cajón entreabierto, hay algo que brilla levemente.
Editado: 06.01.2026