Secretos de una fan 3

Capítulo 3 - El peso de las palabras

ESCENA 1 INT. HABITACIÓN DE IRUMI - MAÑANA

La luz del sol ya ilumina por completo el cuarto de Irumi. Ella está sentada en la orilla de su cama, con las piernas encogidas y abrazando una almohada contra su pecho. Tiene el teléfono pegado a la oreja. Al otro lado de la línea, la voz de Leila se escucha un poco distorsionada por la señal internacional, pero clara.

LEILA (A través del teléfono) Iru, pero pon la cámara, no seas así. Ayer me quedé rendida del cansancio y ni vi el mensaje, pero ya estoy libre antes de irme a la facultad. Quiero verte la cara.

Irumi mira de reojo su habitación. Hay telas cortadas, hilos y apuntes de logística por todos lados, pero la verdadera razón es que sus ojos se ven un poco cansados y prefiere no preocupar de más a su hermana.

IRUMI (Forzando una risa ligera para disimular) ¡Ay, no, Lei, ni lo pienses! Si vieras el desastre que tengo en el cuarto con los patrones de gabardina de la universidad, te asustas. Parece que explotó una fábrica de textiles aquí adentro. Además, ando en pijama y con unos pelos que parecen de película de terror. Mejor hablemos así, por voz, que la señal fluye más rápido.

LEILA (Al otro lado, soltando un suspiro, pero aceptando la excusa) Está bien, te la paso por esta vez. Pero ya, cuéntame. ¿Qué fue lo que pasó entre ustedes? Me dejaste preocupada con ese mensaje de anoche.

La mención de Raúl hace que la sonrisa fingida de Irumi desaparezca al instante. Apoya la frente en la rodilla, apretando la almohada con más fuerza.

IRUMI (Con voz baja y desanimada) Es que... tuvimos una discusión horrible el lunes, Lei. Bueno, nuestra primera discusión de verdad. Él vino a la casa a visitarme, pero yo estaba colapsada con el bendito proyecto de costos y logística. Prácticamente no le puse atención. Él intentó acercarse, me dijo que me extrañaba, y yo... diay, me puse a la defensiva. Le dije que diseñar no era un juego de costura y que estaba construyendo nuestro futuro.

LEILA ¿Y qué te dijo él?

IRUMI Me dijo que a veces siente que en ese futuro él solo es un maniquí donde yo voy a colgar mis chaquetas... Me dolió tanto que le reclamé, le dije que él pasaba horas con la banda y yo no le decía nada. Al final se fue súper distante. Ni un beso nos dimos. Solo le dije "Ven con cuidado" y cerró la puerta. Mamá dice que es normal, que tenemos que aprender a negociar, pero yo no sé cómo hacer eso. Tengo un miedo terrible de que las cosas se hayan enfriado entre los dos.

Al otro lado de la línea, en Honduras, se escucha el silencio comprensivo de Leila. Ella conoce bien a su hermana y sabe lo mucho que le cuesta lidiar con el miedo a fallar.

LEILA (Con tono firme pero muy afectuoso) Escúchame, Iru. No se va a enfriar nada por una sola discusión. Lo que pasa es que estás estresada por la U y descargaste esa presión con él, y él sintió que lo estabas haciendo a un lado. Es normal que tengas miedo porque nunca les había pasado, pero el amor no se rompe así de fácil. Lo que ocupan es hablar, pero sin tirarse los trapos sucios en la cara. Búscalo hoy, hablen con la cabeza fría y explícale lo que sentís sin ponerte a la defensiva.

Irumi levanta la cabeza, respirando un poco más aliviada al escuchar la seguridad en la voz de su hermana.

IRUMI ¿Vos crees que tenga arreglo?

LEILA Claro que sí, boba. Raúl te adora. Solo dejen el orgullo de lado. Ahora, me tengo que ir corriendo a la facultad antes de que me dejen afuera. Me avisas cómo te va, ¿sí? Te quiero.

IRUMI (Con una sonrisa más real) Yo también te quiero, Lei. Suerte en el teatro.

Irumi cuelga la llamada y se queda mirando la pantalla del celular. El consejo de Leila le da el impulso que necesitaba. Se pone de pie de un salto, decidida a buscar a Raúl para arreglar las cosas de una vez por todas, sin imaginarse que la conversación que viene no será tan sencilla.

Sección 2: el pretexto perfecto

ESCENA 2 INT. HABITACIÓN DE IRENE - TARDE

Irene está sentada en su cama con el bajo desenchufado sobre el regazo, practicando una escala técnica en silencio. De fondo, se escucha el timbre de su celular. Revisa la pantalla y, al ver el nombre de Irumi, contesta de inmediato con una leve sonrisa, intuyendo el motivo.

IRENE ¿Aló, Iru? Qué milagro. ¿Cómo va todo con los textiles?

IRUMI (A través del teléfono, sonando un poco apurada pero entusiasmada) ¡Hola, Irene! Todo bien, por dicha. Mira, tengo la tarde libre y estaba pensando... ¿De casualidad estás ocupada? Es que por más que intento, todavía no logro aprenderme el peinado que me enseñaste el otro día. Se me desarma todo por detrás. ¿Crees que me puedas dar una ayuda con eso hoy?

Irene sonríe de medio lado. Sabe perfectamente que el cabello es solo una excusa; Raúl ya le había contado su versión de la historia la noche anterior. Sabe que su amiga necesita un espacio seguro para hablar.

IRENE (Dejando el bajo apoyado en su soporte) Ven de una vez, aquí estoy libre. Tráete las prensas y lo revisamos.

CORTE A: MINUTOS DESPUÉS

Irumi está sentada en la silla del escritorio de Irene, frente al espejo, vistiendo una blusa cómoda. Irene está de pie detrás de ella, con un peine en la mano, separando con destreza los mechones del largo cabello de Irumi para mostrarle la técnica del trenzado y los amarres ocultos.

Irumi intenta seguir el movimiento a través del reflejo, pero su mirada se desvía constantemente hacia sus propias manos, que juegan nerviosas con unas prensas negras en su regazo.

IRENE (Haciendo un movimiento suave con el peine) Ves, el secreto es que tienes que prensar el mechón de abajo primero. Si lo sueltas, se te viene todo el peinado abajo... Igual que te está pasando con la cabeza hoy, que la tienes en otro lado.

Irumi baja la vista, soltando un suspiro y dejando las prensas sobre el escritorio. La fachada se le cae por completo ante su amiga.



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En el texto hay: secretos, hermandad, fan

Editado: 11.06.2026

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