Martes 13 de abril. 11:33 AM
Irumi está sentada en la cama, ya vestida con ropa de calle, aunque se mueve con cuidado. Amelia termina de guardar cosas en una maleta. La puerta está abierta y el ambiente es animado.
Thomas: Hemos venido para saber cómo está todo por aquí antes de que te fugues.
Irene: Sí, queremos saber cómo te has sentido. ¿Lista para volver al mundo real?
Irumi: Mucho mejor. Agradezco mucho que vinieran, es un bonito detalle de su parte.
Amelia: Bienvenidos chicos, es un verdadero placer tenerlos aquí. El doctor Rojas dice que Irumi es una chica muy fuerte, casi de goma. Ha sanado casi por completo de su dolencia, tanto que hoy le firman la salida.
Iván: Eso es una gran noticia. Hacía falta un poco de ruido en las calles.
Irumi: ¡Claro que sí! Podré regresar a hacer lo que más me gusta.
Raúl: (Cruzado de brazos, apoyado en el marco de la puerta) ¿Te refieres a estar molestando a los demás? Porque para eso eres medallista olímpica.
Irene: (Le da un codazo fuerte en las costillas) ¡Raúl! Cállate. Ten un poco de tacto por una vez.
Irumi: (Con una sonrisa radiante, ignorando el veneno) Yo lo sé, soy terrible. Jajaja.
Irene: Sí... pero deberás calmar un poco tu hiperactividad si no quieres regresar aquí mañana.
Amelia: (Mirándolos fijamente con una sonrisa pícara) Chicos, díganme una cosa... ¿Verdad que ustedes le han tomado cariño a Irumi?
Se hace un silencio incómodo. Thomas e Iván miran al techo. Irene tose. Raúl mira hacia otro lado.
Irene: Bueno... eh... creo que debemos marcharnos, se nos hace tarde para el ensayo. Vamos chicos.
Los chicos comienzan a salir. Amelia detiene a Raúl suavemente del brazo.
Amelia: Espera un segundo, Raúl. Irumi quería... eh... preguntarte algo sobre la música.
Raúl: ¿Eh?
Irumi: (Captando la señal de su madre, se lleva la mano a la espalda y hace una mueca exagerada) ¡Ay! ¡Ay, mamá! ¡Me dio un tirón! ¡Necesito agua, pero la botella está vacía!
Amelia: ¡Oh cielos! ¡Iré corriendo a la cafetería! Raúl, vigílala un segundo. ¡Ya vuelvo!
Amelia sale disparada por el pasillo, cerrando la puerta tras de sí con un guiño imperceptible. Raúl se queda de pie, incómodo, viendo la puerta cerrada. Irumi deja de quejarse instantáneamente y se endereza.
Raúl: (Sonrojado y molesto) Tanto fingir que te dolía... No tenías que hacer ese teatro barato. Mamá gallina me atrapó. Lo que tengas que decirme hazlo rápido, debemos ensayar. Una casa disquera quiere grabar nuestro primer álbum y no tengo tiempo que perder.
Irumi: ¡Fantástico! Esa es una excelente noticia. ¿Crees que pueda llegar al lugar a verlos grabar? Sería increíble ver la magia en vivo.
Raúl: Si fuera por mí, te diría que hagas lo que quieras. Pero es un estudio profesional. Solamente podrán entrar los integrantes del grupo y gente necesaria. Tú no eres necesaria.
Irumi: (Bajando un poco la mirada) De acuerdo... Yo solo quería ir a apoyarlos. Ustedes son lo más importante para mí en este momento.
Raúl: ¿Eres siempre así de dramática? ¿"Lo más importante"? Por favor.
Irumi: Jaja, de vez en cuando. Jeje. ¿Y cuál es el nombre de dicha casa disquera?
Raúl: Red Racoon Records. No es una casa muy reconocida a nivel mundial, pero Irene insistió en que es nuestro primer gran paso.
Irumi: Un pequeño paso para la banda, un gran paso para la humanidad. ¡Suena genial!
Raúl: Como sea. Con mi apellido, debimos buscar una casa disquera de élite, no un estudio con nombre de mapache.
Irumi: Deberías ser más humilde, Raúl. No todos tienen los beneficios y los contactos que tú tienes. Deberías valorar esa oportunidad... Aunque debo aceptar que, en el fondo, me gusta cómo eres. Incluso con tu arrogancia.
Raúl se sonroja violentamente, pero su defensa automática es el ataque.
Raúl: No tengas pena en decirlo, no es la gran cosa. Para nadie es un secreto que soy genial. Pero tú...
Raúl da un paso hacia ella, descargando su frustración y culpa acumulada.
Raúl: Tú, Irumi... eres solo una "chica delivery". Una desquiciada que entró a nuestro camerino engañando al guardia. Entraste a nuestra vida solo para volvernos locos. No sé si en realidad los demás te soportan o solo son atentos contigo por lástima, porque tú, Irumi... eres una loca. Una fanática sin vida propia.
Irumi recibe las palabras como si fueran golpes físicos. Queda impactada. Una lágrima solitaria brota de su ojo derecho y rueda por su mejilla.
El silencio llena la habitación. Irumi empieza a tararear muy bajito, con la voz quebrada. Es la melodía de "No más mentiras", la balada de Aztariuz.
Irumi: 🎶 No más mentiras, solo quiero la verdad... 🎶
Raúl: ¿Qué haces? Deja de cantar mis canciones.
Irumi: (Levantando la vista, con ojos llorosos pero firmes) No sé... Quizás sí estoy loca. Loca por esta vida, loca por vivir cada segundo después de casi morir en un incendio. Loca por sonreír cuando todo va mal. Loca por amar sin esperar nada a cambio. Loca porque creo que la vida es de aquellos que toman las decisiones en sus propias manos... sin que nadie entrometa sus narices.
Se pone de pie frente a él, acortando la distancia.
Irumi: Y sí... lo que te dije es cierto. Me gusta cómo eres. Me gusta tu voz, me gusta tu cabello, me gusta que eres inteligente, habilidoso y rebelde... Todo eso me gusta de ti. Pero... si nunca cambias la manera de tratar a los demás, nadie, absolutamente nadie, sentirá nada real por ti. Y estarás solo. Sin amigos. Sin nada. Valora a las personas por lo que son, no por lo que te sirven. Eres único, Raúl... pero no eres el único en el mundo.
Raúl, sorprendido por la profundidad y la madurez de la respuesta, siente un nudo en la garganta. Baja la cabeza, incapaz de sostenerle la mirada.
Raúl: (Murmurando) Yo...
Simplemente da media vuelta y camina hacia la puerta. Pone la mano en el pomo.
Editado: 06.01.2026