Jueves 15 de abril. 09:16 AM
Leila está terminando de arreglar su mochila para el colegio. Irumi entra, caminando en círculos, mordiéndose una uña.
Irumi: Leila, estoy en un dilema existencial.
Leila: (Sin mirarla) ¿Qué sucede, hermana? ¿No sabes qué calcetines combinan con tu locura de hoy?
Irumi: Es serio. Anoche, antes de ir a dormir, recibí una llamada de Raúl... quiere que vaya con ellos a la gira.
Leila: Ah... ¿Fue por eso que anoche gritabas como si se estuviera quemando la casa otra vez?
Irumi: ¡Sí! Jajaja. Tú ni te diste cuenta, duermes como un lirón en invierno. Papá casi infarta, pero logré convencerlo de que vi una araña.
Leila: Pues anoche caí cansadísima. Pero espera... ¿dijiste gira?
Irumi: Sí. Y ese es el problema. Estoy dudando.
Leila: ¿A qué te refieres? ¿No es lo que siempre has querido?
Irumi: Piénsalo, cerebro de la operación: si vamos a la gira con Aztariuz el viernes, no podremos realizar la obra "Mientras tú no estás" el sábado. Y no quiero decepcionar a nuestro abuelo Mauricio. Él ama esa obra.
Leila: Espera... ¿dijiste "si vamos"? ¿En plural?
Irumi: Sí. Jajaja. Me dijeron que podía llevar a alguien para que me cuide y pensé en ti. 😅😅 Eres mi guardaespaldas oficial.
Leila: (Cruzándose de brazos) ¿Te pusiste a pensar si yo diría que no? Tengo vida, ¿sabes?
Irumi: Pues sí, jajaja. Pero por eso estoy tan indecisa. Ayúdame, hermanita, por favor... Sin ti no me dejan ir y sin ir me muero.
Leila: (Suspirando, derrotada por los ojos de cachorro de Irumi) Ok, haremos lo siguiente: le diremos a esos engreídos de Aztariuz que no iremos. No vamos a tirar el trabajo del teatro por la borda solo porque a Raúl se le ocurrió jugar de buena persona ahora.
Irumi: Espera, Leila... no podemos decirles eso.
Leila: ¿Por qué?
Irumi: Porque ya le dije a Raúl que sí iría. Y grité de emoción. 😅😅😅
Leila: ¡Irumi! Por alguna vez en tu vida, ¿quisieras pensar las cosas antes de hablar?
Irumi: ¡No me regañes! Solo que sabes que he esperado este día por mucho tiempo... Es mi sueño.
Leila: (Se pasa la mano por la cara) Pues bien... ahora qué se supone que haremos. ¿Sabes cuánto durará la gira?
Irumi: Pues creo que una semana. Salimos mañana. Tenemos que hacer algo o voy a morir de ansiedad. 😱😱😱
Leila: Basta, Irumi. No quedará de otra que posponer la obra de este sábado para el próximo domingo, en ocho días.
Irumi: ¡Graciaaaaaaaas hermanita! Eres la mejor. No nos vamos a arrepentir...
Leila: ¡Espera! Queda lo más difícil... ¿Cómo le diremos al abuelo que debemos posponer la obra de su autoría un día antes del estreno?
Irumi: Piensa Irumi, piensa... (Se golpea la sien con el dedo) ¿Y si le decimos que el teatro se ha quedado sin dinero para financiar la obra?
Leila: Nos prestará el dinero en el acto. Tiene ahorros.
Irumi: ... ¿Y si le decimos que se fue la corriente eléctrica en todo el barrio?
Leila: Enviará a un electricista y alquilará un generador industrial.
Irumi: ... ¿Y si le decimos que uno de los integrantes sufrió un terrible accidente y perdió la memoria?
Leila: Irumi, por Dios. ¿Y si mejor le decimos la verdad?
Irumi: ¿Crees que sea buena idea? La verdad está sobrevalorada.
Leila: Conociéndote, será lo mejor. Así tu conciencia estará limpia y no tendrás que inventar más mentiras que luego olvidas.
Irumi: De acuerdo... pero vamos las dos. Tú hablas primero.
[Escena: Casa de los Abuelos - Sala de Estar]
Jueves 15 de abril. 16:35 PM
La casa huele a madera vieja y galletas. Hay pósters de obras de teatro antiguas en las paredes. Mauricio (el abuelo) está leyendo un libro en su sillón.
Leila: (Asomándose tímidamente) ¿Abuelo? ¿Abuelo Mauricio?
Mauricio: (Bajando el libro y ajustándose los lentes) ¡Oh, niñas! ¡Qué agradable sorpresa! ¿Qué las trae por aquí a estas horas?
Irumi: (Susurrando: Respira Irumi, respira) Hola, abuelo. Venimos para saber cómo estás. Solo visita social. Jaja.
Leila: Sí, abuelo. Y... bueno, sabemos que estás ansioso de ver el acto del día sábado.
Irumi: Sí. Muy ansioso.
Mauricio: (Entrecerrando los ojos) Niñas, las veo pálidas y sudando. ¿Les sucede algo?
Irumi: ¡No, abuelo! Lo que pasa es que hace mucho calor aquí. Jejeje. Es un horno.
Leila: Sí, deberías de encender el aire acondicionado. Nos derretimos.
Mauricio: (Mira el termostato en la pared) Pero el aire acondicionado está encendido a 20 grados. Hace frío.
Leila: ¡Vaya! Debe ser la onda de calor tropical que pronosticaron las noticias. El calentamiento global es terrible.
Irumi: ¡Leila! ¿No es que te deprime ver las noticias?
Leila: (Dándole un pellizco disimulado) ¡Cállate!
Mauricio: ¿Qué tanto murmuran, niñas?
Leila e Irumi: (Al unísono, con sonrisa nerviosa) ¡No es nada, abuelo!
Mauricio: Ustedes traen algo entre manos. Las conozco desde que usaban pañales. ¿Necesitan dinero? ¿Un consejo?
Irumi: No, abuelo. Mira, traemos las manos limpias. Jaja.
Mauricio: Irumi, siempre tan chistosa.
En ese momento entra la abuela Retana con una bandeja.
Retana: ¡Niñas! El chófer me avisó de que estaban aquí. ¡Qué gusto verlas!
Leila e Irumi: ¡Abuela! (Corren a abrazarla como escudo humano).
Mauricio: Bueno, niñas. Quiero que se sienten frente a mí y me digan qué es lo que traman antes de que se me suba la presión.
Retana: Vamos mi viejo, déjalas respirar. Siéntense, mis amores, les traje café y rosquillas.
Se sientan. El silencio es pesado. Irumi mira a Leila. Leila patea a Irumi por debajo de la mesa.
Irumi: ¡Ay! Ejem... Abuelo, es que algo sucedió de último momento.
Mauricio: (Poniéndose serio) ¿De qué se trata? No pensarán en reprogramar la obra del sábado, ¿verdad?
Leila: (Soltándolo rápido) Lo que sucede es que la banda de Rock Aztariuz nos invitó a su gira regional. Salen mañana. Y sabes que Irumi adora esa banda. Es una gran oportunidad para... eh... la investigación teatral.
Editado: 06.01.2026