Domingo 18 de abril. 09:31 AM
La casa está llena de actividad. Irumi corre de un lado a otro con una toalla en la cabeza, buscando sus sandalias. Parece haber recuperado su energía al 100%, tal vez incluso demasiado.
Amelia: (Aplaudiendo para llamar la atención) ¡Niñas, vamos! Apresúrense o nos darán las diez aquí.
Leila: (Bajando las escaleras con su mochila) ¿A dónde iremos con tanta prisa, mamá?
Miguel: (Apareciendo con las llaves del auto y gafas de sol) Las llevaremos a las aguas termales de Orosi. ¡Día de relajación familiar!
Irumi: (Deslizándose por la baranda de la escalera) ¡Aguas termales! ¡Sopa humana! ¡Me encanta!
Noelia: (Saliendo de la cocina con los niños ya vestidos) Qué bien, hace años que no voy a las aguas termales. Me hace falta un buen chapuzón para quitarme el estrés del viaje.
Miguel: Sí, es una salida familiar necesaria. Pero debemos volver temprano, tipo cuatro de la tarde, pues tengo que revisar un caso importante para el lunes. El deber llama.
Amelia: Su padre trabaja mucho para complacerlas, niñas. Por eso siempre deben ser muy buenas con él y no darle tantos sustos.
Irumi: (Abrazando a Miguel por la espalda) Descuida, mamá. Cada uno recibe lo que da. Papá nos da todo, así que nosotras le devolveremos ese amor multiplicado por mil... ¡No, por un millón!
Noelia: Así es. Ustedes han sido muy buenos con nosotros. Sin esos cuidados y este hogar, yo no sería la mujer que soy ahora. Gracias, papá.
Miguel: (Sonrojado) Bueno, bueno, basta de halagos que me van a hacer llorar y no veré la carretera. Vámonos.
Irumi: ¡Pues qué estamos esperando! ¡Al agua patos!
Leila: Tiene razón. Entre más rápido salgamos, más temprano llegamos y aprovechamos el día.
Irumi se detiene en seco un segundo al escuchar la frase. Su sonrisa tiembla imperceptiblemente.
Irumi: ¿Dónde escuché esa frase antes? ... Mmm...
Leila: (Dándose cuenta de su error, la mira con preocupación) Eh... yo...
Irumi: (Sacudiendo la cabeza y recuperando la sonrisa forzada) ¡Bah! No importa. ¡Seguro fue en una película aburrida! ¡Vámonos!
Miguel: ¡Todos al auto!
11:08 AM
El lugar es hermoso, rodeado de montañas verdes y nubes bajas. El vapor sube de las piscinas naturales creando una atmósfera mágica.
Leila: (Bajando del auto y respirando aire puro) Vaya... qué bonito lugar. Había olvidado lo verde que es Orosi.
Amelia: ¿No recuerdas este lugar? Veníamos seguido.
Leila: No, la verdad no lo recuerdo bien.
Noelia: Mamá, no creo que lo recuerde, era muy pequeña. Apenas caminaba.
Amelia: Es cierto... es que el tiempo pasa muy rápido. En mi mente siguen siendo bebés.
Miguel: (Sacando las toallas de la cajuela) Ha pasado mucho tiempo. La última vez que vinimos, Irumi iba a cumplir 5 años y le daba miedo el agua caliente.
Noelia: Sí, ese fue un día maravilloso. Papá tuvo que cargarla todo el día.
Irumi: (Interrumpiendo bruscamente con un chapuzón imaginario) ¡Bueno, bueno! ¡Vamos familia! Vinimos a disfrutar de las aguas termales y a arrugarnos como pasas, no a ponernos melancólicos con el álbum de fotos mental. ¡El pasado pisado!
Miguel: Es cierto, hija. Vayan a cambiarse y disfruten de un buen baño. Yo iré a pagar la entrada.
Amelia: Es obvio que yo también me daré un baño. ¡Necesito rejuvenecer esos 2 años que Noelia me quitó! Jajaja.
[Escena: Dentro de la Piscina Termal]
11:41 AM
Están todos sumergidos hasta los hombros. El agua está deliciosa.
Leila: Ven, mamá, entra aquí. El agua está perfecta, ni muy caliente ni muy fría.
Noelia: (Suspirando, recostando la cabeza en el borde) Mmm... esto es vida. Aunque me hubiera encantado que vinieran los niños. Se hubieran divertido en la piscina de toboganes.
Miguel: Descuida, hija. Mis padres saben cuidar muy bien a los niños. Además, necesitabas un descanso de ser mamá por unas horas.
[Corte a: Casa de los Abuelos Hernández]
11:45 AM
La escena es un caos adorable. Keilan y Karina corren alrededor del sofá.
Retana: (Sentada en su mecedora, riendo) ¡Qué niños tan enérgicos! ¡Parecen colibríes con azúcar!
Mauricio: (Resoplando, persiguiéndolos a paso lento) Es verdad... ¡Paren de correr, diablillos, que yo ya no doy más! ¡Tiempo fuera!
Karina: (Riéndose y señalándolo) ¡Bisabuelo, ya estás viejito! ¡Jajaja! No nos alcanzas.
Retana: ¡Uy! Ahí niña has tocado el ego de tu bisabuelo. Eso no se dice.
Mauricio: (Fingiendo indignación y poniendo cara de monstruo) ¿Así que crees que estoy viejo? ¡Espera a que active mis turbinas! ¡Te voy a atrapar!
Keilan: ¡A que no logras atraparnos! ¡Corre Karina!
Retana: Niños, sean más considerados con su bisabuelo, ¡que se me va a desarmar!
[Escena: De vuelta en las Aguas Termales]
Noelia mira su teléfono con preocupación, envuelto en una bolsa plástica protectora.
Noelia: Mejor llamaré a los abuelos a ver cómo están los niños. Ya pasó mucho rato.
Marca el número. Suena. Suena.
Noelia: ... No contestan.
Miguel: Intenta de nuevo. Seguro están en el jardín y no oyen el teléfono.
Noelia: Lo haré...
Marca de nuevo. Finalmente...
Retana: (Por teléfono, un poco agitada) ¡Aló!
Noelia: ¡Abuela! ¿Cómo estás? ¿Cómo están los niños? ¿Por qué no contestaban?
Retana: Los niños están bien, hija. Están jugando a las atrapadas con tu abuelo. Por eso la demora, estaba arbitrando la carrera.
Noelia: Jugando... Espero que no les estén dando problemas. Sabes que Keilan es tremendo.
Retana: En absoluto. Nos encanta tenerlos con nosotros. Le dan vida joven a esta vieja casa y nos mantienen en forma. Tu abuelo está feliz.
Noelia: Qué bueno. Pronto nos iremos para allá, en un par de horas.
Retana: No se preocupen, todo está bien por aquí. Disfruten de su día y relájense. Adiós.
Noelia: Gracias, abuela. Nos vemos.
Editado: 06.01.2026