Secretos Enterrados

CAPITULO TRES

Semanas después........

La casa de los Moretti estaba más silenciosa de lo habitual esa tarde.
Daniel entró en la sala después de llegar de la universidad. Dejó las llaves sobre la mesa mientras revisaba algunos mensajes en su celular.

—Llegas tarde.

Daniel levantó la mirada.
Inés estaba sentada en uno de los sillones, revisando unos documentos.

—Estaba en la universidad —respondió él con tranquilidad.

Inés cerró el archivo.
—Mamá quiere que vayamos a la fiesta de gala de este fin de semana.

Daniel frunció ligeramente el ceño.
—¿Otra vez?

—Es importante —respondió ella—. Muchas personas importantes estarán ahí.

Daniel suspiró.
—Sabes que no me gusta ir a ese tipo de eventos.

Inés se levantó del sillón.
—No es cuestión de gustos, Daniel. Es parte de la familia y sí no vas mamá se va a molestar.

Daniel no respondió.
Inés lo observó unos segundos antes de sonreír ligeramente.
—Además… tendrás que ir con una acompañante.

Daniel la miró.
—No pienso llevar a nadie.

Inés cruzó los brazos.
—Podría presentarte a una amiga y talvez puedan llevarse muy bien.

Daniel negó con la cabeza.
—No, no estoy interesado — dijo mientras negaba con la cabeza.

—Ni siquiera la conoces.
—No me interesa, además todas tus amigas tienen la cabeza hueca—repitió Daniel haciendo una mueca.

Inés soltó una pequeña risa.
—A veces eres demasiado complicado.

Daniel tomó un vaso de agua de la mesa.
—Si tengo que ir, iré solo sin compañía de nadie.

Inés lo observó con curiosidad.
—Eso no se verá muy bien.... bueno aunque no es obligatorio, igual yo iré sola.
Daniel se encogió de hombros.
—Ya vez y así me quieres presentar a una de tus amigas.

Pero Inés lo miró con una expresión pensativa.
—Tal vez cambies de opinión.

Daniel levantó una ceja.
—Lo dudo.

Inés sonrió ligeramente antes de volver a sentarse.
—Veremos.

Daniel no respondió.
Pero mientras subía las escaleras hacia su habitación, un pensamiento cruzó por su mente.

Al día siguiente en la biblioteca de la universidad estaba casi llena aquella tarde.

Samantha ya llevaba más de una hora estudiando junto a Daniel. Los libros estaban abiertos sobre la mesa y varios apuntes estaban desordenados entre ellos.

—Creo que mi cabeza ya no puede con más fórmulas —dijo Daniel, dejando el lápiz sobre el cuaderno.

Samantha levantó la mirada.

—Solo nos falta una parte más.

Daniel suspiró.

—Eso dijiste hace media hora.

En ese momento Valeria llegó con dos bebidas en las manos.

—Pensé que necesitarían esto para sobrevivir —dijo colocando un café frente a Samantha.

—Eres mi salvación —respondió Samantha sonriendo.

Valeria se sentó junto a ella y miró a Daniel.

—¿Siempre lo haces estudiar tanto?

Samantha cerró uno de los libros.

—El examen es importante.

Valeria levantó una ceja.

—Claro… el examen.

Samantha rodó los ojos.

—Ya no empieces.

Mientras hablaban, una voz se escuchó cerca de la mesa.

—Parece que interrumpo algo.

Los tres levantaron la mirada.

Matteo estaba de pie frente a ellos.

—Hola —dijo Samantha.

Matteo sonrió.

—Hola. Solo quería ver cómo iban.

Daniel lo observó en silencio.

Matteo apoyó una mano en la mesa.

—Samantha, algunos amigos están en la cafetería. Pensé que tal vez querías venir un rato junto con Valeria.

Samantha dudó.

—No lo sé… todavía estoy estudiando, pero creó que Valeria puede ir.

— Sería mentira decirte que si, pero tengo clase de mate.

Daniel cerró su cuaderno.

—Todavía tenemos cosas que terminar— dijo mientras fruncía el ceño.

Matteo lo miró con una pequeña sonrisa.

—Solo era una invitación.

Samantha notó la tensión entre los dos.

—Tal vez después —dijo finalmente.

Matteo asintió.

—Está bien. Nos vemos luego.

Antes de irse, le dedicó una última sonrisa a Samantha.

Cuando se alejó, Valeria miró a Daniel con curiosidad.

—Alguien parece celoso.

Daniel frunció ligeramente el ceño.

—No estoy celoso.

—Ajá —respondió Valeria divertida.

En ese momento otro joven se acercó a la mesa.

—Daniel.

Daniel levantó la mirada.

—Lucas.

Samantha y Valeria lo observaron con curiosidad.

Daniel se levantó un poco de la silla.

—Samantha, Valeria… él es Lucas, un amigo.

Lucas sonrió educadamente.

—Mucho gusto.

—Igualmente —respondió Samantha.

Pero Valeria lo observó con una pequeña sonrisa.

—Así que Lucas.

Lucas levantó una ceja divertido.

—Sí… soy yo — dijo un tanto confundido.

Valeria apoyó el codo sobre la mesa.

—Daniel nunca mencionó que tenía amigos tan interesantes.

Daniel suspiró.

—Valeria…

Lucas soltó una pequeña risa.

—No sé si eso es bueno o malo.

—Depende de cómo quieras interpretarlo —respondió Valeria con tono coqueto.

Samantha regreso a mirar a otro lado intentó no reír.

Lucas miró nuevamente a Daniel.

—Solo venía a hablar contigo un momento.

Daniel asintió.

—Ahora vuelvo.

Los dos se alejaron unos pasos de la mesa.

Valeria los observó mientras caminaban.

Luego miró a Samantha.

—Tu amigo Daniel tiene amigos muy guapos.

Samantha negó con la cabeza sonriendo.

—No empieces.

Pero en ese momento Samantha no pudo evitar notar algo más.

Mientras hablaba con Lucas…

Daniel miró de reojo hacia su mesa haciendo contacto visual con ella.

— Bueno sami, ya me tengo que ir— dijo mientras hacía un puchero.

— Está bien, te veo más tarde gracias por el café — dijo mientras le daba un abrazo de despedida.

Más tarde en aquella biblioteca.

Samantha revisaba sus apuntes mientras Daniel observaba el libro frente a él, aunque en realidad parecía estar pensando en otra cosa.




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