Secretos entre las olas

TRECE

 

— ¿Vamos a una fiesta esta noche? —pregunta Justin.

Theo y yo estamos jugando cartas en el pórtico. —Yo paso —respondo.

Theo, sin despegar los ojos del juego pues según él yo siempre hago trampa, contesta: —Yo también.

Justin suspira. —Aburridos —camina a la puerta, cuando la abre, grita: — ¡Leo! Vamos a una fiesta.

Yo sí subo mis ojos para ver a Theo. — ¿Por qué no irás? ¿No quieres ver a Sydney?

No me contesta, se concentra en la siguiente movida. —Sydney… solo fue algo pasajero.

¿Fue?

— ¿Por qué? —pregunto—. ¿Ya no la estás viendo?

Ahora que lo pienso, Theo ya no ha salido a ninguna parte que no sea conmigo o con sus hermanos. Ayer fuimos a la playa de nuevo para que Penelope hiciera otra pintura, también acompañamos a Farrah a comprar algunas flores y el resto del tiempo hemos estado aquí en la casa, en la piscina o en el mar.

—A veces sentía que mientras yo daba un paso, Sydney daba cinco —afirma.

—No entiendo nada —contesto.

Él me mira finalmente. —Olvídalo, lo importante es que te acabo de ganar.

Tiene razón, él ganó.

No estamos jugando un juego tradicional, es uno que nos lo inventamos. Creo que es ese tipo de cosas que solo las entenderías si estuvieras aquí así que no intentaré explicártelo, pero no importa eso, me acaba de ganar.

—Tramposo —digo.

Theo rueda los ojos. —Sí, claro —se recuesta sobre la madera y cierra los ojos—. ¿Qué haremos después?

—Vamos por malteadas —sugiero.

Levanta su mano con el pulgar hacia arriba. —Me parece bien.

Hace un rato estaba hablando con Ashley y le actualicé todo lo que estaba sucediendo, también ella me dijo algo que me dio qué pensar. Me recordó que Tucker era un novio celoso y posesivo (por eso lo corté) y que cada vez que mencionaba a Theo él se mostraba molesto.

Le pregunté a ella si creía que Tucker había tomado mi teléfono y silenciado a Theo, también si había borrado su último mensaje. Ashley contestó que es muy probable.

—Theo —digo—. ¿Tienes un nuevo mejor amigo? ¿O mejor amiga?

—No —responde—. Digo, tengo amigos. Tengo a Hugo, James, Ed pero no mejor amigo —abre sus ojos pare verme—. Solo tú has sido mi mejor amiga, Zora.

—Yo sí —digo—. Bueno, mejor amiga chica. Tú eres mi único mejor amigo chico.

—Ashley —tuerce la boca—, ¿No es una chica morena?

—Sí —sonrío—. Es genial, creo que te agradaría.

— ¿Está soltera? —pregunta.

Ruedo los ojos. —Ni se te ocurra, no dejaré que mis dos mejores amigos salgan solo para que me dejen botada.

Theo se levanta de nuevo, dobla sus rodillas y se sienta sobre sus piernas. —Yo no volveré a dejarte botada, Zora.

Entorno mis ojos. —No te creo.

Coloca su mano sobre mi hombro y acerca su rostro. —Créeme. En todo caso serás tú la que me olvidará cuando encuentres a tu chico ideal y te olvidarás de mí.

No creo ser capaz de olvidarme de alguien tan importante para mí como Theo.

— ¿Zora?

Ambos volteamos hacia la izquierda, de donde viene una voz. Emeth está ahí, parado y viéndome, luego a Theo y de regreso a mí. —Emeth —dice Theo—. ¿Qué hay?

Su mano sigue en mi hombro.

—Solo… ¿Puedo hablar contigo? —pregunta.

Theo me da una palmada suave antes de retirarse. Se levanta, gira viendo esperando que le pida que se quede conmigo y aunque quiero hacerlo, también quiero escuchar lo que sea que Emeth tiene por decir.

Theo entra a la casa y yo me levanto para ir a sentarme a la banca. Emeth sube los escalones de madera lento, luego se mueve incomodo hasta quedar a mi lado. —Um, yo… solo…

Suspiro, coloco mi mano sobre la madera. — ¿Qué pasa?

—Sé que lo que te dije la última vez sonó mal —admite—. Mira, lo siento, Zora. Realmente me gustas y me gustaría poder tomarme el tiempo de conocerte mejor y más porque sé que podríamos llegar a tener algo lindo pero —vamos a mitad del verano—, Kyle es mi prioridad.

Junto mis rodillas. — ¿Puedo preguntar algo? —él no se niega—. ¿Por qué me dijiste que no tiene mamá?

Le tomó varios segundos a Emeth responderme. —Kevin me lleva un año y tenía una novia pero bueno, terminó embarazada y ella quería al bebé hasta unas semanas antes que naciera —me explica—. Pero a esas alturas ya no lo pueden pues… ya sabes, entonces ella le dijo a Kevin que ya no quería saber nada de ese niño.

Bajo la mirada, aun si Emeth no es un padre adolescente su hermano sí lo es. Me siento mal por los prejuicios que he tenido toda mi vida sobre las personas que viven esa situación a esas edades. Digo, no es lo mejor y no es lo ideal pero algunas personas solo se hacen cargo de sus responsabilidades y no parece ser tan fácil.

—Tu hermano se lo quedó —concluyo.

—Sí —Emeth afirma—. Mi hermano siempre dejó que ella decidiera qué quería hacer, le dijo que la apoyaría aun si su decisión era no tenerlo pero al principio parecía que todo iba bien, luego supongo que el peso de la realidad le cayó enfrente y era demasiado tarde.

—Entiendo —respondo.

—Kevin lo quiere y es por eso que trabaja sin parar para darle un futuro mejor pero por eso él no ha podido ir a la universidad —dice—. Yo soy el único en mi familia que podría lograrlo y no quiero arruinarlo.

—Está bien —ya estoy empezando a comprenderlo mejor.

—No, Zora —se mueve un poco y toma mi mano—. Realmente me gustabas pero no quiero ser injusto contigo. Mis prioridades son y serán Kyle, mi familia y mis estudios, algún día podré pensar en citas y todo lo demás pero ahora no —afirma—. Lamento si te confundí, yo por un segundo quise vivir lo que todos.

Lo miro a los ojos. —Kyle es tu sobrino —bajo la voz—. Es genial que quieras ayudar pero no es tu hijo.

Tal vez es un pensamiento egoísta pero, ¿Qué hay de la libertad de Emeth? ¿No debería él disfrutar su juventud también? Es asombroso que tenga esa voluntad a ayudar a su familia y querer seguir adelante pero, ¿Realmente se está limitando por otras personas?




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