Dejo el móvil encima de mi mesita de noche,son las cinco y media,este hombre siempre me tiene que joder el día.
Le colgué por qué me jode que se sienta con más autoridad por ser más mayor.
Y yo Juliette Blettern Vüllet nunca dejaré que un hombre como el,tenga más autoridad que yo,por ser más mayor.
Después de haberme ido de su casa,pedí un Uber y me trajo a mi mansión,me cole por la ventana de mi habitación.
Estado todo el día aquí,en mi habitación. Por sorpresa ninguno de mis padres a entrado a ver si estoy o no,que yo sepa claro.
Me hago un ovillo cuando siento la brisa fría que se a colado por mi ventana.
Estamos en plena primavera y tengo un frío de cojones.
El móvil vuelve a vibrar sobre la mesita,lo cojo y cuando miro el nombre que sale en la pantalla.
Valeria
Valeria era mi amiga desde que tenemos 7 años,nos conocimos cuando mis padres tuvieron una reunión de negocios con los padres de ella.
Y en esas 3 horas solo jugaba con ella, reíamos,hablamos...hasta jugábamos con las muñecas de barbie.
Le descuelgo la llamada,me pongo el móvil en la oreja.
-Hola mi Ettie,como te va la vida por Velkarinch- Valeria habla a la velocidad de la luz.
Ella era a la única que le permitia ponerme un apodo,para mí poner un apodo ya es tener confianza con la otra persona.
Y con ella tengo confianza.
-Hola mi Vals, horrible,mis padres quieren casarme con el príncipe de Krenchtym. El tal Aldricht.
Suelto us resoplido,puedo llegar a escuchar como desde el otro lado de la línea escucho la risilla de Valeria.
-Si ya me enteré,sales en los putos periódicos. Sinceramente el chico que salía en el periódico no estaba ni tan mal,eh.
-¡En que momento salgo en los periódicos Valeria!- Digo un poco alterada.
Desde cuándo salgo en los periódicos,¿en qué momento? Es imposible que salga en los periódicos.
Que yo sepa mis padres ni los de Aldricht todavía no han anunciado nada.
Que yo sepa.
-Hoy por la mañana,Ettie imagínate ahora eres más famosa de lo que eras. En Washington la gente está loca por la noticia.
Si,Valeria vivía en Washington. Se mudo cuando teníamos 9 años,me dolió verla ir se.
ya que era mi única amiga y que no le importaba la fama de tuviera por ser hija de Alta II.
Suelto un suspiro de estrés,dentro de tres días exactos me caso con el insufrible de mi nuevo esposo.
Cuando se acabe todo,le voy a presentar los queridos papeles de divorcio.
-Que brutal,me caso dentro de tres días Valeria. Ojalá estuvieras aquí y por lo menos eres mi dama de honor,así me alegras el día.
-Sabes que estaría allí las veces que te hagan falta,pero disfruta de tu nuevo esposo se ve apetecible- Valeria pone un tono seductor.
Comos si estuviera apunto de cazar su presa,me empiezo a descojonar.
-Estas como una puta cabra,ese tío es un egocéntrico y tiene el ego hasta las narices. A y tiene el orgullo hasta por las nubes- Digo con un poco de exageración pero es la verdad.
Me tocan la puerta,después que pasen tres segundos pasa mi madre. Pelo perfectamente peinado,pero con ropa de andar en casa.
-Hola Juliette,a las nueve de la noche tenemos que ir al palacio del duque Lander. Tema de negocios,allí estará la familia Krenchtym. Así que vístete bien.
Cuando nombra la familia del despreciable de mi marido,entorno los ojos hacia arriba.
-Vale,¿Ahora te puedes ir?- Digo borde.
Sigo con el móvil pegado a la oreja cuando escucho como Valeria se descojona a lo lejos,será maldita.
Mi madre coje el pomo de la puerta,camina hacia fuera de mi habitación cerrando la puerta detrás de ella.
Cuando escucho los pasos alejarse.
-Tu madre no cambia ni aunque la amenacen con matarla- Resopló Valeria del otro lado de la linea- Pero oye por lo menos vas a ver a tu queridísimo prometido antes de la ejecución...digo,la boda.
-No te rías Vals,que el tipo es infumable- Rezongue,dejando caer mi cabeza contra la almohada- En serio,se cree el centro del universo solo por qué sea el príncipe y un par de años más que yo. Pero si piensa que voy a obedecer sus órdenes como sus esclavos de Krenchtym,lo lleva claro,antes le prendo fuego a su queridísimo palacio de alta gama.
-Esa es mi Juliette- Dice ella con ese orgullo tan suyo- No dejes que El Señor Ego te pise,pero en serio si el ambiente se pone serio mándame un mensaje y me invento una excusa internacional para sacarte de allí como sea.
-Te tomo la palabra. Hablamos luego, tengo que ver que trapo me pongo para aguantar la cena sin vomitar de la pereza.
Tras despedirme de Valeria, solté el móvil sobre la colcha y me quedé mirando el techo un par de minutos. Las cinco y tres cuartos. Tres horas para prepararme para otra velada de sonrisas falsas, copas de cristal refinado y los aires de grandeza de la realeza de Krenchtym.
Me levanté de la cama de un salto, aún sintiendo el frío de la brisa que entra por la ventana. Fui directa hacia ella para cerrarla de un golpe seco, ajustando los pestillos de madera labrada. Si mi madre se enteraba de que había vuelto a colgarme por la fachada como si fuera una ladrona en mi propia casa, me caía un sermón de dos horas sobre el decoro de la dinastía Vüllet
Caminé hacia el vestidor gigantesco que ocupaba todo el lateral izquierdo de mi habitación. Recorrí con los dedos las hileras de vestidos de alta costura hasta detenerme en un diseño de satén negro, de corte impecable, escote recto y una abertura en la pierna que bordeaba lo escandaloso para los estándares de mi familia.
Si querían que fuera la prometida perfecta de su querido Aldricht, se iban a llevar una sorpresa. No pensaba ir vestida como una princesa sumisa de cuento.
Me metí en la ducha, dejando que el agua caliente me quitara la tensión de la discusión anterior y el frío de la tarde. Mientras el vapor llenaba el baño, repasé mentalmente mi plan: aguantar la cena, no pegarle un tiro verbal a Aldricht delante de los duques y esperar pacientemente los tres días que quedaban. Una vez estampada la firma en el acta del matrimonio por conveniencia, los papeles del divorcio serían lo siguiente que ese engreído viera sobre su escritorio.