Secretos entre reinos

Aldricht

Me limpié los nudillos ensangrentados mientras salía de la jaula de hierro. La multitud seguía rugiendo alrededor del cuadrilátero de Las Cuevas, pero para mí ese ruido ya era solo zumbido blanco.

—Veo que la reunión con tu querida prometida fue un éxito rotundo, Fog —dijo una voz familiar desde la sombra de la zona VIP.

Lucas estaba apoyado contra la columna de hormigón, jugando con una moneda de plata entre los dedos.

—Ni te lo imaginas, Axe —respondí, agarrando la botella de whisky que me tendió y dándole un trago directo sin vaso—. La mocosa Vüllet tiene más veneno del que esperaba. Prometió hacerme la vida un infierno.

Lucas soltó una carcajada seca, guardando la moneda en el bolsillo de su chaqueta de cuero.

—Me gusta. Al menos no es una aristócrata aburrida de las que se desmayan si le subes el tono de voz. Aunque no sé si va a sobrevivir al primer mes cuando descubra que su maridito príncipe en realidad dirige la red criminal más grande de Gran Bretaña.

—Sobrevivirá —dije en voz baja, mirando fijamente la lona manchada de sangre de la jaula—. O aprenderá a encajar los golpes. Mañana a primera hora firmamos el prenupcial en el consulado. Quiero que tus hombres rodeen el perímetro. Los Vüllet tienen enemigos en Washington y no voy a permitir ningún "imprevisto" antes de la boda.

—Hecho —asintió Lucas, recuperando el semblante serio que lo convertía en mi mano derecha más letal—. Las Cuevas están limpias por hoy, la recaudación de las apuestas supera las cincuenta mil libras. Pero tú tienes cara de querer romperle la cara a alguien más.

—No —sonreí con frialdad, ajustándome los botones de la camisa manchada—. Guardaré las ganas para mañana. Mi prometida piensa que la voy a esperar con una pluma de oro y una sonrisa diplomática.

Le di una palmadita en el hombro a Lucas y me encendí un cigarrillo, dejando que el humo denso se mezclara con el aire de las profundidades.

—Vámonos, Axe. Mañana la pequeña Juliette va a descubrir que ni en sus peores pesadillas manda ella.

Le guiño un ojo a mi amigo.

Hola mis lectores/as

Este es el capitulo más corto de toda mi vida.

Pero a veces lo mejor se hace esperar.

¿Soy a la única que leyendo a Aldricht me estoy enamorando?

Dios mío

Hasta la próxima.📚




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