Secretos Tormentosos

Capítulo 8

En la biblioteca estuve diez minutos, un animal se había metido en la casa y disparo una alarma que Luca podía saber de alguna manera que se había activado. Cuando todo termino pasamos un día muy agradable estuvimos hablando y hasta jugando un rato en la biblioteca, cada minuto que pasaba con Luca sentía que me gustaba más y hacía que olvidara todo lo malo de mi vida.

Durante el tiempo que Paolo estuvo fuera de casa, me podía distraer y hasta divertirme un poco, Luca había cambiado mucho conmigo ya no me trataba mal como al inicio incluso era mucho más dulce con muchas cosas y era bastante detallista cosa que me causara que me gustara cada día más y hasta empezaba a cuestionarme si de verdad no estaba enamorada de él, no nos habíamos besado o tenido intimidad, pero me sentía más cerca de él con el pasar de los días. Varias noches nos quedamos despiertos hasta tarde viendo películas antiguas, algunas de esas veces nos despertábamos en el sofá al día siguiente. Pero como todo lo bonito en la vida llega a su fin Paolo estaba por llegar y Luca me dijo que debería primero hablar con él para ver que pensaba si podía estar por toda la casa, debería inventarle que le parecía absurdo que no pudieras salir a estirar mis piernas y distraerme, si seguía sola me enloquecería; así que ya me encontraba encerrada en mi habitación algo aburrida. Tocaron a la puerta. Me alegre, no era muy dificil saber quien era.

― Aun no estás dormida ¿quieres ver una cosa? ― Me pregunto Luca con una bonita sonrisa en su rostro.

― De acuerdo, pero ¿No es algo malo que salga? ―  se bufo por lo bajo.

 ― No soy tan malo Nessa, pero creo que es algo que nunca has visto y tal vez creo que te gustara. ― Me levante de un salto de la cama. Luca agarro mi mano y bajo por la escalera junto a mí.

― Paolo llegara mañana a las seis de la mañana más o menos entonces creo que esta es la única ocasión que podemos hacer esto, entonces es mejor aprovechar esta noche. ― Me lo dijo de una manera muy dulce, suave y hasta apostaría que seductora. 

Esa parte me hizo ponerme algo nerviosa, porque, aunque Luca me estuviera gustando no me podía imaginar estar con el físicamente, no me sentía preparada para estar con él, no era virgen, pero me daba vergüenza aun pensar en eso.  Una parte de mi pensaba que era muy inseguro seguí caminando junto a él, pero otra parte de mi pensaba en todo lo contrario, que pasara lo que tuviera que pasar.

Caminamos hacia el fondo de la casa y salimos a la parte de atrás donde estaba la piscina, pensé que nos quedaríamos ahí, pero Luca siguió caminando más hacia al fondo. Llegamos a un pequeño camino cubierto por matorrales y arbustos se alcanzaba a ver un camino estrecho y pequeño, pero por las plantas se perdía por la maleza.

― ¿Vamos a meternos ahí? ― Pregunte un poco asustada. El solo asintió su rostro estaba un poco más serio y me comencé a preocupar por lo que fuera a pasar si nos adentrábamos por ese lugar.

― Confía en mí. ― Soltó mi mano, pero la agarro nuevamente para entrelazar nuestros dedos cuando hizo eso sentí una emoción gigante que recorrido cada fracción de mi cuerpo, iba adelante, con su mano libre rompía algunas ramas y parecía que el panorama se hacía un poco más visible, pero al ver hacia el fondo se veía más negro y poco seguro, quería detenerme, pero Luca caminaba bastante rápido, un paso de Luca eran como dos míos y a veces tenía que trotar para seguir su ritmo. De un momento a otro nos detuvimos.

― Llegamos. ― Dijo deteniéndose en la mitad del camino. Si gritaba o incluso si quisiera esconder un cuerpo aquí nadie lo encontraría por lo menos hasta en los próximos veinte años. Tomé aire lo más tranquila que pude. 

― Cierra tus ojos. ― Todo esto apuntaba a que las cosas no iban a terminar bien, tal vez por esos últimos días había sido tan especial conmigo y pase unos días estupendos, nunca me logre enterar cual era la razón de porque Luca me tenía en esa casa y moriría con esa duda. Suspiré y cerré los ojos.

Luca me siguió jalando hasta que escuche algo de madera.  ― Ten cuidado, son escaleras da un pequeño paso y vas bajando. ― tomé las dos manos de Luca y sentía como descendíamos fueron alrededor de unos 20 o 30 escalones no los conté, pero los calcule más o menos, al llegar al que parecía ser el último Luca me freno.  ― No vayas abrir tus ojos aún. ― Moví mi cabeza en señal de aprobación.  Luca agarro uno de mis tobillos y me quito un zapato hizo lo mismo con el otro. ― Ahora si ábrelos.

― Estamos en la playa. ― Dije algo que era muy obvio, pero estaba muy sorprendida pensé que nunca iba a poder venir. ― ¿Por qué me trajiste aquí? Esto es increíble me gusta mucho.― Pregunte un poco confundida.

― Ya verás, pero debemos darnos prisa, si se hace más tarde no podremos ver nada. ― Luca agarro mi mano nuevamente y luego entrelazamos nuestros dedos nuevamente.

― Quiero que veas algo que es hermoso. ― Corrimos hasta unas rocas muy grandes. ― Debemos entrar a esta pequeña cueva. ― La verdad los sitios donde Luca pensaba en aventurarse no me gustaban mucho. El bajo unas piedras y se desapareció por la puerta de lo que era la cueva.

― Nessa ven. ― Tome aire y lo seguí. La cueva era realmente muy pequeña cabían dos personas y con mucha incomodidad, por una parte, de la cueva entraba agua del mar y parecía un pequeño estanque. Luca me dio unas gafas para el agua y él se puso otras para luego lanzarse en el pequeño estanque.

― Ven sé que te gustara ¿Sabes nadar verdad? ― Asentí. Aun no me sentía muy segura con todo esto. Me lance, cuando estaba con Luca flotando me miro con una sonrisa algo picara.

― Esto te va a encantar toma mucho aire. ― Hice exactamente lo que me dijo y agarro mi mano para sumergirnos. A pesar de que sentía cosas por Luca a veces la parte mala de él me hacía dudar. Nos quedamos suspendidos unos segundos cuando el suelo se empezó a tornar de color azul eléctrico brillante, me sorprendí y solté un poco de agua. Lo cual fue pésima idea porque no resistiría mucho debajo del agua. Luca me jalo y me agarro de la cara, pego sus labios con los míos para darme un poco de aire. Ese fue el momento más emocionante de la noche, sé que no era un beso, pero sentir el contacto de nuestros labios me causo gran emoción. Luego de eso Luca me saco de mi trance para que viera el plancton brillante era algo demasiado hermoso pero mi mente estaba pensando en otra cosa.




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