Seductora Experta

CAPÍTULO 16: SECRETOS, REENCUENTROS Y UNA VENGANZA EN ROJO

CAPÍTULO 16: SECRETOS, REENCUENTROS Y UNA VENGANZA EN ROJO

PERSPECTIVA DE ZAHORÍ

Entré rápidamente en la oficina con Arti pisándome los talones. No tenía la menor intención de hablar de mi vida privada, así que me senté, tomé una pila de informes y comencé a trabajar como si mi vida dependiera de ello. Sin embargo, Arti no era alguien que se diera por vencido tan fácilmente.

—Por favor, no empieces. Es muy temprano y tenemos una montaña de trabajo acumulado —dije sin levantar la vista. Él se sentó frente a mí con una sonrisa indescifrable y se apoyó en el escritorio, invadiendo mi espacio personal. —De mí no te vas a escapar, Zahorí. Tarde o temprano me enteraré de lo que ocultas. Lo ignoré un momento más, pero él insistió: —Sabes que últimamente Sebastián y tú se han vuelto sospechosamente cercanos. Si no me lo cuentas tú, él terminará soltándolo.

Solté un suspiro de cansancio. Sabía que no me dejaría en paz. —Está bien, si tanto quieres saberlo... Sebastián y yo nos casamos.

Arti abrió los ojos como platos, perdiendo toda su compostura. Le hice señas desesperadas para que bajara el tono de voz. Tras contarle el resumen frenético de los últimos días —la boda improvisada, el contrato, la farsa—, Arti se quedó mudo. —¿Todo eso en tres días? Ese Sebastián es más rápido de lo que pensaba —dijo, soltando una carcajada irónica. —Lo sé. Empezó como un negocio y terminó con una confesión de amor que no pedí. —La pregunta del millón es: ¿cuándo le vas a responder? Porque tú sientes lo mismo, ¿verdad?

Me quedé en silencio, mirando la pantalla. Una parte de mí deseaba lanzarse, pero la otra era puro miedo. —Creo que el tiempo dirá qué pasa —respondí, intentando cambiar de tema. Fue entonces cuando un correo llamó mi atención. Era una invitación formal: una fiesta por el décimo aniversario de graduación de nuestra generación. Sin embargo, al revisar la lista, fruncí el ceño. —¿Qué extraño? También incluyeron a la generación de Sebastián, aunque a ellos les faltan dos años para su aniversario.

Pasamos el resto de la tarde entre correos y trabajo, sumergidos en la rutina. Cuando finalmente apagué el equipo y salí de la oficina, encontré una nota de Arti pegada en mi puerta: "Estabas tan concentrada que no quise interrumpir. Tengo una cita esta noche, ¡espero novedades sobre tu matrimonio secreto! Atentamente: Arti".

Sonreí. Estaba sola en el pasillo, ya eran las ocho de la noche. Por alguna razón, me sentí extrañada de que Sebastián no hubiera pasado por mí. ¿Se estará cansando de esperar?, me pregunté. Al llegar a casa, el cansancio era absoluto, pero al abrir la puerta, un aroma espectacular me dio la bienvenida.

—Bienvenida a casa, Isa —Sebastián estaba en la cocina, rodeado de platos humeantes. —¿Tú hiciste todo esto? —pregunté, sorprendida. —Arti me dijo que no habías almorzado por el trabajo, así que quise compensarlo. ¿Tienes hambre?

Comimos entre risas y charlas triviales, disfrutando de una normalidad que, hace apenas unos días, habría parecido una fantasía. En medio de la cena, recordé el correo. —¿Recibiste la invitación para la fiesta de reencuentro? —Sí, aunque pensé que era un error. Mi generación aún no cumple los diez años —respondió él. —A nosotros también nos incluyeron. Parece que será un evento conjunto. ¿Piensas asistir? Él se encogió de hombros. —Tal vez. Aunque creo que hice más enemigos que amigos en esa época. —¿Esos enemigos fueron por protegerme? —lo miré fijamente. —Algunos sí. Otros simplemente tenían envidia de la información que siempre lograbas conseguir. ¿De dónde sacas tanto, por cierto? Me reí. —Te sorprendería lo mucho que la gente habla cuando cree que nadie está escuchando.

Pasamos la medianoche conversando. Vivir con Sebastián no era el infierno que imaginé; de hecho, empezaba a disfrutar de su compañía demasiado. Pero sabía que esta fantasía tenía fecha de caducidad.

Las semanas volaron. Con el nuevo contrato de Bruno, la presión aumentó y, con ella, mi exposición pública. Sebastián no dejaba de consentirme, alimentándome tanto que incluso empecé a notar cambios en mi figura, un pequeño detalle que él parecía notar con adoración. Todo iba bien, hasta que Arti entró en mi oficina una mañana, esta vez con una expresión sombría.

—Acabo de descubrir quién es la organizadora del evento de reencuentro —dijo sin preámbulos. Levanté la mirada, sintiendo un escalofrío. —¿Quién es? —Katy.

Me recosté en mi silla, soltando un suspiro largo. Katy, la sombra que nos persiguió durante toda la secundaria, la mujer que siempre había estado obsesionada con Sebastián. —Ya me lo suponía. Siempre ha sido como una sombra. ¿Qué piensas hacer al respecto? —preguntó Arti.

Me levanté y caminé hacia la ventana, observando la ciudad. Una sonrisa fría apareció en mis labios. —¿Te apetece ir a una fiesta, Arti? Él sonrió, entendiendo perfectamente el juego. —Contigo, hasta el infierno. —Entonces, esta noche será muy divertida —concluí. La guerra había comenzado, y esta vez, yo no estaba dispuesta a perder.




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