Según Mis Cálculos Eres Mío

Capítulo 5: Alianza nocturna

El estudio de Marco ocupaba el segundo piso de un edificio antiguo en el barrio de Príncipe Real, un espacio amplio con techos altos, vigas de madera a la vista y ventanales que dejaban entrar la última luz dorada de la tarde. Helena nunca había estado ahí, y mientras subía las escaleras con su portátil bajo el brazo, sintió una curiosidad que no tenía nada que ver con el proyecto de Marvila.

—Bienvenida a mi caos organizado —dijo Marco, abriendo la puerta antes de que ella llegara a tocar. Llevaba el cabello más despeinado de lo habitual, como si hubiera estado pasándose las manos por él repetidamente, y una camiseta gris que contrastaba absolutamente con la elegancia de traje que solía usar en las reuniones formales.

El estudio era exactamente lo que Helena hubiera imaginado si le hubieran pedido describir el espacio de trabajo de Marco antes de conocerlo: planos desplegados sobre cada superficie disponible, maquetas de edificios a medio construir, fotografías en blanco y negro de estructuras antiguas pegadas en una pared entera como un mapa mental gigantesco. Caótico, sí, pero con una lógica interna que, si se observaba con atención, revelaba un proceso creativo tan riguroso como cualquier modelo financiero.

—Es más ordenado de lo que esperaba —admitió Helena, dejando su portátil sobre la única superficie despejada de la mesa central.

—No sé si tomar eso como cumplido o como insulto.

—Tómalo como un dato observado sin juicio de valor.

Marco rió, sirviendo dos copas de vino sin preguntar, y le entregó una a Helena junto con una caja de pizza que olía delicioso.

—Bien. Guerra contra Val Costa. ¿Por dónde empezamos?

Helena abrió su portátil, con la mente ya enfocada en modo estratégico, un territorio en el que se sentía completamente cómoda.

—Necesitamos anticipar su jugada. Val no propone nada sin un objetivo claro detrás. Si va a presentar una "propuesta alternativa" para la fase de conservación patrimonial, lo más probable es que intente reducir drásticamente los costos de restauración, argumentando eficiencia financiera, para quedar como la heroína que "salva" el presupuesto del proyecto ante el consejo.

—Lo que significaría demoler más estructuras de las necesarias.

—Exactamente. Y sabe que eso es tu punto más sensible. Va a intentar hacerte quedar como alguien poco realista, alguien que antepone el sentimentalismo a la viabilidad financiera.

Marco frunció el ceño, procesando la estrategia con una seriedad que Helena rara vez le había visto.

—Entonces necesitamos demostrar que la conservación no es sentimentalismo. Que tiene sentido financiero real.

—Precisamente. —Helena abrió una hoja de cálculo nueva, sus dedos moviéndose con rapidez sobre el teclado—. Necesito datos concretos: cuántos proyectos similares de restauración patrimonial has liderado, qué retorno de inversión generaron en términos de turismo, valorización inmobiliaria, empleo generado. Todo lo que pueda convertir tu argumento emocional en un argumento financiero irrefutable.

Trabajaron durante horas, sentados uno junto al otro en el sofá del estudio, con los planos y las hojas de cálculo extendidos entre ambos como un campo de batalla compartido. Marco le mostraba fotografías de sus proyectos anteriores en Oporto, explicando cada decisión estructural con una pasión que Helena empezaba a encontrar contagiosa. Ella, a su vez, traducía cada historia en cifras: aumento del quince por ciento en visitantes turísticos tras la restauración de un antiguo mercado, incremento del veintidós por ciento en el valor inmobiliario de la zona circundante a un edificio industrial convertido en centro cultural.

—Esto es increíble —dijo Marco, mirando la pantalla con genuina sorpresa—. Nunca había visto mi trabajo traducido así, en números. Siempre pensé que reducirlo a estadísticas le quitaría algo.

—¿Y ahora qué piensas?

—Pienso que le da otro tipo de fuerza. Una que la gente como Val no puede ignorar tan fácilmente.

Helena sintió una calidez extraña ante el comentario, algo parecido al orgullo, aunque más íntimo, más personal que cualquier reconocimiento profesional que hubiera recibido antes.

Pasada la medianoche, con la mayor parte de la presentación ya armada, Marco se levantó a preparar café, insistiendo en que ninguno de los dos podría funcionar al día siguiente sin cafeína de emergencia. Helena aprovechó el momento para estirar las piernas, caminando hacia la pared cubierta de fotografías.

—¿Quién es? —preguntó, señalando una fotografía en blanco y negro de un hombre mayor, de manos curtidas, sonriendo frente a una fábrica.

—Mi abuelo. —Marco se acercó, entregándole una taza de café humeante—. Esa foto es de los años setenta, cuando la fábrica todavía funcionaba.

—Tiene tu misma sonrisa.

—Eso me dicen todos. —Sonrió, esa sonrisa que Helena reconocía cada vez con más claridad como genuina, no calculada—. Él es la razón por la que hago lo que hago. Cada edificio que restauro es, de alguna manera, un intento de devolverle algo que la historia le quitó.

Helena lo miró, sintiendo que la distancia entre ambos, tanto física como emocional, se había reducido considerablemente durante esas horas de trabajo compartido. Estaban de pie, muy cerca el uno del otro, frente a la pared de fotografías que resumía, de alguna manera, la historia completa de quién era Marco Valdés.

—Gracias por confiar en mí con esto —dijo ella, en voz baja.

—Gracias por escuchar. —Marco dejó su taza sobre la mesa más cercana, sin apartar la mirada de ella—. Helena, quiero decirte algo, y quiero decirlo sin que ninguna llamada de trabajo nos interrumpa esta vez.

El corazón de Helena empezó a latir con una intensidad que ningún modelo estadístico podría haber anticipado con precisión.

—Te escucho.

—Desde que te conocí, discutiendo sobre esa columna en la fábrica, supe que eras diferente a cualquier persona que hubiera conocido antes. Al principio pensé que era solo curiosidad, ver hasta dónde llegaba tu determinación de calcularlo todo. Pero ya no es curiosidad, Helena. Es mucho más que eso.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.