Segunda Jugada

Capítulo 26

Camille

No lo confesaré, pero estoy haciendo tiempo luego de que mi turno termina para que Ryan complete lo que le queda de trabajo. Así que me sorprendo cuando Logan aparece por el área médica y me regala una pequeña sonrisa. Ingresa todo sudado y se sienta con confianza, aunque luego de contarme toda su historia borracho, dudo mucho que quede esa línea profesional tan establecida, ahora que lo pienso, los chicos de Ryan me gustan mucho, me respetan, son dulces y atentos conmigo.

—Doctora, me alegro que aún no se haya ido, necesito algo para el dolor de cabeza, me está matando —cuando Logan se sienta parece que con su cuerpo invade todo el lugar, pero de una manera diferente a la que lo hace Ryan cuando está aquí.

Sonrío un poco y aunque sé que Logan posiblemente me lleva un año o dos, no puedo evitar alborotarle el pelo como si él fuese un niño pequeño, de verdad que lo veo como un niño grande, quizás sus confesiones el día del bar atribuyen a que quiera cuidarlo y siento que mi cuerpo se estremece al sentir una pesada mirada sobre mí que conozco demasiado bien. Mi cuerpo la reconoce sin necesidad de levantar los ojos, pero cuando lo hago, Ruff está en mi puerta con todo su cuerpo entorpeciendo la entrada mientras me mira fijamente.

Ignoro como me siento con Ryan y primero le pregunto a Logan por el dolor, cuándo inició, de qué forma es, si se lo ha tratado, todas las preguntas que necesito antes de poder medicarlo.

—Claro, te busco algo para el dolor ahora mismo —es lo que le digo sin poder quitarle los ojos a Ryan, pero parpadeo y lo hago—. Entrenador, pensé que ya había acabado su jornada de estar gritando todo el día, tiene que aprender a comportarse porque comienza a ser irritante —le recuerdo y aprovechando que Logan no lo puede ver, los labios de Ryan se curvan en una pequeña sonrisa.

—Necesito a mi jugador y quería evitar que usted lo envenenara. —Hago una mueca y tomo la pastilla que necesito, dándosela a Logan, quien la toma cuando le brindo un vaso con agua, luego suspira y se levanta.

—Gracias, doctora, tengo que irme porque quedé en ir con mamá a comprar algo. —Sonrío un poco.

—Deberías traer a tu madre —le aconsejo y él se ríe.

La madre de Logan visitó la pista y la verdad es que es una señora muy dulce, me agradó muchísimo y creo que me hice amiga de ella, así que me siento de la realeza porque Diana Reed es la elegancia hecha persona. Logan se ríe y asiente.

—Se lo diré, gracias por cuidar de mí, doc —sin esperarlo deja un beso en mi mejilla y el gruñido de Ryan hace que me estremezca de los pies a la cabeza.

—Mañana te quiero más temprano aquí, Reed. —La advertencia de Ryan hace reír a Logan.

—Por supuesto, entrenador, ese era el plan. —Ruff le lanza una mirada nada amable antes de que Logan salga y toda su mirada caiga en mí.

Cuando quedamos completamente solos es que Ryan da un paso dentro de mi oficina, cierra la puerta y de inmediato el corazón comienza a latir de manera desenfrenada, todo mi cuerpo parece vibrar mientras los ojos de Ryan recorren lentamente mi cuerpo, parte por parte.

—Te ves sexy cuando tienes la bata puesta —me hace saber y yo contengo una sonrisa.

—¿Es un fetiche? —inquiero y él se ríe.

—No, es solo que siempre que la llevas puesta sueles patearle el culo a alguien con tu cerebro inteligente, así que parece que me gustas cuando eres muy inteligente, que suele ser siempre, pero cuando tienes esa bata más lo haces notar. Doctora, yo también vengo por un problema —comenta y da dos pasos hasta que está invadiendo mi espacio personal, a este punto respirar es algo que no recuerdo cómo hacer.

—¿Sí? —mi voz es jadeante y Ryan sabe que es su culpa porque sonríe un poco y me trago el sonido que se quiere escapar de mi boca cuando coloca una mano en mi cintura y otra en el centro de mi espalda, que comienza a subir y subir hasta que la tengo en mi cuello.

—Me siento tan mal, porque mi malestar solo lo pueden calmar sus labios, doctora, así que necesito con urgencia un beso.

Mi piel completa se enciende y aunque normalmente no permitiría ningún acercamiento en mi trabajo, mi hora de trabajo ya pasó, hace horas estoy fuera de turno y aunque quisiera detener esto, no tengo fuerzas para hacerlo.

Porque la atracción que siento por Ryan está escalando nuevos niveles, ahora todo lo que quiero en todo momento es besarlo, es sentirlo, es que me devore. No dejo de pensar en lo que ocurrió en su casa ni en qué tan lejos podríamos haber llegado si Raily no interrumpía.

Muero de vergüenza cada vez que lo recuerdo, pero eso no es lo que predomina dentro de mí, es el hambre de sentirme viva de nuevo como en ese momento, un sentimiento de completa complicidad con Ryan, la manera en la que sé que podría ser vulnerable con él en ese instante y sé que cuidaría eso. En el instante en que sus dedos me volvieron loca me di cuenta de que este hombre es algo que quiero para mí.

Con Gavin el sexo era normal, algo que solían tener las parejas, no es que no me gustara o que lo odiara, era que me daba igual tenerlo o no, cumplía con mi función de esposa y le daba lo que él quería. A veces podía llegar al orgasmo, a veces no, pero era algo que me daba igual, sin embargo, los dedos de Ryan hicieron que cada experiencia pasada perdiera por completo el sentido.

Me sentí vibrante, me sentí eufórica, sentí que me derretía entre sus brazos, que enloquecía y que volvía a la vida. Fue una sensación completamente diferente a las otras que he vivido y quiero mucho más de eso.

Es por eso que cuando lo miro, me pongo de puntillas y beso su boca con la necesidad necesaria para que él comprenda que he estado muerta de hambre esperando por esto.

Sus labios reciben los míos como si hubiese estado esperando exactamente lo mismo y por un instante todo lo que existe fuera de esta oficina deja de importar, porque Ryan me sostiene contra él mientras mi cuerpo parece reconocer cada parte del suyo. No sé cuánto tiempo llevamos besándonos, quizás son segundos, quizás son minutos, pero cuando se separa apenas unos centímetros sus ojos vuelven a buscar los míos y tiene esa sonrisa que comienza a desarmarme por completo.




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