Segunda Jugada

Capítulo 28

Camille

Evité a Ryan desde entonces y no es porque tuviese un problema con él, es porque sigo enojada con su maldita exesposa y no quisiera que él pagara el precio por eso, es la razón por la que estoy sentada trabajando y casi apuñalando la computadora mientras trato de respirar profundamente, ya puse el día para que se hagan las entrevistas y la haré yo misma, en dos días tendré un nuevo personal y no me importará nada más que eso.

Así que cuando estoy por levantarme de mi silla, mi puerta se abre sin que nadie toque y cuando miro fijamente me encuentro con unos ojos verdes que me observan con claro desagrado. Me muerdo el labio inferior invocando toda la paciencia que puedo, no me gustan las confrontaciones y menos entre mujeres, pero tampoco nací para que alguien quiera pisarme como sé que esta mujer quiere hacer, trato en seco y suspiro despacio.

—No recuerdo que hayas buscado una cita para verme, solo atiendo jugadores de hockey, por como lo veo, no eres una —comento con calma y la mujer entra a mi espacio observando todo con cuidado.

—Nadia, me llamo Nadia —me informa—, o puedes decirme la señora Ruff, a Ryan le gustaba mucho llamarme de esa manera. —Sé que es algo estúpido sentir esta clase de dolor, pero me molesta.

Sé que Ryan al igual que yo tiene un pasado, pero que esta mujer tan desagradable haya estado casada alguna vez con un hombre como él, me parece algo insólito y muy lejano. Me muerdo el labio inferior procurando no echarla a patadas de mi oficina y me recuerdo que debo pensar con la mente fría, que no debo irme a cosas personales y que debo mantener la calma en todo momento.

—Nadia, no quiero confrontaciones innecesarias, no estoy interesada en disputas de este tipo, así que te pido amablemente que dejes mi oficina. —Ella se queda en silencio y suspira.

—Ryan no lo sabe, pero… tenemos un bebé. —Sus palabras me dejan paralizada mientras que la miro fijamente pensando que quizás se trata de una maldita broma, pero ella está muy segura de sus palabras. —Una noche con muchos tragos, los recuerdos de cuánto nos amamos terminaron en la cama, estuve desaparecida por un tiempo con nuestro bebé en mi vientre, no le quise decir porque pensé que quería castigarlo, pero ya es momento en que él sepa la verdad. Quiero recuperar nuestro matrimonio, Ryan me ama, linda, sé que te gusta, lo vi por la forma en que lo miraste, pero él me sigue amando, fue muy apasionado nuestro beso cuando te fuiste.

Siento que voy a vomitar mientras aún no hago ningún movimiento.

Un hijo.

Ryan tiene un hijo.

Contengo las lágrimas porque abre otro nuevo problema para mí, otra inseguridad y es que yo también fui la mujer que buscó tener un hijo con Gavin en el pasado. Pensé que luego de todos nuestros años de matrimonio estábamos en ese punto en que podíamos ampliar nuestra familia, pero no pasó.

Siempre que pensé que al fin lo habíamos conseguido, todo fue una ilusión porque nada fue real, no había bebé, no había embarazo, solo había una maldita agonía y la sensación de que yo no podía quedar embarazada, de que yo soy el problema porque no podía darle hijos aun cuando él los quería. Porque Gavin antes de mí había dejado una chica embarazada que lo perdió, el problema era yo.

Y esta mujer me está diciendo que ella le pudo dar a Ryan algo que yo por más que lo intenté con Gavin nunca pude.

—Mientes.

Mi voz es tranquila aunque tenga ganas de llorar, ella hace un puchero y saca su teléfono buscando antes de mostrarme, lo tomo con manos temblorosas y veo a un niño, un niño tan parecido a Ryan que duele, en sus brazos, hay videos, hay muchas fotos y luego la imagen de ella embarazada hace que quiera vomitar.

—Es real, simplemente quería castigarlo un poco, pero mi bebé necesita un padre. Sabes, escuché que eres huérfana o algo así, así que te lo pediré, tú sabes lo que es vivir sin tus padres, sabes que es difícil, es por eso que te pido que no le quites la oportunidad a mi bebé de tener una familia amorosa. Sé que ahora la relación entre Ryan y yo es algo difícil, pero nosotros hemos superado todos los obstáculos, este es uno menor, así que por favor, por favor, te lo ruego, deja ir a mi esposo, deja que vuelva a casa.

Siento un dolor en el pecho que ni siquiera cuando descubrí la primera traición de Gavin sentí, es un dolor que amenaza con destruirme desde adentro, un dolor tan potente que siento que me está consumiendo.

—Él te odiará por mentirle —es todo lo que digo—, no puedo intervenir en los sentimientos de Ryan, es él…

—Pero puedes ayudarme, ayúdame a que mi bebé tenga un hogar —me pide.

—No sería un hogar sano si no te quiere. —Ella niega.

—Me quiere, sé que es difícil para ti, Ryan es un hombre encantador, pero ¿realmente crees que eres la primera? —Siento más dolor porque sé que no es así, nunca soy la primera para nadie. —No eres la primera mujer con la que se involucra, es intenso, lo sé, Ryan es adictivo, te dice todo lo que quieres escuchar y te da todo lo que necesites, pero luego esa emoción se apaga. Escuché que ustedes tienen prohibidas las relaciones en esta empresa, ¿crees que por él renunciarás a tu puesto? —me inquiere.

—No —respondo sin titubear.

—Su sueño luego de lesionarse siempre fue ser entrenador, no le arrebates eso. Esos chicos necesitan a Ryan, esos chicos necesitan que él los siga entrenando porque es el mejor, piensa las cosas, Camille. Sé que me comporté la primera vez que nos vimos de manera fea contigo, pero fueron los celos, sin embargo, reconozco una mujer inteligente, piensa muy bien las cosas antes de hacerlas. Porque no mentiré, Ryan te dará el cielo, pero cuando vuelva a mí, quedarás hecha trizas. —Ella respira hondo y toma su teléfono. —Ahora tengo que hablar con él, debe saber de su hijo.

Y cuando ella sale por esa puerta y me deja sola, siento que el mundo se me viene encima.

No sé cuánto tiempo permanezco sentada en mi oficina mirando hacia la nada, siento que mi mente está completamente en blanco y al mismo tiempo hay demasiadas cosas dando vueltas dentro de ella, el niño, Ryan, Nadia, Gavin, mi pasado, todo parece mezclarse y no sé qué debo hacer, no sé si debo irme, si debo hablar con Ryan o si simplemente debo dejar que él tome sus propias decisiones, pero una parte de mí siente que si me quedo estaré siendo egoísta, porque él merece conocer a su hijo y quizás también merece recuperar a la mujer que alguna vez amó.




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