¿seguro que me amas?

Capítulo # 16

Capítulo # 16

En la mansión Di Rossi Ricci.

Matteus había entrado con Xenia a la mansión en sus brazos, la había subido a la habitación y hablara seriamente con Ciro, no permitiría que se volviera a repetir, que su mujer se lastimara estando él a su cuidado.

Xenia miró con seriedad a su esposo, al momento de dejarla en la cama con cuidado y habló:

—Ni se te ocurra despedir a Ciro. Matteus Di Rossi.

Él la miró con desafío.

—¿Por qué me hablas de esa forma?

—Porque te conozco y sé que lo harás. La culpa fue mía y no de él —aclaro con seriedad, su marido siguió mirándola con rudeza—. No me mires así, te lo prohíbo. 

—Estás poniéndote pesadita —dijo dándole un beso en la frente a su mujer—. No voy a despedir a Ciro, otro error Xenia lo tendré que hacer.

—Te amo —soltó abrazándolo y le había dado un beso en los labios.

Matteus se había separado de ella y le habló:

—Toda la familia quiere verte.

—Invítalos, tengo que estar unos días en reposo —comunicó, observó como su molestia fue más evidente—. Búscame unas muletas y listo.

—Bien —dándole otro beso, esta vez fue en los labios y había salido de la habitación para irse a reunir con Ciro. Al bajar las escaleras notó que su empleado estaba esperándolo de pie en la sala—. Camina hacia el despacho. 

Ciro había caminado un tanto nerviosamente, su jefe estaba muy delicado con la salud y el bienestar de su mujer, era lo más importante para él.

Matteus se encontraba enfurecido porque su mujer había pasado por momentos difíciles y no quería que viviera con alguna mala experiencia de nuevo.

Al estar en el despacho, Ciro le explicó cómo sucedieron las cosas y cómo había sido su culpa en no protegerla a tiempo para que no se lastimara, él solo lo escuchó y era la misma versión que le había dado su esposa. 

Quiso dejarlo pasar y disfrutar con su esposa, su familia estaba de visita porque pronto sería la boda de su hermano con Kenya.

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Los días siguientes la familia Palmer y Greco visitaron a Xenia para saber de ella y bromear un poco, le agradaba la jovencita. Querían saber cómo le iba en la universidad.

Había llegado el día de la boda de Kenya y Alexis, por decisión de la pareja decidieron que sería en la mansión de ellos. Algo muy íntimo entre la familia, no quería arriesgarse Alexis que se apareciera Valentino para hacer su maldad. No le daría ese gusto.

Xenia y Matt fueron los padrinos, la ceremonia había empezado y Priscilla se había sentado en las piernas de su tío Matteus.

Su mujer lo miró tiernamente, no estaría mal tener una nena primero y después el varoncito.

Kenya y Alexis se miraron con tanto amor y felicidad, por fin estarían casados legalmente y disfrutar de la llegada de su hermosa hija Georgina.

Linda los miró con tanta ilusión, ambos habían pasado por momentos difíciles y se merecían ser felices.

La ceremonia había finalizado de una manera tan especial, que todos aplaudieron alegres y contentos de su unión.

La música empezó a sonar y Xenia se había ido a bailar con los niños, los pequeños estaban animados por la boda, mientras que los adultos estaban felicitando a los novios.

Matteus había sacado a bailar a su madre y estaban disfrutando de la boda. Gaby tenía en brazos a Yuki la hija de Jenny que era una preciosidad.

Xenia le gustaba jugar con los niños y pasársela genial con ellos, amaba cómo se comportaban, pero Thiago era terrible, sería un donjuán cuando creciera por lo hermoso y lo zángano que era.

—Ella se divierte a su modo —habló Maurizio teniendo a Priscilla en sus piernas.

—Todavía no permiten que juegue —habló con asombro Amelia, como Máximo y su cuñada no dejaban que Priscilla estuviera jugando, su herida estaba sana, pero temían que le dieran un mal golpe y que fuera peor para ella—. La protegen demasiado.

—Es su bebita —aclaro él, él también era padre y haría lo mismo si Yuki le pasara algo malo.

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En la mansión Bianco.

En el despacho.

Valentino se encontraba furioso porque no había podido acercarse a Kenya, y saber que Alexis Di Rossi se estaba casando con ella le molestaba más, porque esa bastarda no tenía derecho a nada y menos ser la esposa de un Di Rossi.

—Señor, no podemos acercarnos.

—Me iré y regresaré cuando pueda acercarme a ella o a la niña. Mi venganza no se quedará en vano y podré cumplir mi promesa.

—Entendido.

Valentino se había levantado y camino para observar el jardín, sería lo mejor, irse y regresar en unos años. Sabía que Alexis estaba pendiente de lo más mínimo, al saber que sé iría del país podría relajarse y en ese momento atacaría y se llevaría a la niña fuera del país.

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En la mansión Di Rossi Bianco.

Xenia se había ido al baño, y regreso a la fiesta, en eso vio venir a su marido y le sonrió.

—Es hora de irnos, Kenya y Alexis se irán y estoy cansado —expresó exhausto por todo lo que habían tenido que pasar el día de hoy y como deseaba acostarse en la cama, y descansar.

—Bien, vamos a despedirnos de los novios y necesito decirte algo —dijo indecisa.

Matt se había preocupado y le acarició el rostro.

—¿Pasa algo malo? —preguntó angustiado.

—Eso dependerá de lo que me respondas Matt.

Ella se había alejado dejándolo completamente desconcertado y la siguió para despedirse de los novios, al hacerlo, Xenia y Matt se despidieron de la familia.

En el camino ella estaba callada y bostezaba mucho, él quería comenzar la conversación, pero sintió que no era el momento, que era mejor esperar en casa y hacerlo.

Al llegar, la mujer bajó del auto y se fue directo a su habitación, se había quitado la ropa y se había dado una ducha. Mientras que Matteus prefería esperar que saliera del baño y poder hablar con ella.




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