¿seguro que me amas?

Capítulo # 22

Capítulo # 22

En Venezuela.

En la mansión Palmer Montiel.

Gaby escucho como su esposo estaba alterado por las palabras de su hija.

—Amor, cálmate —habló con autoridad, no deseaba que le diera un susto, sabía que su corazón estaba perfectamente bien, igual lo cuidaba de más—, nuestra hija es terca.

—Igual, no permitiré que se case con nadie y menos con unos de mis sobrinos —le aclaró celosamente.

Su esposa lo miró incrédula, ambos son hijos únicos y no tuvieron sobrinos de sangre para que estuviera de dramático.

—Bájale dos, no tienes sobrinos —le recordó cruelmente—. Adoramos a los hijos de tus primos y primas porque son lo máximo, mis hijos no tienen primos de sangre… Si no primos segundo y se pueden casar si lo desean.

—Gabriela de los ángeles —dijo completamente indignado por sus palabras, esos pequeños eran sus sobrinos y nadie lo haría cambiar de parecer.

—No vamos a pelear por pequeñeces —le aclaró su mujer, en eso escucharon el sonido del timbre, miró a su esposo extrañada—. ¿Quién será?

—Hola —se escuchó la voz de Fiorella con sus hijos.

Máximo Federico salió corriendo a los brazos de su tío Josué.

—¡Papi! —exclamó feliz.

—Este niño —habló con asombro Fiorella como su hijo pequeño había adoptado a su primo de una forma que lo adoraba, por suerte su marido no se enojaba porque lo llamaba papi.

—¡Tía! —exclamó feliz Lucy, salió corriendo a buscar a Thiago y no lo vio—. ¿Y mi novio?

—Thiago no quiso venir, se quedó con su padre —le mintió Fiorella, era mentira, su hijo estaba escondido para hacerle una broma a su sobrina Lucy.

—No me importa —dijo Lucy encogiéndose de hombros—, le diré a mi hermano que me comunique con Gabrielle para que sea mi nuevo novio.

Thiago al escuchar las palabras de la niña salió del escondite.

—¡Eres una infiel! —exclamó seriamente.

Josué estaba que no lo creía, como que veían muchos doramos esos niños últimamente.

Gabriela no paraba de reírse por la discusión de los pequeños, sería muy cómico si terminarían casándose de verdad.

—No le hagas caso son niños y les encanta exagerar todo —expresó con cierta molestia Fiorella, como su primo estaba tomando todo muy en serio—. Al final nuestros hijos elegirán con quién casarse y no podemos decir nada.

—Totalmente de acuerdo contigo —aclaró Gaby, no creía ser de esas típicas madres que les prohibían a los chicos que salieran con chicas o elegir el novio a su hija.

—Ustedes no entienden para mí, sería un golpe muy duro si mi niña termina casándose con uno de la familia —expresó haciéndose el dramático.

—Basta —le ordenó su mujer, su esposo estaba exagerando más de lo normal y no iba a permitírselo.

—Tengo pensado en viajar a Italia —comentó Fiorella.

—Yo quiero ir —pidió Xavier llegando.

—Me iré en unos días. ¿Quieres ir conmigo? —preguntó risueña.

—Sí, llévame tía —pidió, quería quedarse unos días con su tío Franco.

—¿Te quieres ir? —preguntó su padre asombrado que quisiera viajar sin ellos.

—Sí.

—Pienso dejar a Máximo Federico con su padre, solo viajaré con los gemelos —informó, asombrando a la pareja, no solía dejar a sus hijos con Máximo, excepto que el pequeño estuviera portando mal y quería castigarlo.

—Por cierto —habló Gaby recordando el embarazo de Xenia—. Tenemos un nuevo bebé en camino.

—No —soltó Fiorella con cierto asombro, creía que no vendrían más bebés a su familia.

—Matteus y Xenia serán padres —informó con aquella sonrisa, se alegraba mucho por la pareja, eran los únicos que faltaban para que todos tengan familia.

—Ya era hora —expresó contento Xavier.

—Ahora me voy más rápido —expresó con entusiasmo Fiorella, le encantara ver a la joven con su pancita.

Xavier deseaba viajar lo más pronto posible, quería compartir con su familia y pasarse una temporada allá.

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En la mansión Di Rossi Ricci.

Matteus se había reunido con su esposa, la cual dormía profundamente en la cama, se desvistió para acostarse con ella y tocar su vientre, con cuidado se fue acercándose y acarició el vientre de su mujer.

—Hola, bebé. Espero que estés bien… Sabes qué mamá y yo te amamos y te esperamos con tantas ansias.

—Matt —susurró Xenia despertando al escucharlo hablar, alargo su mano y acarició su cabello—. Te amo.

—Duerme —dijo él con voz dulce, su mujer necesitaba descansar y agarrar energía para seguir con su rutina.

—Ven aquí —pidió completamente despierta.

El hombre obedeció pacíficamente, necesitaba estar en sus brazos y olvidar ese día que creía que perdería a su bebito.

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Unos días después.

En la mansión Di Rossi Ricci.

Xenia miró con mucha curiosidad a la joven rubia que se llamaba Pía, según era su sobrina mayor y le costaba creer que era tía de una adolescente tan hermosa, veía como la jovencita se acercaba a ella y la abrazaba con aquel cariño como si la hubieran conocido de toda la vida.

—Eres muy hermosa —expresó Xenia con tanta sinceridad en sus palabras.

Pía se sintió realmente dichosa que su tía no estuviera rechazándola del todo, creía que la trataría mal o que se negaría en conocerla, pero era todo lo contrario y lo agradecía.

—Quiero conocerte tía.

—La verdad, nunca pensé que era tía y verte me pone tan feliz —dijo con cierta euforia.

—Conozcamos entonces —dijo ella, no quería negarse a darse una oportunidad con sus sobrinas.

Matteus observó cómo su esposa se encontraba entusiasmada por la llegada de la chica en la mansión, no iba a negar que ambas se veían muy emocionadas y contentas, esperaba que todo marchara a la perfección y que su bebé tuviera el amor, protección de ambas familias.

En eso escucharon el sonido del timbre, Matt veía como la sirvienta había ido a abrir la puerta principal, escucharon una voz familiar y salió corriendo el hombre, para su mayor sorpresa era Xavier quien venía en compañía de su prima Fiorella.




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