¿seguro que me amas?

Capítulo # 26

Capítulo # 26

Esa noche Xenia había aceptado cambiarse el apellido para ser una Martinelli y así no tendría nada con Dino Ricci, su vida daría un cambio completamente diferente y que todo sería para bien.

Alexis había hablado con Valentino y habían quedado de acuerdo que podría ver a la niña con muchas condiciones, no podría negarse que había amor entre ellos como abuelo y nieta, sin contar que le quedaba poco tiempo de vida.

Josué se había ido con Amelia a la institución y se había llevado a su hija para que explicara lo ocurrido, para sorpresa de ellos no era la primera vez que ese profesor intentaba tocar o besar a las estudiantes, él se había molestado mucho y junto con Amelia hicieron una denuncia oficialmente para que le quitara la licencia y meterlo preso por pedófilo.

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Un mes después.

En la mansión Bianco.

Valentino observó como su nieta corría emocionada por el lugar y le daba gracias a Dios que todavía no había muerto, todos dos días amanecía cansado y sin ánimos de salir, su nieta era la única que lo alentaba a seguir adelante. 

—Cariño, es hora de irnos —habló su padre, mirándola como estaba feliz en casa de Valentino.

—No quiero irme —expresó con cierta tristeza, no quería dejarlo solo.

—Vendremos mañana —le dijo esperando que su hija se alejara de su suegro e irse a casa.

En eso suena el celular, él había contestado la llamada y se había alejado con discreción.

—Hermano, acaban de secuestrar a Xenia y a Kenya, ambas estaban en el centro comercial cuando fueron atacadas —dijo Matteus con una rabia que lo embarga por dentro, no podía culpar a Ciro que se había ido dos días antes de vacaciones, no las había tenido desde hacía años.

—Ya voy para allá —habló él sorprendido.

Valentino observó el rostro de terror de Alexis y presintió que algo malo estaba pasando.

—¿Qué sucede? —preguntó al estar alejado de su nieta, la cual estaba jugando tranquilamente.

—Secuestraron a Kenya y Xenia —respondió en voz baja y mirando como su hija estaba jugando—. Cuídela, por favor, no permita que se entere, me voy con mi hermano.

—Llévate a Edward —le dijo seriamente—. Es la madre de mi nieta y no puede pasarle nada.

—Es su hija a pesar de que le pesa tanto.

El hombre había hecho un gesto de desagrado, no permitiría que recordara que ella era su hija biológica.

—No me lo recuerdes, recátala, me quedaré con la niña —dijo él para que no se preocupara.

Alexis, antes de irse, le había dado un beso de despedida a su hija y se fue a toda prisa para evitar que su hermano siguiera angustiado por lo que estaba pasando.

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En lugar alejado.

Xenia había despertado porque Kenya estaba llamándola para que reaccionara.

—¿En dónde estamos? —preguntó confundida.

—Estamos secuestradas y déjame decirte que es contigo el problema —anunció quitándose las sogas y ayudándola a ella a levantarse—. No te preocupes Xenia, te protegeré.

—No entiendo. ¿Quién quiere hacerme daño? —se preguntó confundida.

En eso se había abierto la puerta y entró Dino.

—Hola, mi querida hermanita —habló con un tono de burla y odio—, vengo a vengarme de ti y darle en la madre a Matteus por las mentiras que le dijiste de mí.

Ella había palidecido, ahora, si no tendría ninguna escapatoria. Iba a morir y sin poder disfrutar de su bebé porque de seguro lo mataría su hermano a su angelito.

Dino iba acercándose a Xenia pensando que podría hacerle daño de una vez, le daría una patada en su vientre para que lo partiera y matarla a golpes, enviar su cadáver a Matteus en una bolsa negra…

Kenya se había puesto en el medio y lo miró con desafío.

—Quítate estorbo.

—Si no me quito. ¿Qué me puede pasar? —preguntó seriamente y sin dejar de quitarle la mirada.

—Quítate basura de mujer —dijo lanzándole una patada que ella había esquivado y él se había quedado quieto—. Parece que no eres una mujer común.

—Ni tanto —dijo ella lanzándose sobre él y dándole una patada en sus partes nobles.

Dino había quedado doblado del dolor, esa maldita mujer como se había atrevido a tanto.

Kenya no iba a dejar pasar la oportunidad de seguir golpeándolo con todas sus fuerzas, no iba a permitir que Xenia volviera a sufrir por culpa de ese desgraciado que le hizo tanto daño en su niñez.

Si en algo podrían parecerse ellas dos, fue en la infancia que tuvieron por culpa de sus familiares y ahora que eran felices no permitiría que nadie les robaría esa felicidad.

Dino no sabía cómo defenderse de esa mujer tan agresiva, no dejaba de golpearlo y en un momento sintió mareado, había dejado de sentir los golpes y se desmayó.

Xenia llevó su mano en su vientre por el terror que estaba sintiendo, su amiga estaba dando todo por ella y no debía de abandonarla.

—Vámonos de aquí, no pienso esperar que vengan a rescatarnos —le dijo ella completamente molesta y agarrando a su amiga de la mano, la sacó del lugar con rapidez, sabía que no estaban solas y buscaría la manera de poder escaparse de las manos de ese enfermo que quería hacerle daño a su amiga por puro gusto.

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En la mansión Di Rossi Bianco.

Matteus se había reunido en la mansión de su hermano, le temblaban las piernas y se encontraba realmente tenso con saber que su mujer y su bebé estaban en peligro, se suponía que Ciro estaba protegiéndolas y saber que no estaba con ellas, lo ponía mal porque era la primera vez que pedía vacaciones después de tantos años. 

—Valentino me dio a los mejores hombres, Edward se encuentra encargándose de investigar.

—Estoy que me muero en vida —habló con tanto temor, sus manos no paran de temblar.

Alexis también se encontraba nervioso, su mujer estaba recién embarazada, todavía no habían querido anunciarlo para esperar que pasara el tiempo prudente.




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