Selatnemele: El Origen

Capítulo I: El despertar

Se dice que el mundo siempre ha existido y solo ha sido modificado con el pasar del tiempo. Lo mismo sucede en todo el universo. Es la simpleza de la vida y son los vivos los que deciden que hacer con ella. Allí se complica la cosa.

Cada quien nace con oportunidades y desventajas. Es desición de cada quien vivir con su elección. Aunque tu primera elección no es tu desición final si no lo quieres así. El poder, la miseria, el amor, el odio, la luz y la oscuridad... Son solo ejemplos de caminos que se ramifican, se pueden desviar, cerrar y hasta regresarte al punto de inicio, en donde decides por donde empezar.

Así...es el año uno de esta vida. La vida de alguien o de muchos.  Este ser acaba de nacer y nadie sabe cómo, el cuándo, es el punto de partida y el porqué es un misterio. Lo que tenemos seguro es que este ser está dotado de un poder infinito. Lo curioso es que ya existía vida antes de el, distintas formas de vida. Aunque ninguna con capacidad de razonar, ni mucho menos con un poder comparable. 

-...

Apenas y sabía que estaba vivo, pero no sabía nada más. Por reflejo comienza a mover sus extremidades sin propósito alguno hasta que haya una coordinación. El sentido de sus movimientos lo hace sentarse y luego se levanta. Parece que aprende muy rápido. Una vez de pie, abre los ojos, observa su horizonte. El paisaje es fenomenal, relaja su vista, y, de hecho, es lo primero que ve en su vida. Hay mucho verde en al superficie; son plantas acompañadas de arbustos. Los arboles le interesan mucho, le parecen muy curiosos y radiantes de vida, le agradan. Aprecia movimiento; son otros seres vivos, eran animales salvajes, aunque inofensivos. Ardillas, distintas aves, mariposas. Este ser aún no se mueve de su lugar. Aunque a lo lejos observa un animal enorme, cien veces mas grande que él mismo, aproximadamente. En la actualidad los conocemos como dinosaurio, es una especie de reptil muy antiguo. Come de los árboles a los cuales llega fácilmente con su largo cuello. Se da cuenta de que se cumple un ciclo en el que un ser vivo provee de lo necesario para que otro ser pueda existir. Esto lo tranquiliza. Ahora tiene la necesidad de moverse más y sencillamente comienza a caminar pero en dirección opuesta a este dinosaurio, aunque sin olvidarlo. Se acerca a algunas cosas y se aleja de otras. Observa todo con sigilo hasta que se acostumbra y lo hace todo más relajado. Comienza a tocar y experimentar texturas como la corteza de los árboles, la suavidad de las hojas. Da muchas vueltas dentro de el extenso bosque que estaba a espaldas del punto en el que por primera vez existió. Ya adentro, otras necesidades surgieron en su interior. Mirando sus manos pensó:

«¿Quién soy? O mejor dicho, ¿Qué soy?. ¿Seré el resultado de algo o el inicio de algo que dará algún resultado? Qué inquietante situación. Bueno, de alguna manera debo buscar respuestas.» 

Si, así de filosófico suena en su mente.

En la misma posición en la que veía sus manos, apretó sus puños. Se dió cuenta de que sus puños desprendieron una luz dando origen a un abrumador poder. Del susto las abrió rápidamente pero la dirección en la que las movió generó una onda de choque contra el piso que abrió un hueco. Estaba confundido.

—¿Qué acabo de hacer? Porque estoy seguro de que lo hice yo —dijo sin ninguna certeza. —Debo hacerlo de nuevo.

Así que cerró sus puños otra vez pero no sucedió nada. Extrañado, siguió caminando aunque distraído por lo acontecido y detallando sus manos en todos sus ángulos. De repente tropieza con una raíz de arbol. Acto siguiente está a punto de caer de cara al piso. Cierra sus ojos fuertemente y extiende sus manos y nada más sucede. Nunca toca el piso, se quedó flotando en el aire.

—Se supone que por naturaleza debería estar en el piso. El pájaro de hace rato bajó del arbol hacia el piso, la manzana del otro arbol cayó al piso luego de que el pájaro la picoteara. Aunque a mi no me ha picoteado un pájaro. «¿Será ese el motivo? No lo creo.» Pensó. — ¡Esto ha sido obra mía! ¡AAAAHHHH!

Estiró sus brazos y piernas en distintas direcciones con una determinación y concentración abrumadoras. Seguidamente, de sus extremidades salía una luz muy poderosa que arrasaba con todo a su paso. La salida de este poder direccionaba su rumbo. Así que sin darse cuenta, estaba volando mientras que destruía todo lo que alcanzaba su poder. Al fin pudo caminar pero no dejó de emanar poder de sus manos. Luego se dió cuenta de que con esas mismas estaba destruyendo la vida que tanta buena impresión le había causado. Así que dejó de hacerlo y corrió velozmente. Su velocidad no se comparaba con la de ningún animal que existiera en ese momento. Hasta que llegó al lugar donde "nació" y nuevamente se topó con esa espléndida vista al horizonte. Quedó nuevamnete perplejo. Aunque esta vez, el dinosauro que había visto se estaba alejando rápidamente de su árbol y la dirección a la que se dirigía no era muy coordinada que digamos.



Saul

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En el texto hay: accion, aventura, poderes

Editado: 30.03.2018

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