Selcouth

7

Blair se llevó una mano a su mentón, mirando con concentración al par de hermanos sentados como niños regañados frente a él. Casi rezando internamente para no querer matar a ninguno de ellos.

—No fue mi culpa que mi hermana piense en un ladrón antes de que piense que pude haber sido yo. —Cole se cruza de brazos, mirando hacia su izquierda con indignación.

Saskia también estaba en esa misma posición pero mirando hacia la derecha.

Mellizos tenían que ser.

—Pues es fácil deducirlo.

—Mejor ni hables. —Blair le advirtió. —Apestas a alcohol.

—¿Por qué será? Si he ido a un bar a tomar agüita saborizada.

Le puso mala cara.

—No pueden darme ese susto nuevamente. —Volvió a hablar —Creí que era algo grave.

—¡Fue algo grave! —Saskia apuntó a su hermano—¡Ha roto nuestro pacto de mantener el Sabbat en ése lugar!

—Solo lo he querido leer. —Le puso mala cara.

Saskia rodó los ojos.

—Por supuesto. Ahora ya sabes leer en latín nórdico. ¿Algún logro más que has hecho en mi ausencia, Cole?

—Enorgullecer a nuestros padres. —Pausó—No irme a un bar a beber con el enemigo.

—¿Enemigo? —Se giró a verlo, sorprendida.

—Es un cazador.

—Vaya. Ahora hablas igual que un brujos, enhorabuena.—Alzó las manos, incrédula y dolida. —Además "Enorgullecer a nuestros padres" ¿insinúas que no lo hago?

—No lo insinuo. Lo digo.

Saskia lo miró sorprendida. Sintió algo amargo en la boca y en el pecho, como si su corazón se hubiera encogido en su propio lugar. Esperaba aquellas palabras de todos, incluso de Blair, pero nunca de él.

¿Por qué estaban tan distanciados? Eran los mellizos Hewitt, los mellizos más unidos y caóticos. El equipo inseparable y ahora por culpa de la magia estaban como dos desconocidos.

—Saskia, no...

—Pudrete.

Se intentó poner de pie pero solo recibió un aturdidor mareo que le recordó todos los tragos que había tomado. Se avergonzó de sí misma, no podía mantenerse parada.

¿Por qué cada vez está más humillada?

Cole se acercó a ella, queriendo recompensar sus palabras al ayudarla a caminar. Sin embargo, apenas ella sintió su roce, lo empujó lejos de su cuerpo.

—¡No me toques! —Gritó, retrocediendo torpemente—¡Pudrete tú, tú magia, tú Sabbat, todo!

—También es tu Sabbat. —Le recordó, tensando la mandíbula.

Le dio una venenosa mirada.

—Ni siquiera me has esperado. Has aprendido a leerlo y no me lo has propuesto ni siquiera escucharte leerlo. Yo lo haría por ti.

—¡Iba a hacerlo!

—¿Sí? ¡Porque siempre me has llamado y preocupado donde estoy o cuando salgo por la noche sin avisar y hoy te ha dado igual! ¡Ni siquiera un mensaje preocupado me has mandado! ¡Estaba esperando tu maldito mensaje!

—¡No siempre tengo tiempo para soportar tu drama, Saskia!

Ella retrocedió un paso por unos segundos hasta que presiono sus labios y volvió su postura al frente.

—¿Sabes que? ¡Entonces vete a vivir a su estúpido aquelarre si no me soportas!

—¡Esta también es mi casa!

—¡Tío Paul me lo regaló en mi cumpleaños, es mía!

—¡Bien, me iré!

—¡Vete!

—¡Okay!

Cole se giró y comenzó a caminar. Abrió la puerta de la casa para marcharse pero se sorprende al ver que ésta se cierra fuertemente de nuevo. Blair tenía la mano en el aire, la había cerrado con su magia.

—Son hermanos. Los hermanos no  deben pelear así, solucionen sus dramas de una vez.

—Pues yo no quiero solucionar nada. —Se cruzo de brazos Cole.

—Yo mucho menos. —Saskia copio su acción.

Blair puso los ojos en blanco, irritado.

—Son hermanos. —Repitió.

—¿Y eso qué? Si tuvieras hermanos sabrías que da igual eso.

Tenía hermano. —Pausa. —Arreglen sus problemas como brujos civilizados.

—Ella no es bruja. —Masculla.

Saskia alza las cejas.

—¿Ahora ya no soy una bruja?

Cole la miró rencoroso. No era él quien hablaba, era toda su impotencia y enfado.

—No lo eres. Mamá y papá deben de haber estado desilusionados que todas las generaciones de grandes brujos se corte contigo.

Saskia entrecerro sus ojos.

—Vete. —Cole iba a reclamarle, pero ella vuelve a repetir lento y claro:—Vete, ahora.

Cole se vuelve a girar, abre la puerta y se va. Saskia se queda mirando la puerta cerrada unos segundos más hasta girarse a ver a Blair.

—Tú también. Fuera.

—Saskia.

—Fue-ra.

—No te dejaré borracha, depresiva y sola. Lo siento.

—¡Tienes la culpa de todo! —Gritó —¡Tú...!¡Tú...! —Cerró la boca y chilló como niña pequeña. —¡No tienes la culpa de nada pero vete!

—Muy madura, Hewitt.

Le dio una mirada que asustaría hasta a Satanás y se giró, subiendo las escaleras —sosteniéndose de las barandillas y paredes para no caer—, mientras que Blair suspiró pesadamente y la siguió.

—¡Que te vayas, pesado! —Gritó, exhausta.

—Sácame. —Se encogió de hombros.

Saskia llegó a la puerta de su dormitorio donde quiso abrir la puerta pero por más que empujara y empujara, era imposible. Era como si la hubieran trabado con algo. Le puso mala cara cuando notó que Blair tenia la mano en el aire con el dedo pulgar e índice cruzados entre sí. Él estaba trabando la puerta.

—¡Déjame en paz! —Gritó —¡Solo quiero dormir!

—Lo hubieras pensado antes. —Sonó tranquilo ante su desesperación —¿Con qué cazador te has reunido?

—Dormiré en el sofá. —Advierte.

—Sería una pena que inmovilice tus piernas, Saskia. Responde.

Debatió internamente si podría golpearlo, evadirlo o fingir un desmayo pero estaba muy alcohólica como para poder elegir una de las dos cosas. Llevó ambas manos a su cintura, mirándolo completamente incrédula.

—¿Siempre eres tan capullo?

—No. Siéntete honrada.




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