Semillas bajo la piel

Capitulo 2- episodio

El camino a casa fue silencioso e incómodo.
Kael caminaba a mi lado sin decir mucho, como si estuviera pensando en qué palabras usar o si debía decir algo en absoluto. Yo apenas podía concentrarme en otra cosa que no fuera el eco de esa voz en mi cabeza.
Todavía no...

—¿De verdad estás bien? —preguntó al fin, rompiendo el silencio—. En serio, Ariel, casi te desmayas.

—Sí… creo —respondí, aunque ni yo misma estaba convencida.

Me sentía agotada, como si hubiera corrido durante horas, pero al mismo tiempo estaba inquieta. Mi cuerpo no se relajaba, algo seguía inquietante.
—Nunca te había visto así —añadió Kael— Ni siquiera cuando entrenas de más.
No supe qué decir.
¿Cómo le explico que ví cosas que no eran mías? ¿Que sentí una muerte que no ocurrió y nunca ví?

—Tal vez solo necesito dormir —murmuré.

Kael me miró de reojo, claramente sin creérselo, pero no insistió.
Llegamos a mi casa poco después. Todo estaba en calma. Mis padres se fueron a comprar cosas para el festival.

—Avísame si te sientes peor —dijo antes de irse—O si vuelve a pasarte algo raro.
Asentí.

—Gracias… por quedarte.

Él dudó por un segundo.

—Siempre —respondió con una gran sonrisa, y luego se fue.

Kael y yo éramos amigos de la secundaria y siempre entrenábamos juntos como muy buenos amigos, aunque ya casi no pasaba conmigo por su novia.
Entré a la casa y cerré la puerta con seguro. El silencio me envolvió de inmediato, dejé las llaves sobre la mesa y apoyé la espalda contra la puerta, respirando hondo.
Mi corazón seguía acelerado.
Subí a mi habitación casi en automático, me senté en la cama y miré mis manos.
Estaban limpias,
No había sangre,
Y aún así, no podía quitarme la sensación de que algo se había quedado conmigo.
Me recosté y cerré los ojos, intentando dormir, pero cada vez que lo hacía veía fragmentos que no entendía, rostros desconocidos. Gritos ahogados, Sombras moviéndose y era raro porque parecían personas....
Abrí los ojos de golpe.

—Solo fue un desmayo… —me dije en voz baja—. Nada más.

Pero mi cuerpo no reaccionaba como si me creyera.
Me bañé y me acosté rápidamente, mis padres habían llegado con mi hermano menor, estaban bajos viendo películas; me preguntaron pero yo acepte, después de todo fue un día raro y solo quería descansar.
Esa noche no dormí de inmediato.
Me quedé mirando el techo, escuchando los ruidos lejanos de mi casa y las risas de mis padres viendo películas, intentando convencerme de que todo había sido producto del cansancio. Tenía La mente saturada, pero aún así logré dormir.
Cerré los ojos.
Y caí en un sueño o en un abismo.
Primero sentí frío. Un frío que no tocaba la piel, sino algo más adentro. Después, el silencio. Un silencio espeso, absoluto, como si el mundo entero hubiera dejado de respirar.
Abrí los ojos.
No estaba en mi habitación, estaba en un bosque .
Estaba de pie en un lugar que no reconocía. El suelo era oscuro, agrietado, y el aire tenía un olor metálico que me revolvió el estómago. A lo lejos, sombras se movían lentamente, como si arrastraran el peso del mundo.

—No tengas miedo —dijo una voz.

Giré.
Vi a un hombre. No sabía cuántos años tenía. Su rostro estaba cansado, marcado por algo que no era solo el tiempo. Me miraba con una mezcla extraña de alivio y tristeza.

—¿Quién eres? —pregunté, aunque mi voz sonó lejana, como si no fuera del todo mía.

—Mmm—respondió—. Alguien que no llegó a tiempo.

Quise acercarme, pero mis pies no se movieron.
Entonces lo vi.
Un cuerpo en el suelo.
Sangre extendiéndose lentamente.
Una sombra saliendo del pecho de una persona que aún respiraba.
Sentí el dolor como si fuera mío.

—No… —susurré.

—Así comienza siempre —continuó el hombre— Primero los ves. Luego los sientes. Y después entiendes.

La sombra me miró.
Sus ojos eran grises y cálidos. Eran un vacío cálido.
Me desperté de golpe.
Mi pecho subía y bajaba con dificultad. La habitación estaba oscura, pero yo seguía viendo esa escena cada vez que parpadeaba.

—Solo fue un sueño… —me dije.

Volví a calmarme e intentar cerrar los ojos, intentando dormir otra vez.
El sueño regresó.
Esta vez estaba caminando por una ciudad destruida. Edificios derrumbados, calles vacías. No había gritos. No había gente. Solo yo… y ellos.

—No debiste verlo tan pronto —dijo otra voz, diferente a la anterior.

Era una mujer. Su rostro estaba cubierto de marcas brillantes, como cicatrices que emitían una luz suave.

—¿Ver qué? —pregunté.

Ella me miró directo a los ojos.

—lo entenderás, cuando sea el momento.

Sentí un calor en el pecho, no me quemaba, pero dolía. Como si algo intentara salir.

—Si no puedes salvarlos… —añadió— tendrás que decidir.

—¿Decidir qué? —pregunté, desesperada.

La mujer se acercó y apoyó su mano sobre mi pecho.
—Quién merece quedarse… y quién no.

Una punzada llegó y el sueño se iba terminando, a lo lejos ví a la mujer cuyo rostro estaba tapado pero pronunciaba palabras.

— Salvate..

Me desperté otra vez, empapada en sudor, con el corazón golpeando tan fuerte que me dolía ya era de madrugada y faltaba cinco paras las 5:30.
Estaba tan cansada por ese sueño, pero aún me esperaba el festival

Gracias por leer 🌱




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