Semillas bajo la piel

Capitulo 15 - ¿Logré ayudar?

Los demás empezaron a verlos raro y estaban en pánico, sucedían más cosas de lo normal.

Sus cuerpos se tensaron, sus pupilas se afilaron. Algo en su postura dejó de ser completamente humano. No eran monstruos… pero tampoco eran del todo personas en ese instante. Era como si hubiera despertado en una forma distinta: más instinto, igual al de un animal.
Jitori fue el primero en lanzarse.
Kitochi rodó hacia un lado, disparando una flecha que atravesó lo que parecía ser un costado de aquella cosa.
—¡Corran! —gritó alguien detrás de mí.
Los ayudantes comenzaron a moverse.
Yo también debía hacerlo.
Debía retirarme.
Era la orden.
Pero mis pies no respondieron.
Vi cómo esa cosa esa cosa enorme, deforme, con extremidades demasiado largas atrapaba a Jitori y lo lanzaba contra una pared. Escuché el impacto. Escuché el aire salir de sus pulmones.
Kitochi gritó y se abalanzó otra vez, cortando, esquivando… pero también estaba siendo alcanzada.
Heridas.
Una tras otra.
Sangre.
—Muévanse —susurré, pero nadie me escuchaba.
Mi corazón latía tan fuerte que apenas oía mis propios pensamientos.
No podía irme.
No otra vez.
No mientras alguien caía frente a mí.
Algo dentro de mí se quebró.
Con un esfuerzo que me dolió hasta los huesos, me obligué a moverme.
Corrí.
La daga apareció en mi mano casi sin sentirla.
Pero antes de que pudiera apuñalar…
La hoja cambió.
Se expandió.
La daga se alargó violentamente, creciendo como si despertara de un sueño antiguo. El metal negro se volvió más profundo, más brillante, y el filo dorado se extendió formando una espada de diseño extraordinario. No era recta. Tenía curvas imposibles, grabados que parecían moverse bajo la luz.
La hoja cortó lo que parecía ser un brazo.
Y entonces ocurrió.
La herida explotó en una luz inmensa.
No había sangre...
Luz.
—¡Mierda! ¿¡Qué me hiciste!? —gritó la criatura con desesperación, su voz retumbando por todo el lugar.
Soltó a Kitochi y Jitori por el dolor que le causaba aquella herida.
Cayeron al suelo, débiles, apenas conscientes.
Yo no me detuve.
Seguí cortando...
La criatura comenzó a reducirse, su cuerpo desmoronándose, hasta quedar en una forma más pequeña, más inestable.
Y entonces huyó.
Desapareció por un agujero en la pared como una sombra desgarrada.
El silencio se asomó por fin.
La espada aún brillaba.
La miré, confundida.
—¿Qué… eres? —susurré.
No, no era momento.
Solté el arma y corrí hacia ellos.
Jitori respiraba con dificultad. Kitochi tenía el uniforme rasgado y manchas de sangre oscura.
—No… no… —murmuré.
Las lágrimas comenzaron a caer sin permiso.
—No me hagan esto…
El mundo empezó a girar.
El ruido se volvió lejano.
Y antes de poder seguir hablando…
Todo se volvió negro.

—Cariño… lo has hecho bien.
Esa voz.
Suave.
Cálida.
Mi corazón se detuvo.
—¿Mamá…? —susurré.
Abrí los ojos.
El cielo era azul. Un azul cálido, infinito. El viento era suave. No había ruinas. No había sangre.
Y allí estaba ella.
Mi madre.
Sonriendo.
Pero su sonrisa era dulce… y triste.
—Mamá… ¿eres tú? —pregunté, sintiendo que mi voz volvía a ser la de una niña.
Quise acercarme.
Quise abrazarla.
—Déjala —dijo otra voz.
La reconocí al instante.
La voz de mis sueños.
La que me hablaba en la oscuridad.
—Ella estará bien.
Miré hacia donde provenía, pero no veía rostro. Solo una presencia.
Cuando intenté correr hacia mi madre, el cielo comenzó a agrietarse.
—No —susurré—. No otra vez…
Ella extendió la mano hacia mí.
Pero antes de tocarla…
Desperté.
El aire volvió a mis pulmones de golpe.
Mi cabeza estaba apoyada en algo suave.
Parpadeé.
Kitochi.
Estaba sosteniéndome.
Mi cabeza reposaba sobre sus piernas.
—¿Kitochi…? —mi voz salió entrecortada—. ¿Estás… bien?
Ella me miró con una expresión que no le había visto antes.
No era burla, era algo más profundo, ella me miraba con delicadeza y con una mirada triste.
—Shhh… —susurró, apartándome el cabello del rostro—. Procura descansar más.
Intentó sonreír.
—No te preocupes, yo prometo que te voy a proteger en el nombre de mi animal......

Cerré los ojos una vez más y caí inconscientemente....




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.