Érase una vez una adolescente llamada Aria Lunare. Antes de conocer su historia, debo contarte cómo comenzó todo.
Aria llegó al mundo entre lágrimas de llanto. Era una bebé hermosa, pero su primer llanto estuvo acompañado por una horrible noticia: su madre perdió la vida durante dar a luz.
Su padre quedó destrozado. El dolor lo consumió tanto, que terminó culpando a su propia hija por la muerte de la mujer que amaba. Aunque la cuidó durante sus primeros años, llenó su infancia de palabras que sembraron inseguridades sobre su aspecto y su personalidad.
Cuando Aria cumplió cinco años, estaba pasando la tarde con sus abuelos maternos. Esa misma noche, su padre salió después de beber demasiado en un bar . Pero nunca volvió a casa.
Mientras conducía de regreso ebrio, perdió el control del auto y sufrió un grave accidente. Los médicos hicieron todo lo posible, pero no lograron salvarlo.
Al día siguiente, los abuelos de Aria recibieron la noticia. El silencio invadió la casa. Nadie sabía cómo explicarle a una niña de cinco años que acababa de quedarse sin padre y sin madre.
—¿Cuándo volverá papi? —preguntó Aria con una pequeña sonrisa.
Su abuela la abrazó con fuerza. Las lágrimas comenzaron a caer sin que pudiera detenerlas.
—Cariño... Lo siento. No volverá.
Aria guardó silencio. Miró la puerta durante unos segundos, esperando verla abrirse.
—¿Mañana...?
Su abuela negó con la cabeza mientras seguía abrazándola.
—No, amor desde entonces te cuidaremos y te criaremos ok?
Aria no comprendió mucho y miró a su abuela con tristeza
—¿Osea mi papi me abandona ?
Su abuelo se llena de llanto y contesta
— Aria tu padre no te abandona y nunca lo hará mi niña cuando crezcas te digo todo lo que paso , ok?
Aria comprendió y espero aquel día con esmero ,y creció con sus abuelos.