Capítulo # 4 : Amistad
La mañana siguiente después de la visita de Isabella amaneció tranquila. El aroma del desayuno llenaba la casa mientras Aria jugaba con el perfume que su nueva "tía" le había regalado el día anterior a su abuela . Nicol preparaba limonada en la cocina y Steven leía el periódico sentado en la sala.
Isabella apareció con una sonrisa y se sentó junto a Nicol.
—He estado pensando en algo desde que llegué —dijo mientras observaba a Aria jugar.
Nicol dejó la taza sobre la mesa y la miró con curiosidad.
—¿Qué sucede?
—Aria ya tiene la edad para comenzar la escuela. Creo que es momento de que conozca a otros niños, haga amigos y descubra el mundo por ella misma.
Steven bajó lentamente el periódico y asintió con la cabeza.
—Estoy de acuerdo. Irene siempre soñó con verla crecer feliz, rodeada de personas que la quisieran.
Nicol dirigió la mirada hacia Aria, quien seguía jugando sin prestar atención a la conversación.
—Tal vez... ya llegó el momento.
Se acercó a la pequeña y se arrodilló frente a ella.
—Cariño, ¿te gustaría ir a la escuela?
Aria levantó la vista con cierta sorpresa.
—¿Hay niños de mi edad?
—Muchísimos —respondió Isabella con una sonrisa.
—¿Y... podré hacer amigos?
Nicol tomó sus pequeñas manos entre las suyas.
—Claro que sí, mi niña.
Una tímida sonrisa apareció en el rostro de Aria.
—Entonces... sí quiero ir.
Pocas horas después, Nicol e Isabella caminaron junto a Aria rumbo a la escuela. Mientras se acercaban al enorme portón, la niña sintió que su corazón latía cada vez más rápido. Sin darse cuenta, sujetó con fuerza la mano de su abuela.
Nicol sonrió con ternura y acarició su cabeza.
—No tengas miedo, cariño. Estoy segura de que hoy conocerás personas muy especiales.
Las primeras horas de clase transcurrieron con tranquilidad. Aria escuchaba atentamente a la maestra y trataba de responder cuando le hacía alguna pregunta. Aunque seguía un poco nerviosa, poco a poco comenzó a sentirse más cómoda.
De pronto, sonó la campana.
—¡Recreo! —gritaron varios niños mientras salían corriendo al patio.
Aria caminó despacio, observando cómo todos jugaban entre risas. Algunos corrían detrás de un balón, otros saltaban la cuerda y varios conversaban bajo la sombra de un árbol.
Sin saber qué hacer, decidió sentarse sola en una banca.
No pasó mucho tiempo antes de que un grupo de niños se acercara a ella.
—¿Tú eres la niña nueva? —preguntó uno de ellos.
—Sí... —respondió Aria con una pequeña sonrisa.
—¿Y quién te vino a dejar?
—Mi abuela... y una amiga de ella.
Otro niño frunció el ceño.
—¿Y tus papás?
La sonrisa de Aria desapareció.
—Ellos... ya no están conmigo.
Los niños se miraron entre sí.
—Entonces... ¿no tienes papá? —preguntó uno con curiosidad.
Antes de que Aria pudiera responder, otro niño habló en voz alta.
—Seguro la abandonó.
Aria bajó la cabeza. Sintió un nudo en la garganta y sus ojos comenzaron a llenarse de lágrimas.
En ese instante, una niña de cabello oscuro se acercó rápidamente.
—¡Eso no es cierto! —dijo con firmeza—. No hables de alguien si no conoces su historia.
Los niños guardaron silencio.
La niña miró a Aria y le sonrió.
—Hola. Me llamo Sonia... y desde hoy, si quieres, puedes jugar conmigo.
Aria levantó lentamente la mirada. Por primera vez desde que llegó a la escuela, sintió que alguien estaba de su lado.
En ese momento, un balón rodó hasta los pies de Aria.
Un niño corrió tras él y, al verla, sonrió.
—Perdón... ¿me lo pasas?
Aria tomó el balón y se lo entregó.
—Gracias. Me llamo Mateo.
Sonia sonrió.
—Ella es Aria.
Mateo miró a ambas con entusiasmo.
—¿Quieren jugar con nosotros? Entre más seamos, mejor.
Aria observó a Sonia, quien le respondió con una sonrisa de confianza.
Por primera vez en mucho tiempo, Aria sintió que tal vez la escuela no sería un lugar tan difícil. Quizás... ese día acababa de encontrar algo que nunca había tenido: dos verdaderos amigos.
— Mis padres murieron y me quedo con mis abuelos
Dice Aria con lágrimas en los ojos . Sonia mira su pesar se agacha y le limpia las lagrimas y le dice
— No importa de seguro no lo escogieron su destino ellos te amaban mucho no eres hermosa uy si que si es más mire a un compañero viendote mucho creo que esta enamorado de ti eres bella ,y no importa que tus padres no estén , lo que importa eres tu presente.
En ese momento Aria miró a Sonia como su mejor amiga y apoyo
— Gracias……… Tu tambien eres bella