Mientras Aria y Antonella seguían probándose diferentes outfits, alguien tocó el timbre de la casa.
—¡Ya voy! —gritó Antonella mientras bajaba rápidamente las escaleras.
Al abrir la puerta, una gran sonrisa apareció en su rostro.
—¡Adrián! ¿Qué haces aquí?
—Mi mamá hizo unas galletas y me pidió que te trajera un poco... aunque creo que yo tenía más ganas de venir que ella. —dijo Adrián riendo un poco.
Antonella sonrió sin imaginar lo que aquellas palabras realmente significaban.
—Gracias. Pasa.
Adrián entró a la casa saludando a todos.
—Buenas tardes, señora Nicol... señor Steven.
—Hola, muchacho —respondió Steven con una sonrisa.
Aria bajó las escaleras con curiosidad al escuchar una voz que no conocía.
—¿Quién es él?
Antonella se acercó a Aria.
—Es mi mejor amigo. Se llama Adrián.
Adrián sonrió y se agachó para quedar a la altura de Aria.
—Mucho gusto. Tú debes ser Aria.
—Sí... mucho gusto.
Antonella llevó las galletas a la cocina mientras Adrián no podía evitar mirarla de vez en cuando con una pequeña sonrisa.
Steven observó la escena y soltó una pequeña risa.
—Creo que alguien vino por las galletas... pero no precisamente a dejarlas.
Adrián se puso completamente rojo.
—¡Señor Steven!
Todos comenzaron a reír.
Antonella regresó sin entender por qué todos reían.
—¿Qué pasó?
—Nada... absolutamente nada. —respondió Steven intentando contener la risa.
Aria miró a Adrián y luego a Antonella con curiosidad.
No entendía muy bien lo que estaba ocurriendo, pero algo le decía que Adrián siempre encontraba una excusa para visitar a su prima.
— Prima enserio te ves hermosa y lo eres pero…….. ¿no crees que tu supuesto amigo no actúa raro cuando está contigo?
— Adrian?.........nooo es solo un amigo y él lo sabe ¿celosa?
— NOOOO Obvio no, eres mi familia mientras el no
— Aprendiste bien Aria pero sabes si lo tendre en cuenta hoy
Adrián nota que Aria sospecha y se levanta de un dos por tres en la cocina mientras Aria y Antonella hablan
— Hey……… que paso?
Aria lo queda observando de forma intimidante sin apartarle la vista de abajo, arriba
— Y tu no trajiste regalo para la abue ?
Adrian se da cuenta que era el cumple de la señora Nicol
— Perdon no sabia
— Entonces vete porque aquí sin regalo no puedes estar!
Adrian al ver que Antonella se reía porque una niña de 6 años le estaba ganando dijo
— Aria puedes venir un rato?
Aria miró a Antonella por unos segundos y se fue con Adrian al jardin de atras
— ¿Qué quieres Adrian?
— ¿Por qué me miras raro o sospechoso o no te caigo bien?
— ¿Te gusta Antonella? — Dice Aria como detective seria
Adrian al escuchar se puso rojo no contestó por varios segundos y se arrodillo frente a Aria
— Aria porfavor no le digas a Antonela emos sido amigos desde los 2 años porfavor,porfavor,porfavor,porfavor,
Aria se tapo los oidos y se acerco a el
— Obvio no, es muy hermosa para estar contigo
— AUCH si dolio
Antonella al ver que Aria esta seria frente a Adrian sintió curiosidad por lo que estaba pasando asi que se lavo las manos y se fue al jardín
— ´Que paso?
Adrian al mirar la belleza de Antonella se le escapó una palabra que le costara la vida
— Que hermosa
Antonella se paró y abrió los ojos sorprendida al escuchar
— ADRIAN ?
— OOPS te dije primita arréglate con ¡TU! enamorado
Adrian se sonrojo y se puso tímido por la cara seria de Antonella y la cara sonriendo de triunfo de Aria
— ¿Qué fue eso adrian?
— Antonella mira desde hace como 2 o 3 años me gustas pero como miras soy timido …………. !Y no te estoy pidiendo lo que te imaginas¡
— Gracias por decirme
Antonella se va donde Aria
— Si soy medio brutita por no hacerte caso mini detective
—¡¿Ves?!... Pero bueno, vamos a celebrar el cumpleaños de la abuela... con tu enamorado. —dijo Aria con una sonrisa traviesa.
Antonella no pudo evitar reír.
—¡JAJAJA! Está bien... ¡Vamos! ¡Ven, Adrián!
Adrián, todavía sonrojado, sonrió y caminó junto a ellas hacia la sala.
La familia celebró con alegría el cumpleaños número cincuenta de Nicol. Hubo pastel, risas y muchas conversaciones.
Mientras los adultos hablaban entre ellos, Aria observó a Antonella y a Adrián desde un rincón.
Cada vez que sus miradas se cruzaban, ambos sonreían sin darse cuenta.
Aria soltó una pequeña risa para sí misma.
—Sí que hacen bonita pareja... —susurró.