Sentimientos

Capítulo # 19 : La puerta

Habían pasado varios días desde que Aria encontró nuevamente la llave dorada.

Cada vez que la miraba, recordaba a Dana, la misteriosa joven que apareció el día de su cumpleaños diciendo que era su hija del futuro.

Aquella tarde, Aria estaba haciendo la tarea junto a Miguel y Sonia en la sala mientras Nicol preparaba galletas y Steven descansaba en su sillón.

De pronto, Aria sacó la llave de su bolsillo y la observó.

—Abuelo... ¿y si esta llave sí abre algo?

Steven levantó la mirada.

—Yo también he estado pensando en eso.

Antonella, que acababa de llegar con Adrián, escuchó la conversación.

—¿Qué llave?

Aria se la mostró.

—La dejó Dana... ¿te acuerdas?

Antonella asintió.

—Claro que sí.

Steven respiró profundamente.

—Hace muchos años, Irene me habló de una puerta que nunca debía abrirse... hasta que llegara la persona correcta.

Todos guardaron silencio.

—¿Una puerta? —preguntó Miguel.

—Sí... pero nunca me dijo dónde estaba.

En ese momento, Nicol abrió mucho los ojos.

—¡Steven!

—¿Qué pasa?

—¿Recuerdas el viejo cuarto que está detrás de la biblioteca de la casa?

Steven se quedó pensando.

—Es verdad...

—Siempre estuvo cerrado.

Aria sintió que el corazón comenzaba a latirle muy rápido.

—¡Vamos!

Todos caminaron hasta el fondo de la casa.

Detrás de una vieja estantería había un pasillo lleno de polvo.

Al final del pasillo apareció una antigua puerta de madera.

Nadie parecía haberla abierto en muchísimos años.

En el centro tenía una cerradura con la forma de una luna.

Aria sacó lentamente la llave dorada.

Miguel tragó saliva.

—Creo... que esa es.

Aria acercó la llave.

Sus manos temblaban de los nervios.

La introdujo lentamente en la cerradura.

Click...

La llave encajó perfectamente.

Aria respiró hondo y giró la llave.

Craaack...

La puerta comenzó a abrirse sola.

Un viento frío salió desde el interior.

Todos dieron un paso hacia atrás.

Cuando el polvo comenzó a desaparecer, pudieron ver una pequeña habitación iluminada por la luz de una única ventana.

En el centro había un escritorio.

Sobre él descansaba una caja de madera con una carta.

En la tapa podía leerse una sola palabra.

"Aria."

La niña se acercó lentamente.

Con mucho cuidado tomó la carta.

Antes de abrirla, escuchó un extraño ruido detrás de ella.

¡PUM!

La puerta se cerró de golpe.

Aria giró rápidamente.

La habitación había quedado completamente cerrada.

Y alguien...

acababa de susurrar su nombre.

—...Aria...



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En el texto hay: misterio, romance

Editado: 17.08.2026

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