Sentimientos

Capítulo # 21 : Otra Familia

Después de lo ocurrido en la habitación secreta, Aria pasó varios días pensando en las palabras de aquella extraña voz.

Una mañana, mientras desayunaban, alguien tocó el timbre.

—Yo abro. —dijo Steven.

Al abrir la puerta, una mujer sonrió con tranquilidad.

—Buenos días, Steven.

—¡Sury! Qué gusto verte.

Detrás de ella apareció un hombre alto, de cabello gris y con una expresión muy seria.

—Buenos días.

Steven sonrió.

—¡Jonathan! Pasen, esta también es su casa.

Aria salió de la cocina con curiosidad.

—¿Ellos son...?

Nicol sonrió.

—Ven, Aria.

La niña caminó hasta la sala.

Sury se agachó para quedar a su altura.

—Hola otra vez, pequeña.

Aria recordó que era la señora a quien un día le había cerrado la puerta pensando que era su papá.

—Perdón por aquella vez...

Sury soltó una pequeña risa.

—Ya quedó en el pasado.

Jonathan cruzó los brazos.

—Lo importante es que ahora nos conozcamos bien.

Aria inclinó un poco la cabeza.

—¿Quiénes son ustedes?

Steven tomó aire antes de responder.

—Ellos fueron los mejores amigos de tus bisabuelos... pero para nosotros siempre han sido familia.

Sury sonrió.

—Así que, si tú quieres...

...puedes llamarnos abuela Sury y abuelo Jonathan.

Los ojos de Aria brillaron.

—¿De verdad?

Jonathan sonrió apenas.

—Claro que sí.

Sin pensarlo dos veces, Aria abrazó primero a Sury y luego a Jonathan.

Jonathan se quedó completamente inmóvil.

No estaba acostumbrado a demostrar cariño.

Después de unos segundos, terminó devolviéndole el abrazo.

Antonella comenzó a reír.

—¡Mírenlo! El abuelo serio también tiene corazón.

Jonathan fingió toser.

—Solo fue un abrazo...

En ese momento se escucharon unos gritos en la calle.

—¡Devuélveme mi pelota!

—¡Primero deja de empujar a mi hermano!

Sury se acercó a la ventana.

Dos adolescentes estaban molestando a Amanda y Luciano.

Sury salió de la casa con paso tranquilo.

—Muchachos.

Los dos la ignoraron.

Entonces Sury les dio un fuerte grito.

—¡HE DICHO QUE BASTA!

Los dos adolescentes se quedaron congelados.

Jonathan apareció detrás de ella cruzado de brazos.

—¿Hay algún problema?

Los muchachos se miraron entre sí.

—N-no... ninguno.

Salieron corriendo sin decir una palabra.

Amanda y Luciano entraron a la casa riéndose.

—¡La abuela Sury da más miedo que la directora!

Todos comenzaron a reír.

Aria miró a Sury con admiración.

—Abuela... eres muy valiente.

Sury acarició su cabeza.

—No, mi niña.

Solo aprendí que la fuerza sirve para proteger... nunca para hacer daño.

Aria sonrió.

Aquel día comprendió que la familia no siempre está formada solo por las personas que llevan tu misma sangre.

A veces...

la familia también la forman quienes deciden cuidar de ti como si fueras parte de su propio corazón.



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En el texto hay: misterio, romance

Editado: 17.08.2026

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