Aria no podía dejar de mirar la frase escrita detrás de la fotografía.
“Si estás viendo esto, significa que él volvió.”
—¿Quién volvió? —preguntó Aria.
Nadie respondió.
—¡Por favor! —insistió—. ¡Todos saben algo menos yo!
Nicol se acercó a ella.
—Aria, cariño...
—¡No! —dijo Aria, apartándose un poco—. ¡Siempre dicen que me van a contar las cosas cuando sea mayor!
El silencio llenó nuevamente la habitación.
Sury miró a Jonathan.
—Tiene razón.
Jonathan bajó la mirada.
—Sí... ya no podemos seguir ocultándolo.
Aria apretó la fotografía entre sus manos.
—Entonces hablen.
Sury respiró profundamente.
—Ese hombre se llamaba Damián.
—¿Quién era? —preguntó Miguel.
Jonathan respondió:
—Era alguien muy importante para Irene.
Aria abrió los ojos.
—¿Era su amigo?
Sury y Jonathan se quedaron en silencio.
—¿Era familia?
Nicol cerró los ojos.
—No exactamente.
Aria comenzó a impacientarse.
—¡Entonces qué era!
Steven, que había permanecido callado, habló finalmente.
—Era el hombre que aparecía en las visiones de tu madre.
Todos quedaron en silencio.
Aria recordó lo que sus abuelos le habían contado años atrás.
Las visiones.
La extraña persona que Irene había visto.
—¿El hombre de sus visiones...? —susurró Aria.
Jonathan asintió.
—Sí.
Aria volvió a mirar la fotografía.
De repente recordó algo.
—Pero... si mi mamá sabía que él iba a volver...
—¿Por qué no nos dijo quién era? —terminó Sury.
En ese momento se escuchó un ruido en la ventana.
Toc. Toc. Toc.
Todos giraron la cabeza.
Aria sintió que su corazón comenzaba a latir rápidamente.
Miguel dio un paso delante de ella.
—¿Quién está ahí?
Nadie respondió.
Toc. Toc. Toc.
Jonathan caminó lentamente hacia la ventana.
Cuando corrió la cortina...
No había nadie.
Solo había un pequeño sobre apoyado en el suelo.
Sury abrió la puerta y lo recogió.
En la parte delantera había una sola frase:
“No debieron contarle todavía.”
Aria sintió un escalofrío.
—¿Quién escribió eso?
Jonathan tomó el sobre.
Pero antes de que pudiera abrirlo, Aria vio algo más.
En una esquina estaba dibujado el mismo símbolo que había visto una y otra vez.
Una luna.
Pero esta vez...
la luna estaba completamente partida.
Aria levantó lentamente la mirada.
—Creo que él no solo volvió...
La habitación quedó en completo silencio.
—Creo que sabe que estoy buscando las pistas.