Sentimientos encontrados. Parte 2.

Curaciones y fideos

Para evitar despertar nuevas envidias en contra de Andrea, prefirieron no hablar de su compromiso más que con su familia cercana. Pero, por eso mismo, Yuki tuvo que hacerse cargo de la clase de danza del domingo, pues en cuanto supieron del compromiso, la abuela Mitsuko y la señora Matsumoto atraparon a Andrea para llevarla a probarse vestidos de novia.

Al viernes siguiente salieron del colegio cuando comenzaba a oscurecer. Haruto se había citado con Sakura, ya que irían juntos a ver una película y, como iban por el mismo camino, Yuki y Andrea caminaron con ellos a través de un parque. Platicaban tranquilamente cuando una quinteta de hombres mal encarados les cerró el paso. Instintivamente, ambos empujaron hacia atrás a Andrea y Sakura.

―No queremos problemas, señores ―dijo Yuki con calma―, si lo que quieren es dinero, sólo tómenlo…

―No, no queremos dinero ―Yuki palideció cuando vio que Tessho se abría paso entre los maleantes―. Ya me cansé de ser humillado por ti. Ahora sabrás lo que es ser derrotado, querido primo.

―¡Andy, Sakura! ―gritó Yuki―, ¡corran!

Sakura echó a correr, pero Andrea y Haruto, por el contrario, se fueron contra los atacantes. Yuki hizo alarde de sus conocimientos en artes marciales y logró noquear a uno de ellos, pero no pudo hacer mucho más cuando entre dos lo agarraron por los brazos. Yuki apenas pudo atinar un par de golpes certeros con los pies a un tercero cuando Tessho le dio una fuerte patada en los testículos. Yuki ya no pudo defenderse más, se dejó caer en el suelo en posición fetal, viendo cómo Andrea intentaba inútilmente soltarse de un sujeto que la apretaba fuerte entre sus brazos y al otro lado a Haruto golpeando a uno más. Tessho se burlaba de él mientras lo golpeaban, no supo cuánto duró la golpiza, pero le pareció una eternidad. Tessho ordenó que se detuvieran y se sentó en cuclillas frente a él.

―¿Sabes qué es lo más interesante? ―dijo Tessho con una sonrisa de rabia―, que tengo una excelente coartada. Nadie sabe que yo estoy en Tokio, y Mao está completamente dispuesta a atestiguar que pasó la noche conmigo. Ahora la pregunta es, ¿me conformo contigo?, ¿o me aprovecharé para divertirme con tu noviecita?

―¡No te atrevas a acercarte a ella, maldito!

―Creo que me divertiré con ella ―Tessho se puso de pie y fue hacia Andrea.

―¡Déjala, Tessho! ―dolorido, Yuki se puso de pie, pero apenas Tessho se acercó, Andrea aprovechó el abrazo en el que la tenían atrapada para levantar sus piernas y dar una fuerte patada en su cara. Tessho cayó de espaldas con sus labios sangrando.

―¡Maldita perra! ―gruñó Tessho. Se levantó con furia y estaba por darle un golpe cuando Yuki se interpuso dando un puñetazo, abriendo más la herida en sus labios.

―¡Es por aquí! ―la voz de Sakura se escuchó a lo lejos. Entre la maleza pudieron ver las sombras de cuatro personas que corrían hacia ellos.

―¡Viene alguien! ―gritó uno de los maleantes―, ¡vámonos de aquí!

Tessho no pudo reaccionar a tiempo. Un hombre joven y corpulento llegó hasta él con un tubo de metal en mano, golpeando con fuerza. El maleante que sostenía a Andrea se echó a correr y cojeando, ella fue de inmediato hacia Yuki.

―¡Yuu-chan! ―lo abrazó, llorando―, ¿estás bien?

Yuki se dio cuenta de que Andrea cojeaba y, sin pensarlo, la levantó en sus brazos e intentó correr con ella de regreso al colegio, pero un rictus de dolor se dibujó en su rostro y Andrea lo notó de inmediato.

―¡Estás muy malherido! ―reclamó ella―, ¡bájame!

―Haz caso ―Haruto tomó a Andrea y la ayudó a bajar―, no te hagas el valiente ahora. ―En cuanto la soltó, Yuki mordió sus labios y se dejó caer de cuclillas.

―¡Yuu-chan! ―Andrea se hincó frente a él.

―¡Chicos, llamen a una ambulancia! ―gritó Sakura.

―¿Quiénes son estas personas? ―Haruto se acercó a Sakura mientras uno de los recién llegados hacía la llamada.

―Amigos del grupo de danza ―Sakura observó a Haruto con aprensión―. ¡Oh, Haruto!, ¡también te hirieron! ―ella bajó la manga de su gabán y secó el hilo de sangre que caía por la frente de Haruto.

―Menos mal… ―Yuki hablaba entre jadeos―… que se te ocurrió formar esa alarma… en el grupo. Bien hecho… Ushi.

Recibieron primeros auxilios en la universidad. Quien revisaba a Yuki era una profesora con la que él tomaba clases de ciencias forenses y le resultaba un poco intimidante, por eso decidió obviar aquel golpe en los testículos. Los médicos no encontraron heridas de gravedad, así que, después de dar parte a las autoridades, fueron a casa.

Pero una vez que pasó el efecto de la adrenalina y del analgésico que le dieron en la universidad, el dolor en los testículos de Yuki se hizo insoportable, tanto que no pudo conciliar el sueño. Eran las siete de la mañana y no pudo más, llamó a Andrea, pidiéndole que fuera a verlo.

Andrea llegó a las nueve de la mañana, llevando consigo una bolsa de víveres. Pero se olvidó de la comida por completo cuando vio que Yuki caminaba con trabajos.

―¿Empeoró el dolor? ―dijo en cuanto entró―, ¿quieres que vayamos al hospital?

―Es… un poco incómodo ―Yuki se sentó con dificultad en una silla―. Andy… Tessho me dio una patada muy fuerte en los testículos y no soporto el dolor. ¿Crees que realmente sea necesario ir al hospital?, me intimida que me toque un desconocido.




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