Sentimientos encontrados. Parte 2.

Heridas de unión

Si bien los Tsuyuri habían regalado casi todo para la boda, los Matsumoto dieron un regalo más, una luna de miel en el bello pueblo de Gokayama, en donde se quedaron en una villa que rentaba un familiar del señor Matsumoto. El frío invernal en el norte de Japón era tan intenso que pasaron casi toda su luna de miel abrazados, ya sea dentro de la hermosa villa donde se hospedaron o afuera, disfrutando del pintoresco paisaje nevado de aquel hermoso lugar.

Regresaron a Tokio para buscar un apartamento cercano a TODAI. La señora Matsumoto y la abuela Mitsuko estuvieron un tanto tristes de dejar ir a esos hijos que adoptaron por unos años, pero, al mismo tiempo, estaban tranquilas al saber que estaban en un ambiente más seguro, dedicados a lo que les restaba de sus estudios y a su nueva vida como pareja.

Se acercaba la primavera y, junto con ello, la fecha de lanzamiento del primer videojuego que producía la empresa Matsumoto. Haruto estaba entusiasmado por aquel lanzamiento, pero también un tanto nervioso. Tenía cada vez menos pretextos para estar cerca de Sakura, y el tiempo se terminaba. Le era evidente que después de lo sucedido en la boda de Andrea, Sakura había despertado cierto interés en él, y lo corroboró cuando en San Valentín ella le regaló un chocolate decorado en forma de corazón y al resto del equipo sólo un chocolate de compromiso, pero aquel joven, Kotarou, no había salido del corazón de Sakura y Haruto no había encontrado cómo hacer para reemplazarlo.

Él estaba en casa con su padre, revisando algunos detalles para la ceremonia en la cual presentarían el videojuego cuando Andrea llegó de visita.

―¡Bienvenida a casa, Andy-chan! ―el señor Matsumoto la recibió con cariño.

―¿Vienes sola? ―exclamó la señora Matsumoto―, ¿no sería más seguro que Yuki te acompañara?

―Él estará el fin de semana en Kioto para atender algunos asuntos en Tsuymeshi. Yo debo asistir a un congreso en la universidad, así que no pude ir con él.

―¿Estás segura de que no están en peligro saliendo solos? Yo sigo pensando que lo mejor es que compren un automóvil.

Haruto rio en lo bajo. Era increíble que su madre pensara que, por el hecho de estar lejos de Yuki, Andrea estaría en peligro, sin embargo, sabía que ella era demasiado aprensiva, así que intervino para tranquilizarla.

―No te preocupes, mamá. Cuando Andy tenga que irse, yo la acompañaré para que puedas quedarte tranquila.

―Además ―explicó Andrea―, el primo de Yuki está tan convencido de que la mejor venganza en su contra es demostrar que puede con el trabajo que le encomendaron, que está completamente concentrado en eso.

La familia se unió para la comida como solían hacerlo cuando todos vivían bajo el mismo techo, platicando y riendo. Terminaban cuando alguien tocó a la puerta. Shuhei fue a abrir y entró junto con Ricardo, quien tenía un gesto extraño en su rostro.

―¡Voy a ser papá! ―exclamó con una sonrisa descompuesta.

―¿Qué? ―Andrea y la señora Matsumoto se levantaron de sus sillas.

―Yo… ―Ricardo estaba muy emocionado―… quería compartirlo con alguien… y ustedes son la única familia que tengo aquí en Tokio… ―Ricardo de pronto dejó salir un aullido― ¡Voy a ser papá!

Tanto Andrea como la señora Matsumoto se acercaron de inmediato para abrazarlo. El señor Matsumoto le dio una palmada en el hombro.

―Te ves muy feliz ―comentó.

―¡Lo estoy! Yo nunca supe lo que es tener una familia hasta conocerlos a ustedes, y ahora que voy a iniciar la mía propia… ―Ricardo volvió a aullar―. ¡Tendré familia!

―¡Eres un escandaloso! ―exclamó Andrea.

Ricardo se unió a ellos en la comida, hablando de su novia y de los planes que tenía a futuro. Aún le faltaba un año más para terminar su carrera en la escuela de artes, así que los Matsumoto le ofrecieron acudir a ellos ante cualquier ayuda que necesitara. En ese momento Ricardo no pudo contener las lágrimas.

―Por eso los considero como mi familia. Jamás había recibido tanto apoyo en mi vida, realmente se los agradezco.

Pero el único que no compartía esa alegría era Haruto. Todo ese asunto le hizo sentir solo y aislado. Andrea estaba casada y viviendo con Yuki, Ricardo pronto iniciaría una familia con su novia y hasta su hermano menor, a pesar de que apenas estaba por iniciar en la universidad, tenía ya una relación estable con una novia. Después de entrar a TODAI, Haruto había tenido algunos encuentros sexuales con jóvenes del colegio, pero todo era superficial, carente de sentimientos, y la única chica que le interesaba realmente, estaba enamorada de otro.

Ricardo y Haruto se ofrecieron a acompañar a Andrea de regreso a su departamento y, apenas salieron de casa, Haruto se paró frente a ellos e hizo una pronunciada reverencia.

―Por favor ―les rogó―, ayúdenme a conquistar a Sakura.

―¿Sakura? ―Ricardo frunció el entrecejo―, ¿estás hablando de Ushi?

 ―Haruto lleva meses queriendo conquistarla ―explicó Andrea.

―No creo que mis consejos sean de mucha utilidad ―dijo Ricardo―. Ushi está enamorada de un muchacho del grupo de danza.

―¡Lo sé! ―Haruto gruñó―. Pero también sé que, en algún lugar de su corazón, estoy yo. Sólo necesito saber cómo hacer para ser el único que esté ahí.




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