Sentimientos Revelados #4

Capitulo Dos

VIKTOR SULLIVAN.

Me saco el casco de la cabeza.

Siento el viento frío en mi cara.

Estoy saliendo de la pista cuando Chandler, mi hermano, se acerca corriendo hacia mí.

—Mira... esto. —Lo dice con la respiración agitada.

Agarro el celular que está en su mano.

Leo la publicación.

—Olivia Reynolds está enamorada del delincuente de Viktor Sullivan.

¿Olivia Reynolds?

—¿Mi Olivia? —Le pregunto a Chandler.

—Técnicamente no es tu Olivia, pero sí la misma.

¿Olivia está enamorada de mí?

Esto no puede estar pasando.

No le puedo gustar.

No a ella.

Tengo que hablar con ella.

Voy a un baño público a cambiarme.

Al estar listo, agarro mis cosas y voy con Chandler hacia la escuela.

Olivia tiene que entender que no puedo gustarle.

No yo.

(...)

Llegué media hora temprano y Olivia todavía no ha llegado.

¿Le habrá pasado algo?

Ella es siempre la primera en llegar.

Espero sobre el casillero de Olivia.

A los minutos miro hacia la izquierda y logro ver a Olivia venir, pero al verme se detiene.

Empiezo a acercarme a ella, pero en un segundo salió corriendo hacia el lado contrario al mío.

No lo pienso ni un segundo y voy en su búsqueda.

(...)

Estoy en el campus mirando para todos lados.

Miro al frente y veo a Olivia esconderse debajo de las gradas.

¿Qué hace?

Me acerco a ella.

Me quedo de pie del otro lado de donde se esconde Oli.

A los pocos segundos me agacho, quedando a la altura de ella y encontrándome con su mirada.

—¿Podemos hablar, Olivia?

Esperé su respuesta impaciente.

—Está bien, ¿de qué querés hablar? —preguntó aún debajo de las gradas.

—Primero tendrías que salir de ahí.

—Ah, sí, claro.

Salió de ahí, quedando frente a mí, esta vez de pie.

—Viste la publicación, ¿no es así?

—Vi la publicación. —Afirmo.

—Puedo explicártelo.

La miro y lo único que quiero es besarla, pero no puedo.

No a ella.

—También me gustas.

Los ojos de Olivia se abren de sobremanera, como si no creyera lo que acaba de oír.

—¿Qué dijiste?

Es tan linda confundida.

—Que me gustas. Desde que te vi, me gustas.

—¿En serio?

—Sí... pero no podemos tener nada.

—Pero dijiste que te gusto.

—Sí, y mucho, pero no quiero que estés con alguien como yo.

—Si es por lo que todos dicen, no te preocupes. Yo no creo en los rumores. —Su voz se quebró al terminar de decir eso.

Baja la mirada por unos segundos y vuelve a subirla.

Lo que le voy a decir me va a doler más a mí que a ella.

—Solo quería decirte que te mantengas alejada de mí. Es por tu bien, créeme.

Al ver una lágrima caer por su mejilla, decido que ya fue suficiente y me voy de ahí para no quebrarme yo también.
Perdón, Oli, pero es lo mejor.

Es lo mejor, trato de convencerme a mí también.




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