OLIVIA REYNOLDS.
Yo pensé que Tobías Sullivan era celoso. No. Tobías es un bebé al lado de Viktor Sullivan celoso.
Lunes. Feria de Ciencias. Me toca hacer equipo con Mateo. Mateo es el segundo más inteligente del colegio después de mí. Usa lentes. Es lindo. Tipo lindo de biblioteca. Y no tiene moto ni campera de cuero ni vena marcada.
— Olivia, ¿querés ser mi compañera para la feria? — me dice Mateo en la biblioteca—. Nadie entiende mi proyecto sobre agujeros negros como vos.
— Obvio, Mateo — digo—. Me encanta tu proyecto.
Y justo cuando le estoy sonriendo a Mateo, se abre la puerta de la biblioteca de una patada.
Viktor.
Con su campera. La que yo le devolví hoy porque ya tengo otra que me regaló. Con cara de perro. Pero perro malo. Perro delincuente.
— ¿Qué hacen? — dice. Igualito a como Tobías le dijo a Brenda con Lucas en el Capítulo 3 de su libro.
— Estamos armando el proyecto — digo—. Es Mateo, mi compañero de...
— Ya sé quién es — dice Viktor, mirando fijo a Mateo—. El que te escribe papelitos.
— ¿Cómo sabés eso?
— Porque Pía Fox me manda fotos de todo lo que hacés, cerebrito. Y me mandó foto de este dándote un papelito que dice "¿Querés estudiar conmigo?".
Mateo se pone blanco. Porque nadie quiere que Viktor Sullivan lo mire fijo.
— ¿Son novios? — pregunta Mateo, confundido.
— ¡SÍ! — gritamos Viktor y yo al mismo tiempo.
— Ah — dice Mateo—. Bueno, yo me voy. ¿Te veo mañana para el proyecto, Olivia?
— Sí, obvio.
Mateo se va. Viktor se queda. Con los brazos cruzados. Con esa vena que tiene en el cuello cuando se enoja. La vena Sullivan, pero versión chico malo.
— ¿Qué? — le digo.
— Nada. ¿Quién es ese?
— Mateo. Mi compañero. ¿Por qué?
— ¿Por qué le sonreís así?
— ¿Así cómo?
— Así. Como me sonreís a mí cuando me dejás el cuaderno abierto.
Me cago de risa.
— ¿Estás celoso, Sullivan?
— No estoy celoso. No sos mi novia... — se corrige—. Bueno, sí sos mi novia. Pero no soy celoso.
— No sos celoso. Sos el chico más celoso que vi en mi vida. Peor que Tobías. Peor que Jordan y Travis juntos.
— ¿Te molesta?
— No. Me encanta. Porque nunca nadie se puso celoso por mí. Siempre fui la nerd invisible. Y ahora el chico más malo de la escuela está celoso por mí.
Viktor se acerca. Me acorrala contra la biblioteca de astronomía. Donde nadie nos ve.
— ¿Querés saber por qué estoy celoso, cerebrito?
— ¿Por qué?
— Porque desde primer año que te veo en esta biblioteca sola. Y siempre supe que algún Mateo con lentes te iba a querer robar. Y no. No sos de él. Sos de la biblioteca. Y de mi taller. Y mía.
— ¿Tuya?
— Sí. ¿Te molesta que sea tan posesivo? ¿Tan delincuente?
— No — digo bajito—. Me gusta. Porque yo también soy celosa.
— ¿Vos celosa? ¿De qué?
— De todas las chicas que te miran cuando pasás con la moto. De Camila Rey que dice que fuiste su novio una semana. De todas.
— ¿Vos celosa por mí? — Ahora es él el que se ríe—. La nerd celosa.
— Sí. ¿Te gusta?
— Me vuelve loco.
Me agarra de la cintura y me sienta arriba de la mesa de la biblioteca. La mesa donde estudio siempre.
— Entonces trato — dice—. Vos no sonreís más a Mateo así, y yo no dejo que ninguna me mire.
— ¿Trato de novios celosos?
— Trato de dueños. Porque vos sos mía y yo soy tuyo. Como Brenda y Tobías. Como Vanessa y Jordan. Como Irina y Travis. Pero versión nerd y delincuente.
— ¿Y cómo sellamos el trato de dueños?
— Así.
Y me besa en la biblioteca. En MI lugar. Donde por 3 años lo miré de lejos y ahora me está besando como si no quisiera que nadie más me mire nunca.
Afuera, detrás de los libros de química, se escuchan 9 gritos ahogados y 3 risas graves de Sullivan.
Pía Fox: ¡¡¡VIKTOR TIENE CELOS!!! ¡¡¡VENA SULLIVAN ACTIVADA VERSIÓN CHICO MALO!!!
Olivia escribe en su cuaderno, con la mano temblando por el beso:
"Capítulo 3: Hipótesis confirmada. El chico malo también tiene celos. Y cuando el chico malo tiene celos, es peor que cualquier otro. Porque no te cela como novio. Te cela como si fueras suya para siempre."