OLIVIA REYNOLDS.
Feria de Ciencias. Mi peor día y mi mejor día.
Estoy con Mateo presentando el proyecto de agujeros negros. Nos fue increíble. Sacamos 10. Todo el colegio aplaude. Hasta Brenda, Vanessa e Irina con sus pompones gritan: ¡¡¡VAMOS OLIVIA!!!
— ¡Lo hicimos, Olivia! — dice Mateo, emocionado—. ¡Somos un gran equipo!
— ¡Sí! — digo, feliz.
Y entonces Mateo me hace algo que no esperaba.
Me abraza muy fuerte. Y cuando me suelta, se acerca demasiado.
— Olivia... siempre me gustaste. Desde primer año. Siempre fuiste la más inteligente y linda. ¿Querés... querés ser mi novia?
No alcanzo a responder. Porque justo en ese momento, miro al público.
Y lo veo.
A Viktor. Al fondo. Con su campera de cuero. Que vino a la feria. Que nunca viene a nada del colegio, vino a mi feria.
Y nos vio. Vio a Mateo abrazándome. Vio todo.
No dice nada. No hace su vena. No se enoja. Solo... se da la vuelta y se va.
Se va del salón. Deja la puerta abierta.
— ¡Viktor! — grito, pero no me escucha.
Mateo me agarra del brazo.
— ¿Olivia? ¿Entonces? ¿Qué me decís?
— Que no — digo, sacándole la mano—. Que no, Mateo. Yo estoy enamorada del delincuente. Desde hace tres años. Y el delincuente está enamorado de mí. Y acabo de perderlo por tu culpa por abrazarme así.
Lo dejo con el proyecto y el 10, y corro.
Corro por todo el colegio con mi guardapolvo de feria. Todos me miran. Pía Fox me grita: ¡¡¡OLIVIA, VIKTOR SE FUE AL TALLER!!!
Voy al taller. Está cerrado por dentro. Golpeo.
— ¡Viktor! ¡Abre!
— ¡Vete, Reynolds! — grita desde adentro—. ¡Vete con tu novio inteligente!
— ¡No es mi novio!
— ¡Te abrazó! ¡Te quería besar! ¡Lo vi!
— ¡Y yo no quise! ¡Viktor, abre por favor!
No abre.
Y entonces entiendo. Viktor Sullivan, el chico más temido, el más malo, el más rebelde... tiene miedo. Miedo de que yo prefiera a alguien como yo. Un nerd. Alguien bueno. No a un delincuente.
Me apoyo contra la puerta de chapa del taller. Y por primera vez en tres años, digo en voz alta lo que escribí mil veces en mi cuaderno pero nunca me animé a decir.
— ¡Te amo! — grito—. ¡Viktor Sullivan, te amo! ¡Te amo desde primer año! ¡Te amo con tu campera y tu moto y tu mala fama! ¡No quiero a Mateo! ¡Te quiero a vos, delincuente! ¡Te amo!
Silencio.
La puerta se abre de golpe.
Viktor está ahí. Con los ojos rojos. Como si hubiera estado a punto de llorar, pero los chicos malos no lloran.
— ¿Qué dijiste? — dice.
— Que te amo — repito, llorando yo ahora sí—. Te amo, Viktor. Te amo y soy tuya. Solo tuya.
Me agarra y me mete adentro del taller. Cierra la puerta.
— Otra vez — dice—. Dilo otra vez.
— Te amo, delincuente.
— Otra vez.
— Te amo, Viktor Sullivan.
— Otra vez, cerebrito. Que lo quiero escuchar bien.
— Te amo. Te amo. Te amo.
Me besa. No como antes. Ahora me besa como si tuviera miedo de perderme. Me aprieta contra él. Con su olor a grasa y cuero.
— Yo también te amo, Olivia Reynolds — me dice al oído—. Te amo desde que me dijiste que mi campera era un grito de ayuda. Te amo desde que me prestaste el lápiz sin temblar. Te amo desde siempre, pero pensé que vos ibas a elegir a uno como vos. No a uno como yo.
— Yo no quiero a uno como yo — digo—. Yo quiero al que me hace sentir valiente. Y ese sos vos.
Nos quedamos abrazados en el taller. Yo con mi guardapolvo de feria y él sin remera.
Y afuera, se escucha que alguien pega un papel en la puerta del taller.
Pía Fox escribe: OLIVIA REYNOLDS DIJO "TE AMO" PRIMERO. EL DELINCUENTE LLORÓ. CONFIRMADO.
Brenda, Vanessa e Irina gritan: ¡¡¡POR FIN SE DIJERON TE AMO!!!
Y los tres Sullivan - Jordan, Travis y Tobías - gritan: ¡¡¡BIENVENIDO AL CLUB DE LOS ENAMORADOS, VIKTOR!!! ¡¡¡OTRO SULLIVAN QUE BARRIÓ LA MUÑECA!!!
Olivia Reynolds por fin dijo te amo. Primero.
Y al chico malo, por primera vez, no le dio vergüenza que lo amen.