Assarsuit escucha por cuarta vez el mensaje de Miriam.
No lo necesita.
Cada palabra está grabada en su memoria.
Cada inflexión de su voz.
Cada silencio.
Permanece inmóvil en la penumbra de su despacho. Las pantallas tácticas difunden los mapas cambiantes de la guerra, pero ya no los ve.
Solo revive la última frase.
Ivan…
El dolor que siente no es solo el de la pérdida. Es el de la responsabilidad.
Había enviado a su Estratega. No a una batalla. No a una trampa. A lo que creía una simple misión de observación. Una recopilación de información. Para aprovechar una última vez aquella mirada que tanto le había enseñado. Aquella inteligencia que admiraba.
Y ella había muerto. Por su culpa.
El pensamiento siguiente lo golpea con una violencia todavía más fría.
¿Cómo explicárselo a Ivan?
¿Cómo decirle que había enviado a su compañera a la muerte?
¿Por qué habría de interesarse Ivan todavía por el destino del Hexarcado?
Después de sus años de exilio. Después de lo que le habían hecho. Después de Miriam.
Assarsuit se formula la pregunta. Aunque conoce perfectamente la respuesta.
Porque Miriam se lo pedía.
Recuerda entonces el momento en que Ivan fue transferido. La nave cruzando la frontera dimensional hacia la Tierra. La orden secreta que había dado al comandante.
No un borrado de memoria. Jamás. Solo una represión programada. Una memoria enterrada. Dormida.
Los oficiales jurídicos del Hexarcado nunca supieron nada.
Se incorpora lentamente. La decisión está tomada, así que activa el comunicador central. En toda la jerarquía imperial, nadie discutirá la orden que va a pronunciar.
El Consejo del Hexarcado ya no es más que una cámara de registro.
Y él…
Él se ha convertido en lo que los archivos llamaban antaño los Hexarcas Supremos. Una especie de emperador.
Nunca quiso eso.
Pero la guerra no había dejado otra opción.
Habla.
Su voz es serena. Absoluta.
Decreto de autoridad supremaEmitido por Assarsuit,Hexarca Supremo del Hexarcado,Gran Maestre de la Orden de los Estrategas.
En virtud de los poderes extraordinarios conferidos por el estado de guerra galáctica y por la disolución de facto del Consejo ejecutivo del Hexarcado,
se decreta lo siguiente:
Artículo primero Todos los cargos, acusaciones y condenas pronunciados contra el Estratega Ivan quedan inmediata y definitivamente anulados.Las decisiones judiciales anteriores son declaradas nulas y sin efecto.
Artículo segundo El Estratega Ivan queda reintegrado sin reservas en el seno de la Orden de los Estrategas.Recupera su rango y sus prerrogativas de Estratega de Primer Nivel.Su autoridad estratégica queda reconocida en el conjunto de las fuerzas del Hexarcado.
Artículo tercero La nave transdimensional actualmente estacionada en la Base de Paso queda puesta en alerta máxima.Se ordena su salida inmediata hacia el planeta Tierra, según las coordenadas archivadas durante la última transferencia.
Artículo cuarto Los protocolos de represión memorística aplicados al Estratega Ivan durante su exilio quedan levantados.Su memoria completa deberá ser restaurada.Todos los registros, archivos y transmisiones vinculados a los acontecimientos recientes le serán transmitidos sin restricción.
Artículo quinto El Estratega Ivan deberá ser conducido inmediatamente a mi presencia en cuanto regrese.Ninguna autoridad militar, administrativa o política podrá retrasar o interferir en este traslado.
Artículo sexto Este decreto entra en aplicación inmediata y no podrá ser objeto de ninguna impugnación.
Assarsuit guarda silencio.
Luego añade, con voz más baja:
—Y que nadie le oculte el mensaje de Miriam.
La transmisión concluye.
En el silencio recobrado, Assarsuit cierra los ojos un instante.
Porque ahora sabe algo con certeza.
Ivan volverá.
Porque Miriam se lo ha pedido.
Triel está trastornada.
La misión que acaba de aceptar la desgarra por dentro.
En otros tiempos, se habría alegrado.
Traer de vuelta a Ivan.
Verlo de nuevo entre los Estrategas.
Y sobre todo… ver por fin feliz a Miriam.
Pero hoy ese pensamiento se ha convertido en una herida.
La nave transdimensional la espera en el silencio de la Base de Paso. No se parece en nada a un astronave habitual.
Cuatro esferas metálicas ocupan los vértices de un tetraedro perfectamente regular. Entre ellas, nada que se parezca a un casco clásico; solo estructuras finas y redes de campos energéticos que se cruzan en el vacío.
Imposible distinguir un puente principal.
Imposible localizar un sistema de propulsión.
Por la sencilla razón de que no lo hay. Esta nave no se desplaza.
Cambia de dimensión.
La Base de Paso es uno de los arsenales secretos de la Orden. Un lugar antiguo, construido en una región aislada del espacio donde las fluctuaciones gravitacionales son débiles y estables.
La nave nunca se ha movido de allí.
Al menos… no en esta galaxia.
Desde su construcción, se limita a desaparecer de una dimensión para aparecer en otra.
Una tecnología reciente, cuya descripción poseían los teóricos de la Orden desde hacía siglos, pero que nadie había sabido materializar antes de los últimos avances de la física temporal.
El casco mismo es inestable.
A intervalos irregulares, algunas partes de la nave se vuelven brevemente invisibles. No porque desaparezcan en el espacio, sino porque basculan durante unos segundos hacia un lugar que solo los teóricos saben describir.