espejo que no miente
Mirándose al espejo, una niña que va creciendo,
insegura, llena de preocupaciones y dudas,
con una figura perfecta, pero un eterno grito en su memoria,
corrompida por una sociedad que le pide perfección.
Ella sueña con una admiración física que solo ve en su exterior,
que solo preocupa a la vista de algo tan superficial y común,
caen sus lágrimas en sus ojos azules, bellos como el agua clara del mar,
tan profundos, no ve su realidad, la marca de un enigma despiadado y corrompido,
no la deja ver la verdad.
Su mente se vuelve tan vulnerable, sensible a la realidad,
siente una fría soledad, inseguridad y miedo por no poder ser
lo que anhelan los demás que sean.
De pronto, una voz se oye detrás del espejo,
detrás de esa mirada, con ojos rojos, bellos y tristes, que le dicen:
eres tan bella, tienes un alma bella,
un rostro de ángel, una luz en el alma, única y perfecta,
¿por qué lloras y sufres al mirarte?
Ella le respondió: porque me veo fea, todos me desprecian,
me lo dicen, me rechazan y se alejan.
Con mirada triste le dijo: mírate bien, eres muy bella,
hermosa, cara de ángel y alma bella,
mírate a ti misma, no mires como crees que te ven los demás,
mírate como te ves tú misma en realidad,
porque esas personas que te ven así quisieran ser como tú
y no lo pueden ser.
Eres espejo de ti misma, no eres espejo de lo que los demás ven,
solo tú eres en ti lo más bello,
mírate y observa, esta es tu realidad,
seca tus lágrimas, nunca más vuelvas a llorar,
cree en ti y ve a brillar, porque tu luz está en ti,
no en lo que los demás quieren que seas o veas,
brilla con tu luz, no te apaguen,
porque tienes el rostro de un ángel,
el alma de luz, sé segura de ti misma
Editado: 23.08.2026