Volando en una nube de emociones,
cargando lluvias de atardeceres grises,
plasmado en un gran cielo gris oscuro,
con suelo mojado, lleno de barro, lodo,
tan sucio como el alma de alguien que daña y no reconoce sus errores.
Solo su alma se queda en la grieta del barro y el cielo gris,
esa soledad cubriendo un rostro frío,
ojos que brillan con dolor tan afilado como el viento frío.
Nubes que no dejan de llover, no dejan de llorar,
en un alma que necesita descargar un corazón cargado de dolor y pesar,
de errores que no supo reconocer ni cambiar,
que solo le quedó el quebranto de perder
por no reconocer, por no dejar atrás su orgullo y vanidad.
Vio su vida pasar y no tuvo la virtud de decidir
qué camino seguir, solo huir de sus sentimientos.
El cielo gris lo cegó, la soledad lo persiguió.
Eligió la soledad porque su elección fue soltar
lo que quería, lo que necesitaba.
Decidió no luchar, aferrarse a su necedad, era su realidad,
callar su alma, su pensamiento y su mundo volver nubes grises.
Y en su alma llueve,
llueven recuerdos de lo que dejó ir, lo que perdió,
lo que su corazón anheló,
pero hoy ya no lo recuperó.
Su camino otro destino eligió, tomaron rumbos diferentes,
opciones distintas y el pasado no se detuvo
y el presente le creó un gran muro.
Se pregunta: ¿qué sería hoy? ¿qué hubiese sido de nosotros?
Pero el destino ya eligió y hoy eres esa nube
que el recuerdo trae lluvia a tu vida.
Ya no encuentras tu sol porque se te escapó,
cuando lo dejaste y tomaste malas decisiones.
El pasado no vuelve, el presente se elige y se exige,
un futuro distinto depende de ti, no lo dejes ir.
Natalia.k
Editado: 29.08.2026