En primavera encontré muchas flores bellas,
pero heridas por la vida.
Se sentaron y me contaron sus historias,
con lágrimas que caían entre sus hojas,
esas bellas flores se estaban marchitando
y ahogando, asfixiando por los golpes de la vida.
Las regué con dulzura,
les hablé con la calma de una madre,
leyenda y trayectoria de una vida vivida,
con capacidad de entender lo que les estaba pasando.
Llovía sobre ellas,
no podían ver el calor del sol,
su luz no alumbraba
y se hacía tan difícil su situación.
Les dije con voz tierna:
estoy aquí para oírte, para escucharte,
para entenderte y abrazarte.
La lluvia pasará, el sol saldrá,
te iluminará, cree en ti misma,
florece, florcita bella.
Resplandece, ilumina el gran jardín,
deja atrás tu pasado
donde te pisaron, te arrastraron
y arrancaron tus hojas,
florece con más fuerza
porque tú puedes, eres bella en ti misma.
Tienes la fuerza y el valor,
no dejes que nadie te humille y te intimide,
lucha con orgullo, saca tu fuerza interior.
Porque naciste para ser una flor bella
en un gran jardín
donde solo tú puedes florecer, sonreír,
alumbrar y ser tú misma,
arrasando en tu camino.
Flores de este camino, flores en sí mismas,
no le teman a las lluvias y las tormentas,
siempre habrá un sol saliendo
y un nuevo comienzo para luchar con más fuerza
en la vida de esta primavera.
Natalia.k
Editado: 29.08.2026